Casi dos tercios de Francia están en alerta naranja por una ola de calor que afecta a 41 millones de personas. París mantiene abiertos sus parques durante toda la noche, mientras escuelas y obras adaptan sus horarios ante unas temperaturas que seguirán aumentando.
El episodio de calor que afecta a Francia podría alcanzar una duración e intensidad comparables a las de agosto de 2003, cuando el país sufrió su peor ola de calor en más de medio siglo. Durante aquel periodo, entre el 1 y el 20 de agosto, el exceso de mortalidad superó los 14.800 fallecimientos.
Este año, municipios como Biarritz o Limoges han pedido a la población que inscriba a las personas vulnerables en los registros municipales, con el objetivo de mantener el contacto con ellas y comprobar que disponen de todo lo necesario para afrontar las temperaturas extremas.
El calor continuará este fin de semana en la Francia metropolitana. Este sábado, los termómetros superan los 30ºC en todo el país y el mercurio podría rebasar los 40ºC este domingo. En total, 60 departamentos se encuentran en alerta naranja por altas temperaturas y 41 millones de franceses están afectados por este episodio de calor.
En París, los parques permanecen abiertos las 24 horas y el Ayuntamiento estudia si mantiene la Fiesta de la Música prevista para este domingo. "La suma de alcohol, calor y proximidad del agua son tres factores de riesgo que no casan bien. Por eso nos gustaría eliminar al menos uno de los tres, pero veremos en qué sentido lo hacemos", indicó el viernes por la noche el alcalde, Emmanuel Grégoire.
El prefecto de Policía de París, Patrice Faure, ha solicitado la cancelación de 11 eventos deportivos al aire libre previstos para este fin de semana. En el resto del país, escuelas y obras ajustan sus horarios o incluso cierran para proteger a alumnos y trabajadores. A la atmósfera asfixiante se suma el deterioro de la calidad del aire, con episodios de contaminación por ozono en las grandes aglomeraciones urbanas.