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Cuatro décadas en la Unión Europea: El camino que han recorrido España y Portugal desde 1986

40 años de la entrada de España y Portugal a la Unión Europea
40 años de la entrada de España y Portugal a la Unión Europea Derechos de autor  Jesús Maturana
Derechos de autor Jesús Maturana
Por Jesús Maturana & Rita Afonso
Publicado Ultima actualización
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España y Portugal celebran hoy cuatro décadas desde su entrada en la Comunidad Económica Europea, tal y como hoy entra Bulgaria. El PIB español se ha multiplicado por seis, el desempleo ha caído del 21% al 11%, y ambos países han recibido más de 185.000 millones en fondos europeos.

El día que España y Portugal firmaron su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea, en 1986, nadie imaginaba hasta dónde llegarían. Los dos países venían de décadas de dictadura. En España, Franco había muerto solo 11 años antes. En Portugal, la Revolución de los Claveles de 1974 apenas había empezado a cicatrizar.

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La economía española arrastraba problemas graves. El PIB apenas llegaba a los 226.000 millones de euros. Más de dos millones de personas no tenían trabajo, y la tasa de paro rondaba el 21%. La inflación había alcanzado el 20% en los años previos. El país seguía pagando las consecuencias de la crisis del petróleo de 1973 y de una transición política que había consumido buena parte de las energías nacionales.

Portugal no lo tenía mejor. Tras casi medio siglo bajo el régimen de Salazar, la economía lusa se encontraba entre las más atrasadas de Europa Occidental. Solo había convergido hasta el 60% del PIB medio europeo. La pérdida del imperio colonial había dejado al país sin mercados protegidos y sin las fuentes de acumulación de capital que habían sostenido a su burguesía mercantil durante generaciones.

Los dos países compartían algo: habían estado de espaldas el uno al otro durante décadas. Las dictaduras se prestaban apoyo en los foros internacionales, pero poco más. Desconocimiento y desconfianza definían la relación bilateral. Europa era, para ambos, la única salida posible.

El salto adelante

Hoy, cuarenta años después, el panorama no tiene nada que ver. España cerrará 2025 con un PIB cercano a 1,5 billones de euros. Eso significa que la economía se ha multiplicado por seis. El país ha pasado de ser una economía en desarrollo a convertirse en la cuarta economía de la Unión Europea. La tasa de desempleo, aunque sigue siendo un problema, ha bajado al 11%.

Los fondos europeos han jugado un papel decisivo. España ha recibido más de 185.000 millones de euros desde 1986. Ese dinero ha servido para construir autopistas, modernizar el campo, financiar programas de empleo y apoyar la innovación. Sin esos recursos, la convergencia con Europa habría sido mucho más lenta y dolorosa.

Portugal ha seguido un camino similar. El PIB portugués se duplicó en términos reales durante las primeras dos décadas con tasas de crecimiento en torno al 6 % hasta principios del siglo XXI, superando la media europea. El poder adquisitivo del portugués medio pasa del 50% de la media de la entonces CEE en 1986 a valores cercanos al 75 % de la media de la actual UE.

Los fondos estructurales permitieron modernizar infraestructuras que habían quedado obsoletas durante la dictadura, fue la "época dorada" de las autopistas, la mejora de las carreteras nacionales y los accesos regionales, así como la modernización de los puertos y aeropuertos, la electrificación y la expansión del saneamiento básico y la formación profesional.

Hoy, casi 200.000 agricultores portugueses reciben apoyo directo de las políticas agrícolas comunitarias. Portugal ha recibido más de 100.000 millones de euros en fondos europeos, destinados principalmente a infraestructuras viarias y ferroviarias, saneamiento básico, educación y modernización administrativa.

Pero no todo ha sido economía. La libre circulación dentro del espacio Schengen ha cambiado la vida de millones de personas. 1,6 millones de españoles han participado en el programa Erasmus desde su creación. En Portugal, más de 55.000 estudiantes universitarios han cursado estudios fuera del país gracias a este programa en los últimos años. Viajar, estudiar o trabajar en otro país europeo ya no es un privilegio. Es algo normal. La adopción del euro como moneda en 1999,oficializado en 2002, también fue un paso adelante para ambos países.

Los retos que quedan

No todo ha sido un camino de rosas. La crisis de 2008 golpeó con especial dureza a España y Portugal. España llegó a tener un 27% de desempleo en 2013. Portugal tuvo que pedir un rescate financiero. Los recortes sociales y las políticas de austeridad dejaron cicatrices que todavía se notan.

Pedro Sánchez, presidente de España, ha comentado en X: "Un anhelo de progreso y esperanza se convirtió en la mayor palanca transformadora de nuestro país". El ministro de exteriores Jose Manuel Albares también ha dejado una mención felicitando el aniversario de la por aquel entonces CEE que hoy día es la Unión Europea: "Hoy, una España fuerte y democrática supone una Europa fuerte y democrática".

Además, ambos países siguen enfrentando problemas estructurales. La productividad española sigue siendo baja en comparación con países como Alemania o Francia. Portugal tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, lo que amenaza su crecimiento futuro. Y aunque el apoyo ciudadano a la UE se mantiene alto, el 73% de los españoles y el 91% de los portugueses valoran positivamente la adhesión, la Unión se enfrenta a desafíos que ponen en cuestión su modelo.

En el marco de las celebraciones del 40.º aniversario de la firma del Tratado de Adhesión, celebradas en junio de 2025, el primer ministro, Luís Montenegro, destacó que "el proceso de integración europea ha cambiado de forma irreversible el rumbo del país, permitiendo una profunda transformación económica, social y democrática".

El jefe del Gobierno subrayó además que "la adhesión a la Unión Europea representó una apuesta estratégica colectiva, decisiva para acelerar el crecimiento económico, consolidar las instituciones democráticas y reforzar la cohesión social y territorial, afirmando a Portugal como miembro activo y comprometido con el proyecto europeo".

En la misma ocasión, el primer ministro y el presidente de la República firmaron la Declaración de Lisboa, que "reafirma el firme compromiso de Portugal con la defensa, la valorización y el fortalecimiento del proyecto europeo, asumiendo como objetivo contribuir a una Unión Europea más segura, justa, innovadora y próspera, promotora del progreso social, el crecimiento económico, la convergencia y la cohesión, en beneficio de todos los ciudadanos".

El nuevo orden mundial, con Estados Unidos y China como polos de poder y Rusia como vecino agresivo, obliga a Europa a replantearse su misión. La integración política sigue siendo una asignatura pendiente. Y la amenaza de la irrelevancia o la desintegración está ahí, aunque muchos prefieran no verla.

Pero por ahora, la celebración del 40 aniversario sirve para recordar lo lejos que han llegado dos países que en 1986 apenas contaban en el escenario internacional. Como dijo el escritor portugués Eduardo Lourenço, "ni en Europa ni fuera de ella éramos pueblo que contase". Hoy, España y Portugal son miembros de pleno derecho del club europeo. Y eso, cuatro décadas después, sigue siendo motivo de celebración.

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