Los aeropuertos portugueses están al límite con horas de espera y vuelos perdidos debido a fallos técnicos y a infraestructuras deficientes del Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES).
"Caos en el aeropuerto de Lisboa. Y cuando digo caos, es realmente caos. Me quedé en la cola más larga que he visto en mi vida (sin exagerar). Todo por culpa del Sistema de Entradas y Salidas de la UE, actualizado recientemente, que exige la lectura de datos biométricos para todos los titulares de pasaportes no pertenecientes a la UE".
El relato es de la periodista Clarissa Ward, corresponsal internacional de la 'CNN', que publicó un vídeo en su cuenta de Instagram a finales de mayo, donde mostraba a cientos de pasajeros en una larga cola para pasar el control de pasaportes en el aeropuerto Humberto Delgado, en Lisboa.
El vídeo tuvo una amplia difusión en las redes sociales y dejó al descubierto las dificultades en el control de pasaportes, que están afectando a los aeropuertos portugueses y a miles de pasajeros —muchos de ellos pierden enlaces y vuelos— desde la introducción del nuevo sistema de entrada y salida de las fronteras de la Unión Europea (EES, por sus siglas en inglés).
La Comisión Europea niega que las colas en los aeropuertos portugueses se deban al EES y sostiene que el problema es interno de Portugal. El Gobierno, por su parte, ha echado la culpa a Bruselas, y el secretario de Estado de Infraestructuras, Hugo Espírito Santo, asegura que las dificultades en el control de fronteras están afectando a aeropuertos de toda Europa y no solo a los de Portugal.
El nuevo sistema europeo de control de fronteras entró en funcionamiento en octubre de 2025 en Portugal y en el resto de países del espacio Schengen y, desde entonces, los tiempos de espera en las fronteras aéreas se han agravado, sobre todo en el aeropuerto de Lisboa, donde los pasajeros tienen que esperar, en ocasiones, varias horas.
En diciembre, la Comisión Europea llevó a cabo una inspección sorpresa en las fronteras aéreas y marítimas de Portugal y detectó "graves deficiencias" en el control de fronteras, en particular en el aeropuerto Humberto Delgado. El informe final señaló 14 fallos críticos relacionados con los recursos humanos, la falta de equipos y la simplificación sistemática de los procedimientos de seguridad.
La suspensión inmediata durante tres meses del EES
Las advertencias de los expertos de Bruselas llevaron al Gobierno a adoptar medidas urgentes, entre ellas la suspensión inmediata durante tres meses de la aplicación del EES, cuando el sistema aún estaba en fase de pruebas e implementación gradual.
El EES es un sistema informático que registra electrónicamente la entrada y la salida de ciudadanos de terceros países en el espacio de libre circulación Schengen, y sustituye los sellos manuales por registros biométricos y digitales. En caso de fallos técnicos del sistema, está previsto que los Estados miembros puedan recurrir temporalmente a su suspensión y a procedimientos alternativos, incluido el registro manual y el sellado del pasaporte, hasta que se restablezca el funcionamiento normal.
Pese al juego inicial de echarse culpas, el Gobierno terminó reconociendo que la situación en el control de fronteras, con tiempos de espera superiores a dos horas, era un "bochorno" para Portugal. "No queremos comprometer la imagen de Portugal más de lo que ya está comprometida. No voy a meter la cabeza bajo tierra. En las próximas semanas, en el próximo mes, vamos a mitigar la situación. Estamos invirtiendo todo lo posible en hardware", aseguró el ministro de Infraestructuras, Miguel Pinto Luz.
Por ahora, el Gobierno mantiene el control de datos biométricos, y el ministro de Administración Interna defiende que la seguridad europea es un asunto serio. Pero se han puesto en marcha medidas inmediatas para agilizar el procesamiento de pasajeros en el aeropuerto de Lisboa.
En primer lugar, con la ampliación del espacio en la zona de control de fronteras, un refuerzo de 48 agentes de la PSP, más puestos de control de documentos (otros 14 en llegadas y 18 en salidas) y más e-gates, las llamadas puertas electrónicas, también 14 en llegadas y 18 en salidas.
Además, el ministro de Administración Interna anunció que, a partir del cuatro de julio, los aeropuertos portugueses contarán con un refuerzo de 340 agentes de la PSP, que están recibiendo formación específica. "A Lisboa irán 140, 100 a Oporto y después a Faro, Funchal y Ponta Delgada", detalló Luís Neves.
"Disponemos de nuevos espacios para acoger a las personas, estamos adquiriendo equipos tecnológicos que ya han sido asignados, tenemos más 'boxes' donde habrá más agentes de la PSP y, por tanto, estamos tratando de crear las condiciones para que la operación durante el verano, y de ahora en adelante, sea diferente, a mejor", añadió.
Impacto en la imagen de Portugal
Las expectativas son altas, pero sigue habiendo incertidumbre sobre la eficacia de estas medidas en el pico del verano. Para Miguel Quintas, presidente de la Asociación Nacional de Agencias de Viajes (ANAV), el problema tiene consecuencias profundas para el turismo nacional.
"No hay absolutamente ninguna duda de que esto tiene un impacto grave a corto, medio y largo plazo. Y el impacto se mide a varios niveles. En primer lugar, por el hecho de que un turista llegue a Portugal y tenga que esperar, de pie, en colas en el aeropuerto de dos, tres horas, a veces incluso más", lamenta. En declaraciones a 'Euronews', el responsable alerta de que el primer contacto con el país está marcado por experiencias negativas, amplificadas por las redes sociales.
