La UE anunció que un fondo social podrá utilizarse para el acceso transfronterizo al aborto, lo que suscitó reacciones encontradas entre los políticos. No obstante, se trata de una medida poco habitual en la Unión Europea, ya que la política sanitaria suele determinarse a nivel nacional.
Grupos de Defensa de los derechos de la mujer y activistas saludaron la decisión de la Comisión Europea sobre el aborto accesible en toda Europa, calificándola de medida "histórica" para los derechos de la mujer y la democracia europea.
Se trata de un paso poco habitual en la Unión Europea, ya que la política sanitaria suele determinarse a nivel nacional.
El jueves, la Comisión Europea confirmó que los Estados miembros pueden utilizar un fondo social de la UE para facilitar el acceso al aborto seguro y legal a las mujeres que no pueden hacerlo en su país de origen.
Los Estados miembros pueden hacer uso del actual Fondo Social Europeo Plus (FSE+), que contribuye a las políticas sociales, educativas, de empleo y sanitarias, de forma voluntaria y de acuerdo con sus legislaciones nacionales, para proporcionar dicha ayuda.
"Éramos muy conscientes de las competencias de la Unión Europea en este ámbito, que son limitadas", declaró a 'Euronews' Katrine Thomasen, directora asociada del Centro para los Derechos Reproductivos de Europa, señalando que el bloque puede apoyar, coordinar o complementar las acciones de los Estados miembros, pero no puede obstaculizar las leyes nacionales, como las políticas sanitarias.
La Comisión se abstuvo de crear un nuevo mecanismo de financiación, solicitado por el Parlamento Europeo en una resolución no vinculante adoptada en diciembre.
Los críticos argumentaron que, al negarse a crear un fondo específico y remitirse a uno ya existente, la UE se abstenía de hecho de actuar y rechazaba la propuesta.
Sin embargo, las organizaciones de Defensa de los derechos de la mujer afirman que la decisión afirma que la UE tiene competencia para actuar en materia de salud sexual y reproductiva y abre una vía hacia el aborto accesible.
"Antes no estaba claro que los Estados miembros pudieran utilizar fondos de la UE para proporcionar atención abortiva a las mujeres que se enfrentan a barreras", dijo Thomasen, "la decisión de la Comisión es realmente la primera vez que afirma y decide que los fondos de la UE se pueden utilizar de esta manera".
Los Estados miembros que deseen beneficiarse del FSE+ para ofrecer servicios de aborto accesibles tendrán ahora que establecer programas y definir cómo pueden beneficiarse de ellos las pacientes.
Mi voz, mi elección
La decisión de la Comisión responde al llamamiento de la iniciativa ciudadana 'Mi voz, mi elección' para la creación de un mecanismo de solidaridad de la UE que garantice a todas las mujeres un acceso seguro y asequible al aborto.
'Mi voz, mi elección' es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), un mecanismo que permite a los ciudadanos pedir a la Comisión Europea que proponga nueva legislación.
Si una iniciativa obtiene el apoyo de al menos un millón de personas en al menos siete países de la UE, debe debatirse en el Parlamento Europeo, mientras que la Comisión Europea dispone de un plazo para establecer medidas legislativas o justificar por qué no lo hace.
'Mi voz, mi elecció'" recogió 1.124.513 firmas en los 27 países.
"'My Voice, My Choice' empezó en la calle, empezó con un grupo de mujeres que estaban hartas de que las mujeres sean ciudadanas secundarias", explica a 'Euronews' la coordinadora de la iniciativa, Nika Kovač.
"Decidimos pasar a la acción y pusimos algo sobre la mesa. Llevamos nuestra propia silla a los lugares donde normalmente no hay sillas", añadió Kovač.
El movimiento cobró impulso transfronterizo, con activistas de los derechos de la mujer movilizándose por toda Europa. Con más de un millón de seguidores en Instagram, 'My Voice, My Choice' también consiguió una fuerte presencia en internet.
