Un correo interno del Pentágono, al que ha tenido acceso Reuters, recoge opciones de castigo para aliados de la OTAN que rechazaron facilitar bases y espacio aéreo a EE.UU. en la guerra con Irán. España figura como el caso más señalado. ¿Pueden echar a España de la OTAN?
El documento no es un memorándum oficial ni una orden ejecutiva, pero su contenido tiene peso. Según una fuente del Departamento de Defensa que habló con Reuters bajo condición de anonimato, el correo circula entre altos mandos y detalla un menú de posibles respuestas ante los aliados que Washington considera que no han estado a la altura durante el conflicto con Irán, iniciado el 28 de febrero con los primeros bombardeos aéreos.
El texto parte de una premisa dura: el acceso a bases, el uso del territorio y los derechos de sobrevuelo, lo que en argot militar se conoce como ABO (Access, basing and overflight), son "el mínimo absoluto que se puede pedir en la OTAN". Desde ese punto de partida, el correo evalúa qué hacer con los países que han dicho no.
Entre las opciones figura suspender a los aliados más "difíciles" de cargos relevantes dentro de la alianza. Otra posibilidad mencionada es revisar la posición de Washington sobre la reclamación británica de las islas Malvinas, lo que supondría una señal inequívoca a Londres. También se ha barajado si incluir en el documento una reducción de tropas estadounidenses en Europa, aunque la fuente consultada no quiso confirmar este extremo.
España en el centro de la tormenta
El nombre de España aparece de forma explícita en el correo. El Gobierno de Pedro Sánchez fue uno de los primeros en dejar claro que no permitiría el uso de sus instalaciones militares para operaciones ofensivas contra Irán.
Los ministros de Defensa y Exteriores, Margarita Robles y José Manuel Albares, lo confirmaron de manera pública: "Rotundamente no, en las bases que hay en Morón y en Rota no se ha dado ningún tipo de asistencia", dijo Robles.
España llegó incluso a invocar el artículo del convenio bilateral de defensa con Washington que le permite clausurar ambas bases ante un despliegue aéreo en una situación bélica. Más adelante, Madrid amplió su postura y cerró el espacio aéreo a todos los aviones estadounidenses que participasen en la guerra.
La respuesta de Washington fue escalar el tono. Trump llamó a España "un aliado terrible" y amenazó con cortar las relaciones comerciales. La Comisión Europea salió en defensa de España, asegurando que protegería los intereses comerciales de la UE.
Desde Moncloa rechazaron cualquier cambio de postura, pese a que la Casa Blanca llegó a afirmar que España había aceptado cooperar militarmente con EE.UU. El Gobierno español lo desmintió de forma tajante: no había acuerdo, ni cambio de posición.
El portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, no negó la existencia del correo. En su respuesta a Reuters señaló que "el Departamento de Guerra garantizará al presidente opciones creíbles para que los aliados dejen de ser un tigre de papel y asuman su parte".
Una alianza sometida a una presión sin precedentes
La crisis que vive la OTAN a raíz de la guerra con Irán no tiene parangón en sus 76 años de historia. Trump ha arremetido de forma repetida contra los socios occidentales por no responder a su llamamiento para reunir una fuerza naval que ayude a reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado por Teherán desde el inicio del conflicto.
El secretario de Estado Marco Rubio fue en la misma dirección: "Si ahora hemos llegado a un punto en el que la OTAN significa que no podemos utilizar esas bases, entonces la OTAN es una calle de sentido único" , afirmó.
El problema legal es que la carta fundacional de la alianza no contempla ningún mecanismo para expulsar ni suspender a un Estado miembro. El único artículo que aborda la salida de un país es el 13, que recoge la posibilidad de abandonar la alianza de forma voluntaria.
Lo que el Pentágono plantea en su correo no tiene, por tanto, encaje jurídico directo en los tratados vigentes. Pero la dimensión simbólica de la amenaza es real, y en la lógica de la administración Trump, la presión política puede ser tan efectiva como la legal.
Según un informe del Wall Street Journal, Trump estudia redistribuir tropas en Europa, con posibles cierres de bases en países como Alemania o España. El senador republicano Lindsey Graham ya pidió de manera explícita el traslado de los aviones desplegados en Rota y Morón a un país "en el que realmente podamos confiar".
El impacto estratégico de Rota y Morón
Las dos instalaciones que tiene EE.UU. en suelo español no son bases menores. La base naval de Rota y la base aérea de Morón son fundamentales para las operaciones estadounidenses en el flanco sur de Europa y el Mediterráneo.
Rota alberga el mayor depósito de armas y combustible de Europa y sirve de punto de escala para aviones de carga, cisternas y bombarderos con destino a África y Oriente Medio. Morón opera con los grandes transportes militares C-5 Galaxy y C-17 Globemaster.
La suspensión de España de posiciones relevantes en la OTAN tendría, según el propio correo, un efecto limitado sobre las operaciones militares en curso, pero un impacto simbólico considerable.
El objetivo declarado en el documento es "reducir el sentido de la condescendencia por parte de los europeos", en palabras de la fuente que describió su contenido a Reuters. Queda por ver si estas opciones pasan del papel a la acción. Pero que se estén discutiendo a niveles altos del Pentágono dice mucho sobre el estado real de una alianza que lleva meses sometida a una tensión que ningún manual había previsto.