Portugal registra un crecimiento forestal sin precedentes en la UE, con un aumento anual del 11%, pero la expansión del eucalipto genera elevados costes medioambientales.
La superficie forestal de la UE crece marginalmente, con un aumento interanual del 0,1%. Teniendo en cuenta tanto la expansión forestal como las pérdidas, ya sean debidas a la tala o a fenómenos naturales como incendios, sequías y plagas, Irlanda se sitúa a la cabeza, muy por encima de la media de la UE, con un crecimiento anual del 1,2%.
Le siguen Estonia (+0,33%), Bulgaria (+0,26%) y Francia (+0,25%). Sólo unos pocos países registraron descensos (mínimos), todos entre el 0,06% y el 0,01%: Dinamarca, Países Bajos, Eslovenia, Suecia y Polonia.
¿Qué polémica hay detrás del crecimiento forestal de Portugal?
Dejando a un lado las pérdidas forestales, el ritmo de crecimiento de Portugal no tiene parangón en Europa. En sólo un año, su superficie forestal aumentó un impresionante 11%, según Eurostat.
El auge del país se debe a años de esfuerzos de reforestación, pero también a la edad relativamente joven de sus bosques y, sobre todo, al uso generalizado del eucalipto.
Este árbol de crecimiento excepcionalmente rápido, originario de Oceanía, ha convertido a Portugal en uno de los principales productores de papel de Europa, pero también ha traído consigo enormes amenazas para el medio ambiente.
Sus hojas, ricas en aceites altamente inflamables, han multiplicado exponencialmente los riesgos de incendios forestales. Además, el eucalipto necesita grandes cantidades de agua, lo que seca el suelo.
¿Cómo intenta Portugal cambiar para siempre sus zonas verdes?
Sólo en 2025, el país perdió 263.000 hectáreas a causa de los incendios, la mayor proporción de la UE en relación con su tamaño, unas ocho veces el de Malta, según Copernicus. Ahora el país intenta invertir la tendencia mejorando la cartografía forestal e incentivando la plantación de especies autóctonas como la encina y el alcornoque.
En noviembre, el instituto portugués de conservación de la naturaleza ICNF distribuyó más de 100.000 árboles y arbustos por todo el país, entre ellos pinos marítimos, fresnos y romero. Los parques urbanos y regionales también pueden sumarse al proyecto presentando sus solicitudes al Proyecto Floresta Comun.
Además, la UE y organismos nacionales portugueses como la Fundación para la Ciencia y la Tecnología han destinado cientos de miles de euros a programas de protección y regeneración de robles.