La periodista holandesa Belle de Jong hizo campaña a favor de la iniciativa en Malta, donde el aborto sigue estando penalizado y muy restringido. Describió los retos de la organización sobre el terreno, señalando que muchas mujeres eran reacias a salir a la calle por el estigma y el miedo a las consecuencias legales.
De Jong explicó a 'Euronews' que el éxito de la campaña en Malta se debió en gran medida a que se hizo online, "así que la gente no tuvo que salir a la calle ni dar la cara", dijo, y añadió que recogió 4.000 firmas para Malta, más del doble de lo que esperaba.
"Gracias a 'My Voice, My Choice', ya no tenemos excusa para perseguir a las mujeres por acceder a la atención sanitaria, porque les estamos pagando el viaje al extranjero con este mecanismo de la UE. Así que la pregunta es: ¿cuándo vamos a despenalizarlo? Esa será nuestra próxima lucha en Malta", añadió.
La decisión ha provocado diversas reacciones de los políticos
Varios miembros del Parlamento Europeo han expresado su satisfacción tras las declaraciones de la Comisión.
"Por primera vez, la Comisión ha confirmado que los países pueden utilizar fondos de la UE para apoyar el acceso a los servicios de aborto. Es una victoria para las mujeres europeas", dijo el eurodiputado socialista esloveno Matjaž Nemec, que escribió una carta a la Comisión antes de la decisión.
Valérie Hayer, presidenta de Renew Europe, afirmó que la decisión "supone un verdadero avance para los derechos de la mujer", subrayando que la Comisión nunca antes había afirmado tan claramente que la financiación de la UE puede apoyar el acceso a un aborto seguro.
Otros eurodiputados, como Emma Fourreau, del grupo de la Izquierda, y la francesa Mélissa Camara, del grupo de los Verdes/ALE, consideraron la medida un paso adelante, pero habrían deseado ver un presupuesto específico.
Por otro lado, el partido español de extrema derecha Vox afirmó que la Comisión ha rechazado la iniciativa 'Mi voz, mi elección', ya que no habrá un fondo específico para financiar abortos en el extranjero. "La Comisión sólo intenta salvar políticamente la iniciativa señalando los instrumentos existentes", afirma un comunicado del partido.
La asociación antiabortista italiana 'Pro Vita & Famiglia' (Pro Vida y Familia) también consideró rechazada la iniciativa, al tiempo que criticó que se abra a la utilización del dinero del FSE+ para financiar la sanidad reproductiva. "Pedimos al Gobierno italiano que no utilice este dinero para promover abortos", dijo la portavoz Maria Rachele Ruiu.
Políticas abortistas en la Unión Europea
Algunos países de la UE tienen leyes muy restrictivas sobre el derecho al aborto. En Malta, donde el aborto no está permitido bajo ninguna circunstancia, rige una prohibición total, mientras que en Polonia sólo se permite cuando la concepción es consecuencia de violencia sexual o cuando existe riesgo para la salud de la mujer.
En enero de 2021, el Tribunal Constitucional polaco prohibió el aborto en caso de malformación del feto, que hasta entonces era el motivo más frecuente de interrupción del embarazo en el país.
Varios países de la UE han tomado medidas para garantizar el derecho al aborto seguro. Francia, por ejemplo, lo ha convertido en un derecho constitucional, mientras que Luxemburgo y los Países Bajos han eliminado los periodos de espera obligatorios.
Suecia, Francia y los Países Bajos ocupan los mejores puestos de la Unión Europea en materia de derecho al aborto, según el Atlas Europeo de Políticas de Aborto 2025. Malta y Polonia se mantienen en la parte baja de la clasificación, junto con Andorra, Liechtenstein y Mónaco.
Algunos países tienen leyes más relajadas, pero carecen de protecciones legales que despenalicen totalmente el aborto, amplia disponibilidad de servicios, cobertura sanitaria nacional o información sobre la materia dirigida por el Gobierno.
Otros Estados miembros han registrado nuevas restricciones, un mayor acoso a los proveedores de servicios de aborto y la difusión de desinformación sobre el tema.