El crucero MV Hondius fondeó en Granadilla a primera hora de este domingo tras una noche de cruce de declaraciones entre el Gobierno de Canarias y el central. El presidente Fernando Clavijo amenazó con impedir el fondeo si Madrid no garantizaba los aviones necesarios para evacuar a los pasajeros.
Las horas previas a la llegada del Hondius al puerto industrial de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, transcurrieron con una escalada de declaraciones que dejó al descubierto las tensiones entre las dos administraciones implicadas en la gestión del brote de hantavirus.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, acusó al Ejecutivo central de no haber atendido una petición concreta: que los pasajeros pendientes de traslado pudieran volar en un avión militar español que, según explicó, tenía capacidad para 210 personas pero estaba previsto que viajara con tan solo 14.
Clavijo había mantenido la tarde del sábado reuniones con tres ministros, Sanidad, Interior y Política Territorial, sin obtener respuesta satisfactoria a esa demanda. Ante eso, anunció que daría instrucciones a la Autoridad Portuaria para que no autorizara el fondeo del buque.
La respuesta del Gobierno central llegó hora y media después en forma de documento oficial. La Dirección General de la Marina Mercante, en un escrito firmado por su directora general, ordenó la acogida del MV Hondius en Granadilla "ante la necesidad de asistencia sanitaria a bordo y el posible empeoramiento de las condiciones meteorológicas".
El texto añadía que el control sanitario resulta más eficaz en puerto que manteniendo el barco en alta mar de forma indefinida. Clavijo respondió de inmediato: el crucero no iba a fondear "con la autorización del Gobierno canario". Y apuntó directamente: si fondeaba por imposición del Gobierno de España, "serían ellos los responsables de lo que pudiera ocurrir".
Finalmente, el crucero fondeó en el puerto de Granadilla sobre las 06:30 del domingo, hora loca, y el desembarco de los primeros pasajeros comenzó hacia las 09:40, hora local. Los primeros en bajar fueron los 14 ciudadanos españoles, que subieron a un autobús de la UME escoltado por la Guardia Civil con destino al aeropuerto de Tenerife Sur.
El operativo sobre el terreno: una evacuación correcta
Mientras se dirimían las discrepancias entre administraciones, en el puerto de Granadilla los ministros de Sanidad e Interior y el director general de la OMS supervisaban los preparativos la noche del sábado.
La ministra Mónica García confirmó que el pasaje permanecía sin síntomas y dejó claro el marco operativo: el crucero fondeó dentro de la dársena asistido por un remolcador, y los pasajeros fueron trasladados a tierra en lanchas de forma escalonada según la nacionalidad y en coordinación con los vuelos disponibles.
Nadie bajó con maletas: cada pasajero solo pudo llevar un pequeño bolso con documentación, teléfono, cargador y artículos de primera necesidad. Todos portaban mascarilla FFP2, igual que el personal logístico y los conductores de los autobuses.
En total, son 23 los países afectados por el hantavirus detectado en el crucero, según confirmó la ministra de Sanidad. El último avión con pasajeros está previsto que salga de Tenerife el lunes por la tarde será el que vaya rumbo a Australia.
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, había precisado el sábado que la mayoría de los aviones necesarios ya estaban en Tenerife y que los restantes llegarían al día siguiente.
La ministra García, por su parte, precisó que la decisión sobre si el barco fondeaba o atracaba dependía de varios factores: Capitanía Marítima, las autoridades portuarias, las condiciones del mar y las condiciones sanitarias.
La Comisión Europea también activó el Mecanismo de Protección Civil de la UE, a través del cual Noruega envió una ambulancia aérea de rescEU a Tenerife, mientras se mantenía en reserva capacidad adicional de transporte de otros estados miembros.
La OMS pide calma a los tinerfeños
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajó a Tenerife para supervisar el operativo y dirigió un mensaje directo a la población de la isla.
"Entendemos la preocupación porque todos tenemos la experiencia de la Covid y ese trauma sigue presente en nuestras mentes, pero la situación ahora es mucho mejor", declaró.
Recordó además que el Reglamento Sanitario Internacional obliga a los países a cooperar, y agradeció encontrar en España "una fuerte convicción de solidaridad".
La OMS había confirmado el viernes seis casos de los ocho inicialmente sospechosos, sin que quedaran casos sospechosos pendientes en el barco. El MV Hondius, de bandera holandesa, zarpó de Ushuaia el 1 de abril para un crucero por el Atlántico sur.
El brote, que ha causado tres muertes y afecta a pasajeros de 23 nacionalidades, estuvo precedido por semanas de negociaciones y rechazos: Cabo Verde no autorizó el desembarco, y España tardó varios días en aceptar la petición de la OMS antes de poner en marcha el operativo que este domingo comenzó a ejecutarse.