"La puerta de entrada es el primer contacto con el país y, naturalmente, esa experiencia negativa acaba por difundirse de forma viral. Lo que ocurre con frecuencia es que la gente coge sus teléfonos móviles, graba, hace fotos, las publica en sus redes sociales y automáticamente se difunde de manera viral. Y, por tanto, esto tiene un impacto directo en la imagen del destino. Tuvimos a una reportera muy conocida, de un canal que llega a millones de personas en todo el mundo, que perdió un vuelo, y se convirtió en un caso real, un caso real visto en todo el mundo".
Miguel Quintas subraya además que el problema puede comprometer años de inversión en promoción turística. "Estamos hablando de decenas de millones de euros invertidos en la promoción de Portugal como destino turístico. Ver cómo ese esfuerzo se pone en riesgo de una forma tan ligera, tirado por la borda, no tiene ningún sentido".
Y deja una advertencia clara sobre la competitividad de Portugal frente a otros destinos turísticos: "Portugal está perdiendo competitividad. Nuestra principal industria, que es el turismo, está perdiendo competitividad y todo ello por falta de planificación".
Por ahora, la situación todavía no se traduce en cancelaciones de viajes, pero el presidente de la ANAV admite que se han registrado casos de insatisfacción por parte de clientes, con un aumento de las reclamaciones y de las solicitudes de apoyo. Y también considera previsible que los operadores turísticos internacionales lleven a cabo un "reenvío de turistas que podrían venir a Portugal hacia otros destinos" si este escenario de largas colas se prolonga en el tiempo.
Infraestructura bajo presión
Por su parte, António Moura Portugal, director general de la Asociación de Compañías Aéreas en Portugal (Rena), reconoce mejoras recientes debido a las medidas aplicadas por el Gobierno, pero señala fragilidades estructurales.
"La situación en el aeropuerto de Lisboa ha mejorado en los últimos días, eso es visible. Aun así, la mayor preocupación de las aerolíneas es que haya fluidez, razonabilidad y previsibilidad en el funcionamiento del control de fronteras", afirma en declaraciones a 'Euronews'.
El responsable sostiene que el problema no está en el concepto del sistema europeo, sino en su ejecución. "No está en cuestión el EES como política pública de la Unión Europea ni los beneficios que va a aportar en términos de seguridad, de lucha contra el fraude documental y contra situaciones de estancia irregular. El problema es que la implementación no está yendo bien, y eso está generando restricciones operativas muy relevantes".
Pero hay una razón por la que el aeropuerto de Lisboa se ve particularmente afectado: "Hay una presión mayor sobre Lisboa porque estamos hablando de una infraestructura que, en muchos aspectos, pertenece al siglo pasado, pero que ahora está sometida a exigencias y a una política del siglo XXI. Es un problema de ruptura de la propia infraestructura, que no tiene capacidad para la cantidad de pasajeros que recibe", explica el responsable, que representa a compañías como TAP, Emirates, United, Lufthansa, Air France o British Airways.
Para las compañías aéreas, la solución pasa por una mayor flexibilidad. "Lo que se pide es que exista la posibilidad de, en situaciones límite, suspender temporalmente esta recogida de datos biométricos para garantizar que el sistema no bloquea por completo el flujo de pasajeros", defiende António Moura Portugal.
Fallos de planificación
Por otro lado, Pedro Castro, fundador de SkyExpert y consultor en estrategia comercial para la aviación, considera que el problema resulta de una combinación de factores técnicos y operativos.
"La responsabilidad no es totalmente gubernamental, porque el sistema es europeo y añade una complejidad adicional. Pero lo que claramente ha fallado es el planeamiento, puro y duro, en la forma en que todo esto se preparó y se implementó", comenta en declaraciones a 'Euronews'.
Pedro Castro recuerda que se hizo una introducción gradual del EES en los aeropuertos europeos y que, incluso después de su entrada en vigor al 100 %, el diez de abril de este año, la Comisión Europea admitió que sería previsible que en determinadas circunstancias hubiera colas de hasta unas dos horas.
"En el caso concreto de Portugal, el Gobierno decidió simplemente suspender por completo el EES en diciembre del año pasado. Y en su lugar crearon un grupo de trabajo, que implicó al Ministerio de Justicia, al Ministerio de Administración Interna, al Ministerio de Infraestructuras y a la Presidencia del Consejo de Ministros, bajo la supervisión directa del presidente del Gobierno. La intención de ese grupo de trabajo era preparar al país para ese momento del día diez de abril. Creo que, en términos de preparación, Portugal falló ahí", evalúa el especialista.
En su opinión, la complejidad de la implementación del nuevo sistema europeo podría haberse mitigado con una preparación más adecuada: "Estamos hablando de un conjunto de problemas: hardware que no funciona como debería, software con fallos, procesos poco afinados y un número de efectivos que no está dimensionado para la demanda".
En cuanto a la posibilidad de un agravamiento en el pico del verano, el director de SkyExpert no se moja. "Los pronósticos, solo al final del partido", afirma, y añade que las medidas aplicadas recientemente pueden parecer suficientes por ahora, pero que, "dado lo que Portugal suele hacer, que son medidas paliativas", lo más probable es que más adelante "acabemos viendo que no era más que una tirita".