Las fuertes precipitaciones del domingo por la noche han puesto en jaque el parque Olaya Herrera, uno de los principales refugios improvisados de la ciudad, y provocaron goteras e inundaciones en el Hospital San Jorge.
A la tragedia del terremoto se le ha sumado ahora el agua. Una tormenta caída la noche del domingo sobre la región colombiana de Pereira ha empeorado las condiciones de las familias que, desde hace una semana, malviven en refugios improvisados tras perder sus casas en el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto.
El parque Olaya Herrera, uno de los puntos habilitados por la Alcaldía como albergue de emergencia, se llevó la peor parte. Las carpas instaladas para acoger a los damnificados tuvieron que cubrirse a toda prisa con plásticos para evitar que el agua estropeara las pocas pertenencias que las familias lograron rescatar del derrumbe de sus viviendas.
El suelo del parque quedó completamente encharcado, complicando todavía más las noches de quienes no tienen otro sitio donde dormir mientras esperan una solución habitacional.
La lluvia no respetó tampoco las infraestructuras sanitarias. El Hospital Universitario San Jorge de Pereira sufrió inundaciones y goteras en varias de sus zonas, según muestran vídeos difundidos en redes sociales, aunque de momento no se ha precisado el alcance real de los daños.
Pereira, capital de Risaralda, es una de las ciudades que más ha sufrido el impacto del terremoto: hasta ahora cumula más de 90 fallecidos, 259 heridos y 140.000 damnificados repartidos en 41.600 familias, según los datos aportados por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
A nivel nacional, el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres eleva la cifra a 287 muertos, 4.147 heridos y 194 desaparecidos en todo el país