Bruselas quiere normas más simples y herramientas más eficaces, pero con plazos difusos, amplias excepciones de urgencia y gobiernos sin personal, la reforma podría quedarse corta.
A finales de abril, la Comisión presentó una comunicación, "Un código normativo de la UE más sencillo, claro y mejor aplicado", un documento conciso sobre cómo mejorar la calidad de la elaboración de leyes en la UE, reforzar la transparencia, aumentar la participación de las partes interesadas, hacer una profunda limpieza de las normas europeas y gestionar posibles casos de sobrerregulación o incluso evitar la transposición de normas de la UE al nivel de los Estados miembros.
Aunque el documento recoge algunos de los cambios necesarios en la elaboración de normas de la UE, la lista de actuaciones podría ser más ambiciosa y estar más orientada al futuro, especialmente ahora, cuando la Comisión mantiene amplios debates internos sobre la eficiencia, la preparación institucional para la inteligencia artificial y otros aspectos.
El último informe de la oficina europea del Consumer Choice Center, "Regulación más inteligente, cómo deben transformar la elaboración de leyes la UE y los Estados miembros para mantener competitiva la economía europea", evalúa esa misma comunicación, identifica fallos estructurales en los actuales procesos legislativos y de consulta y ofrece recomendaciones prácticas y orientadas a la tecnología tanto para las instituciones de la UE como para los Gobiernos de los Estados miembros.
Aspectos positivos, soluciones tecnológicas
Es un cambio positivo, la Comisión se ha comprometido a registrar y comunicar de forma transparente cualquier excepción procedimental en las exposiciones de motivos.
Cabe esperar que eso implique que tanto los legisladores como la ciudadanía serán informados sobre la frecuencia y las razones de esas excepciones procedimentales, por ejemplo cuando no se siguen todos los pasos previstos en las Directrices sobre Mejor Regulación.
El documento también promete informar directamente a las partes interesadas cuando se publiquen los resúmenes de las consultas en el portal "Have Your Say", algo aparentemente sencillo que hasta ahora no se hacía.
Por último, la Comisión propone aprovechar los avances tecnológicos y se compromete a introducir una nueva herramienta informática para gestionar la legislación de la UE, seguir las normas de desarrollo e identificar solapamientos y complejidades regulatorias.
Este objetivo debe elevarse a uno de los principales, ya que puede ayudar a abordar muchos problemas de fondo derivados de la complejidad del marco institucional de la UE y de la divergencia de intereses.
Cuestiones que siguen sin abordarse
El anterior llamamiento a presentar observaciones de la Comisión sobre la mejor regulación suscitó amplias críticas por sus procedimientos de participación de las partes interesadas. Diversos actores pidieron consultas públicas más neutrales, plazos realistas para participar y otras mejoras.
Sin embargo, el documento de seguimiento no aborda el diseño de las consultas públicas y se limita a prometer de forma vaga que se evitará contar los periodos vacacionales "siempre que sea posible", manteniendo al mismo tiempo la posibilidad de reducir la ventana estándar de doce semanas a solo seis semanas.
La autoevaluación que hace la Comisión de su propio trabajo y las propuestas más concretas de mejora son limitadas.
La experiencia histórica de incumplimiento de los principios de Mejor Regulación demuestra que no basta con definir principios, también es necesario supervisar de cerca y hacer cumplir su aplicación en todas las instituciones y, en definitiva, cambiar la cultura institucional.
La cuestión misma que fue objeto de crítica ante la Defensora del Pueblo Europeo, el procedimiento de urgencia, sigue siendo muy amplia.
La definición de la Comisión Europea incluye cuatro supuestos habilitantes, crisis o choques, graves consecuencias de la inacción, plazos legales y un "contexto político que crea la necesidad de actuar con urgencia".
Si bien los dos primeros son legítimos, los otros dos son lo bastante amplios como para justificar casi cualquier atajo procedimental y deberían tratarse con cautela y, en última instancia, revisarse.
Recomendaciones a la Comisión y a los Estados miembros de la UE
El informe de Consumer Choice Center Europe presenta recomendaciones concretas para la Comisión Europea. Se centran en mejorar la elaboración de leyes, reforzar las capacidades institucionales y aprovechar la tecnología para que las normas de la UE sean más simples y comprensibles. Por último, buscan facilitar la rendición de cuentas y lograr que todo el mundo en la burbuja de Bruselas se implique, o al menos más de lo que lo está ahora.
El informe también recoge recomendaciones para cada Estado miembro de la UE, que cada vez tienen más dificultades para seguir el ritmo legislativo europeo, lo que limita su participación en la elaboración de políticas de la UE. Aunque se apunta que la Comisión Europea estudia enviar refuerzos a las capitales, estas a menudo carecen de personal suficiente, no pueden reaccionar a tiempo y aún menos proponer de forma proactiva sus propios puntos de agenda.
Por qué hace falta
Mario Draghi afirmó recientemente que la UE debe evolucionar hacia una federación pragmática para mantener su competitividad global.
Sin embargo, una integración de este tipo se enfrentará a resistencias si los Estados miembros y las partes interesadas externas no se sienten realmente integrados en el proceso y no tienen una gran confianza en las instituciones europeas y en la elaboración de leyes, mientras las empresas europeas optan por operar dentro de Europa y para Europa y no a pesar de ella.
Mejorar el proceso de elaboración de leyes en Europa es esencial para lograr lo anterior y debe tomarse en serio por toda la sociedad europea, con independencia de su orientación política.
Si no se adaptan y mejoran no solo los tiempos, sino también la calidad, se agudizarán de manera inevitable las tensiones internas, se alimentará el populismo político y se reforzará el sentimiento contrario a la UE.
Este artículo se publicó originalmente en EU Tech Loop y se ha reproducido en Euronews en el marco de un acuerdo de sindicación.