Un correo electrónico del Departamento de Defensa de EE.UU. sugería tomar represalias contra España e incluso reconsiderar el apoyo de Washington al Reino Unido por su soberanía de las Malvinas, dejando al descubierto las profundas fisuras en la OTAN ante una posible guerra contra Irán.
La semana pasada, un correo electrónico filtrado del Pentágono dejó descolocados a funcionarios de Bruselas y Madrid. Revelaba una lista de opciones punitivas para los aliados que se negaran a ayudar en la guerra de Irán. ¿La propuesta más chocante? Intentar expulsar a España de la OTAN. Pero, ¿es eso siquiera posible?
España ha sido la voz más firme en Europa frente a la guerra contra Irán, negando los derechos de repostaje y sobrevuelo en las bases de Rota y Morón para llevar a cabo ataques contra Irán.
Mientras que Washington considera que este es un "mínimo absoluto" de la Alianza, Madrid sostiene que estas bases no pueden utilizarse para acciones ajenas al tratado de la OTAN.
A pesar de las amenazas, Estados Unidos no puede suspender sin más a un miembro de la organización. La carta fundacional no prevé ningún mecanismo de suspensión, y el artículo 13 sólo contempla una salida voluntaria.
Los expertos señalan que España está en su derecho de proteger su soberanía. No es la primera vez que esto ocurre. En 1986, tanto España como Francia cerraron sus bases aéreas a Estados Unidos durante las operaciones contra Libia.
Y aquí es donde la cosa se pone aún más interesante: la filtración sugiere que las represalias podrían extenderse mucho más allá de España.
Al parecer, Washington está está revisando su apoyo a la soberanía británica de las Islas Malvinas, después de que el Reino Unido también denegara a EE.UU. el uso de sus bases para atacar a Irán.
Y, ahora que el compromiso de EE.UU. con la OTAN se está desvaneciendo, las naciones europeas están finalmente construyendo sus propios cimientos en materia de Defensa.
El miércoles pasado, Alemania presentó la primera estrategia militar del país para sus Fuerzas Armadas, con el objetivo de crear el Ejército más poderoso de Europa, de aquí a 2039.
El documento también reconoce que, dado que el interés de Washington se centra en el Indo-Pacífico, la contraparte europea debe asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. Así pues, si esto conduce a una alianza más fuerte o a un divorcio definitivo sigue siendo la cuestión determinante para la cumbre anual de la OTAN de este mes de julio.