Una decena de trabajadores de Carris y de la empresa encargada del mantenimiento del equipo podrían ser acusados de homicidio involuntario e incumplimiento de las normas de seguridad.
La Policía Judicial (PJ) ha iniciado este viernes por la mañana una serie de registros relacionados con la tragedia del Elevador da Glória, en Lisboa, que causó la muerte de 16 personas en septiembre del año pasado.
Según han informado varios medios de comunicación en Portugal, la PJ está investigando a altos cargos de Carris, empresa municipal de transportes públicos, y de MAIN, compañía encargada del mantenimiento del equipo, por presuntos delitos de homicidio por negligencia y vulneración de las normas de seguridad.
En total se están realizando registros domiciliarios a diez sospechosos, en una operación dirigida por el fiscal Joaquim Morgado, en la que participan unos 20 inspectores de la PJ y que coordina el procedimiento penal abierto en el Departamento de Investigación y Acción Penal (DIAP) de Lisboa.
Las primeras conclusiones del Gabinete de Investigación de Accidentes Ferroviarios (GPIAAF) provocaron la dimisión del presidente de Carris poco después de la tragedia. Según esos primeros resultados, el sistema de frenado de emergencia no funcionaría correctamente en caso de rotura de los cables, como acabó ocurriendo.
El ascensor, una auténtica postal de Lisboa utilizada a diario por cientos de lisboetas y turistas, terminó bajando la Calçada da Glória en rueda libre a gran velocidad, descarriló y chocó violentamente contra un muro. Los informes preliminares elaborados entonces revelaron que el cable estaba corroído en una zona oculta por la estructura, algo imposible de detectar con las inspecciones que se realizaban, que eran meramente visuales.
Esa no fue la única conclusión comprometedora de las investigaciones del GPIAAF, según las cuales el cable no estaba certificado para su uso en este medio de transporte; la empresa habría optado por una alternativa más barata. La tragedia puso en cuestión la decisión de Carris de encargar el mantenimiento del equipo a terceros.