Se perfilan líneas de conflicto entre los Estados miembros sobre el gasto de la UE, con los del sur y el este reclamando más fondos agrícolas y regionales ante la resistencia de los 'halcones' o países frugales.
Los líderes de la UE reunidos en Bruselas han acordado elaborar, de aquí a octubre, un acuerdo preliminar sobre el presupuesto a largo plazo de la Unión para 2028-2034, dotado con dos billones de euros, según un borrador de declaración publicado este viernes. En la reunión celebrada el jueves y este viernes, el bloque entra en una fase delicada de las negociaciones, en la que tratará de lograr un entendimiento común sobre los gastos e ingresos con los que financiar las prioridades de los próximos siete años.
El equilibrio entre los Estados miembros es delicado. Mientras que un grupo de contribuyentes netos, encabezado por Alemania y Países Bajos, presiona para recortar el gasto total del bloque, los países del sur y del este de Europa temen que la financiación de sectores como la agricultura se sacrifique en favor de un mayor gasto en Defensa.
En una rueda de prensa celebrada el viernes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, instaron al bloque a alcanzar un acuerdo, en particular sobre la financiación, antes de que termine el año. La Comisión Europea presentó su propuesta de presupuesto en julio de 2025.
Los líderes de la UE han pedido ahora a la próxima presidencia irlandesa, que asumirá la dirección de las discusiones entre los Estados miembros a partir del 1 de julio, que presente en octubre un nuevo texto de negociación, según indicó un funcionario de la UE, en referencia a un documento que abarca los gastos y los ingresos, conocidos como 'recursos propios'. "También se espera un paquete ambicioso y equilibrado sobre nuevos recursos propios en el Consejo Europeo de octubre", señala otro funcionario de la UE.
Los dos grandes bloques
Pese a que las negociaciones son complejas y cambiantes, en esencia son dos los grupos de países que han puesto sobre la mesa propuestas: los 'amigos de la cohesión' y los 'frugales'. A finales de mayo, los primeros firmaron un documento en el que reclamaban un aumento de la financiación agrícola y regional. Entre los firmantes figuraban Bulgaria, Croacia, Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, España y Hungría.
Los países llamados frugales (Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Austria) han advertido de que cualquier aumento del gasto es inaceptable. En un texto revisado presentado la semana pasada, las autoridades chipriotas, que actualmente presiden las negociaciones entre los Estados miembros, propusieron un recorte de 32.800 millones de euros en el presupuesto global de dos billones de euros, que describieron como un compromiso entre los dos bloques.
El Parlamento Europeo, colegislador que debe aprobar el presupuesto junto a los líderes, ha rechazado la propuesta chipriota por considerarla insuficiente, en particular en lo relativo a la financiación agrícola y regional.
Los ingresos del presupuesto y la deuda renovable
El debate sobre cómo se financiará el presupuesto sigue sin resolverse y se espera un borrador de acuerdo para octubre. En su propuesta inicial, la Comisión Europea incluyó fuentes de ingresos procedentes del régimen de comercio de emisiones, del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, de los residuos electrónicos no recogidos, de los impuestos especiales sobre el tabaco y de un impuesto de sociedades.
Durante las negociaciones, el Parlamento Europeo ha planteado fuentes adicionales de ingresos. Según varios diplomáticos de la UE que hablaron con 'Euronews' bajo condición de anonimato, entre las propuestas que más interés han despertado entre los líderes figuran un impuesto sobre el juego, una tasa digital y un gravamen sobre los criptoactivos.
Los países frugales siguen mostrándose reticentes ante estas medidas de ingresos, en especial Suecia, que se opone a cualquier tipo de recursos propios. Alegan que avanzar en esa dirección obligaría a los Estados miembros más ricos de la UE a asumir una carga financiera desproporcionada.
Países como Italia, Francia y Grecia han propuesto amortizar los fondos de recuperación de NextGenerationEU mediante la reemisión de deuda, un mecanismo conocido como "deuda renovable". La propuesta cuenta con la firme oposición de Alemania, Países Bajos y otros países, que rechazan cualquier forma de nueva emisión de deuda común.
Según dos diplomáticos de la UE conocedores de las negociaciones, el debate sobre la deuda renovable dependerá del tipo de acuerdo al que lleguen los líderes en materia de recursos propios.
El bloque aspira a cerrar un acuerdo sobre el presupuesto antes de finales de 2026. Los colegisladores quieren evitar que las negociaciones se prolonguen hasta 2027, un año de importantes citas electorales en varios países clave de Europa, entre ellos Francia, Italia, Polonia y España. Cualquier acuerdo sobre el presupuesto deberá contar con el apoyo unánime de los 27 Estados miembros, así como con el visto bueno del Parlamento Europeo.