Un borrador revela que la UE quiere poder excluir de la contratación pública a empresas extranjeras que supongan riesgos para la seguridad por las transferencias de datos y la dependencia tecnológica y de minerales.
En un proyecto de reglamento al que ha tenido acceso 'Euronews' y que se presentará en septiembre, la Comisión Europea plantea endurecer el acceso al mercado de la UE permitiendo a las autoridades públicas excluir de la contratación pública a las empresas extranjeras que supongan riesgos de injerencia.
El borrador llega en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, con preocupación por posibles filtraciones de datos procedentes de servicios públicos sensibles hacia Pekín y Washington, así como por la utilización como arma de la dependencia de la UE de las tierras raras y de los productos tecnológicos de China.
El documento preliminar propone que "los poderes adjudicadores adopten las medidas adecuadas, cuando proceda y en cualquier fase del procedimiento de contratación, desde la planificación y la consulta al mercado hasta la adjudicación y la ejecución del contrato, para garantizar la protección de la seguridad y de los intereses de orden público de la Unión".
El texto añade que los riesgos para la seguridad o la protección pública en un contrato público pueden derivarse de empresas cuya "estructura de propiedad, control o financiación" entrañe "riesgos de injerencia o influencia indebidas sobre ella", así como de compañías cuya "exposición a la legislación de terceros países (...) pueda obligar a revelar información sensible o a interferir en la ejecución del contrato".
Por último, los compradores públicos podrían introducir una preferencia europea en la contratación pública, aunque el proyecto de reglamento no la impondría con carácter obligatorio.
Estas disposiciones podrían confirmar el giro proteccionista de la UE hacia una estrategia 'Made in Europe', que el Ejecutivo comunitario ya propuso el pasado marzo para sectores estratégicos como las tecnologías limpias, la industria del automóvil y las industrias intensivas en energía.
Los riesgos de injerencias extranjeras y de transferencia de datos se han agudizado en los últimos años, ya que tanto Estados Unidos como China han aprobado legislación que les permite exigir a las empresas bajo su jurisdicción la transferencia de datos almacenados en la UE.
Algunos Gobiernos europeos ya están adoptando medidas para mitigar estos riesgos. En abril, el Gobierno francés puso fin a su contrato con Microsoft para proteger los datos sanitarios franceses y, en junio, sustituyó a la tecnológica estadounidense Palantir por la francesa ChapsVision para el tratamiento de la información sensible en manos del servicio de inteligencia interior del país, la Dirección General de Seguridad Interior.
En los últimos años, varios países de la UE, entre ellos Alemania, Francia, Italia y Dinamarca, también han cancelado o denegado contratos públicos al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei por motivos de seguridad.
El proyecto de reglamento también busca proteger "las infraestructuras críticas, las cadenas de suministro críticas, las tecnologías críticas o los servicios esenciales, la resiliencia frente a amenazas físicas, cibernéticas o híbridas, y la prevención y protección frente a los riesgos de perturbación de estos elementos, incluidos los derivados de dependencias estratégicas perjudiciales de proveedores de terceros países".
El año pasado, China cortó el suministro a la UE de exportaciones de minerales de tierras raras, esenciales para las tecnologías verdes y el sector de la Defensa. También impidió a Nexperia, con sede en Países Bajos y propiedad de la china Wingtech, importar chips chinos imprescindibles para la industria del automóvil europea.