La reunión de dos días en Ankara se celebra un año después de que los miembros de la OTAN prometieran elevar el gasto en seguridad al 5% del PIB, presionados por el mandatario estadounidense, aunque el presidente de Estados Unidos ha arremetido contra sus aliados europeos por Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aterrizado en la capital turca, Ankara, para asistir a una cumbre de la OTAN de dos días. Los aliados han exhibido el aumento de su gasto en Defensa con nuevos contratos de armamento por valor de miles de millones en la cumbre celebrada el martes en Turquía, mientras intentaban apaciguar la ira del presidente estadounidense Donald Trump por la respuesta de Europa a la guerra con Irán.
El encuentro de dos días en Ankara tiene lugar un año después de que los miembros de la OTAN se comprometieran, bajo presión del mandatario estadounidense, a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, insiste en que los países europeos están "cumpliendo" al reforzar sus presupuestos militares y asumir más responsabilidad en la defensa de su continente frente a Rusia.
En un intento de impresionar a Trump antes de su aterrizaje, la OTAN abrió la cita con una batería de anuncios de armamento en un vistoso foro de la industria de Defensa previo a la cumbre principal. "Los aliados y la industria a ambos lados del Atlántico van a presentar nuevos proyectos de gran envergadura y a firmar contratos por valor de, literalmente, miles de millones de dólares", señaló Rutte.
"Son miles de millones que se invierten en nuestra seguridad, impulsan nuestras economías y sostienen centenares de miles de nuevos puestos de trabajo". Entre los primeros acuerdos anunciados figuran contratos para nuevos drones, aviones cisterna y aeronaves de vigilancia destinados a reforzar la capacidad de Europa para protegerse.
Pero Trump, aún resentido después de que los países europeos limitaran el uso de bases por parte de las fuerzas estadounidenses para atacar Irán, ha dedicado los días previos a la cumbre a arremeter contra sus aliados por no moverse lo bastante rápido a su gusto.
"Es ridículo que Estados Unidos continúe por este camino unilateral cuando la relación no es recíproca. No estuvieron ahí por nosotros", escribió Trump en 'Truth Social' la semana pasada.
Un cambio real
Los líderes europeos aspiran, como mínimo, a evitar un encontronazo con el volátil dirigente estadounidense que pueda asestar un nuevo golpe a la credibilidad de la OTAN, después de que Trump haya cuestionado en repetidas ocasiones el compromiso de Washington con la protección de sus aliados.
Los diplomáticos confían en la buena relación de Trump con el dirigente turco Recep Tayyip Erdogan y en una intensa ofensiva de seducción por parte del secretario general de la OTAN, Rutte, para mantener a raya su estado de ánimo.
Pero, dado que Trump ha tenido enfrentamientos con una larga lista de otros dirigentes, el más reciente, con la italiana Giorgia Meloni, abundan los motivos de fricción que podrían desencadenar su ira.
Con ánimo de mostrar su disposición respecto a Irán, los aliados europeos, liderados por Francia y el Reino Unido, han preparado una posible misión naval para intervenir en el estrecho de Ormuz y varios países han desplazado buques más cerca de la región para estar preparados. Pero la situación sigue siendo volátil y los europeos quieren claridad sobre cómo evoluciona el frágil acuerdo de Estados Unidos con Irán antes de enviar a sus armadas.
Mientras confían en que Trump adopte un tono conciliador, los líderes europeos han empezado a asumir la realidad de que Estados Unidos se retira de forma inexorable de la alianza.
Washington ha dejado claro que quiere que sus aliados asuman el liderazgo de la defensa convencional del continente y ha anunciado recientemente recortes en los recursos que pone a disposición de los mandos de la OTAN.
Los países europeos tratarán de demostrar que están preparados para desempeñar un papel más destacado, a la vez que intentan mantener a Trump y al enorme poderío militar estadounidense lo más implicados posible. "Todo esto es la prueba de un verdadero cambio de mentalidad", afirmó Rutte. "Esta es la OTAN 3.0, una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte".