El director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, afirmó a Euronews que la UE debe abrazar la “era de la electricidad” para reforzar su competitividad industrial.
Invertir en la electrificación del transporte y de la industria pesada es la estrategia energética adecuada si la Unión Europea quiere preservar su soberanía económica y reactivar los sectores en dificultades, afirmó a Euronews el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol.
"Podemos generar electricidad a partir de las energías renovables, de la energía nuclear y quizá del gas natural, y deberíamos electrificar nuestras economías tanto como sea posible", señaló Birol, que defendió un cambio progresivo de los combustibles fósiles hacia una economía basada en la electricidad.
Sus declaraciones llegan en un momento en que la UE se enfrenta a una crisis energética cada vez más grave, agravada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán liderado por Washington y el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por la que transita en torno al 20% del petróleo y el gas que se comercian en el mundo.
Las interrupciones han disparado las facturas energéticas de los hogares y han aumentado la presión sobre la industria pesada, que ya arrastraba el lastre de unos precios de la electricidad elevados y una competitividad menguante. Los fabricantes advierten ahora de que el encarecimiento de los costes de producción podría abocar a cierres generalizados.
En línea con las recomendaciones de la AIE, los líderes comunitarios han respaldado cada vez más la inversión en vehículos eléctricos (VE), bombas de calor y la sustitución en la industria pesada de los altos hornos alimentados con combustibles fósiles por hornos de arco eléctrico. El objetivo es reducir la dependencia de los combustibles fósiles, que aún representan casi el 60% de las importaciones energéticas del bloque.
Sin embargo, la esperada estrategia de electrificación de la Comisión Europea, que se prevé incluya objetivos para los Estados miembros y la industria, se ha retrasado en dos ocasiones y está ahora prevista para el 22 de julio.
Los críticos sostienen que la transición energética de la UE avanza más rápido de lo que la infraestructura y los consumidores pueden asumir. Entre las principales preocupaciones figuran la insuficiencia de redes de recarga para vehículos eléctricos, la capacidad de almacenamiento, los elevados costes de la electricidad y la congestión de las redes eléctricas.
Francia acelera su apuesta por la electrificación
Más allá de los desafíos técnicos, la primera ministra italiana Giorgia Meloni advirtió recientemente de que los elevados costes energéticos están sometiendo a una presión creciente a hogares y empresas, y pidió a Bruselas que relaje las reglas fiscales para contribuir a abaratar los precios.
Francia, cuyo sistema energético basado en la energía nuclear le ha ayudado a capear los picos de precios, presentó el mes pasado una hoja de ruta de 22 medidas con el objetivo de reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados desde casi el 60% del consumo energético hasta el 30% en 2035.
El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió el jueves un esfuerzo a escala nacional para acelerar la electrificación, convencido de que impulsará el poder adquisitivo, reforzará la competitividad y consolidará la soberanía energética de Francia.
El fabricante de automóviles Stellantis prevé invertir más de 1.000 millones de € en su planta de Mulhouse para producir vehículos eléctricos de nueva generación a partir de 2029. El Gobierno francés pretende además instalar 240.000 puntos de recarga adicionales y poner en marcha un programa de alquiler subvencionado de bombas de calor para los hogares con rentas bajas que sustituyan sus sistemas de calefacción de gasóleo y gas.
"Francia puede estar orgullosa de ser una gran potencia eléctrica en el actual contexto geopolítico", afirmó Macron el martes. "Esa es también la razón por la que las subidas del precio de la electricidad han sido más limitadas en Francia que en otros países".
Añadió que los precios de la electricidad en Alemania son casi el doble que en Francia.
La electrificación se consolida como estrategia europea
A pesar de las dificultades, el último informe mundial de inversiones de la AIE, publicado el jueves, concluye que el gasto vinculado a la electricidad representa ya casi el 60% de la inversión energética mundial, una tendencia que encaja estrechamente con las ambiciones industriales y regulatorias de Europa.
El informe sugiere que la 'era de la electricidad' se está convirtiendo también en un proyecto europeo, aunque China sigue siendo el líder mundial en inversiones en electrificación.
"Las inversiones en renovables, energía nuclear, electrificación y eficiencia durante la última década han mejorado de forma tangible la seguridad energética en las principales regiones importadoras de combustibles y han reducido las emisiones", señala el informe, que destaca a la UE junto a China, Japón y Corea del Sur.
Según la AIE, las ventas de vehículos eléctricos en Europa aumentaron un 30%, mientras que las de bombas de calor crecieron un 17% en el primer trimestre de 2026, pese a los recortes de subvenciones en algunos países.
En Alemania, las bombas de calor se han convertido en una de las tecnologías de calefacción más vendidas del país, según la agencia de energía dena. Casi la mitad de todos los nuevos sistemas de calefacción vendidos el año pasado fueron bombas de calor y 2025 fue el primer año en que sus ventas superaron a las de las calderas de gas.
El informe también señala el aumento de la inversión europea en redes eléctricas y almacenamiento, y subraya un desafío que Bruselas ha infravalorado durante mucho tiempo, ampliar la generación sin modernizar las redes de transporte crea nuevas vulnerabilidades.