Newsletter Newsletters Events Eventos Podcasts Videos Africanews
Loader
Encuéntranos
Publicidad

The Cube: Crece la avalancha de contenidos por IA falsos sobre el cambio climático

Un árbol se alza en un pequeño lago de un bosque de la región del Taunus, cerca de Fráncfort (Alemania), el siete de julio de 2026.
Un árbol se alza en un pequeño lago de un bosque de la región de Taunus, cerca de Fráncfort, Alemania, siete de julio de 2026. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Estelle Nilsson-Julien & Tamsin Paternoster
Publicado
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google
Compartir Close Button

Los negacionistas centran ahora sus ataques en sabotear las medidas ecológicas y acosar a los científicos. En este 2026, los expertos alertan de que la desinformación aprovecha la IA y tragedias como la de España, donde murieron más de 230 personas, para culpar a las leyes de la UE de los desastres

Desde desmontar las afirmaciones de que los inviernos fríos no prueban que el calentamiento global sea un engaño hasta rebatir que el clima cambia de forma natural y que, por tanto, la humanidad no tiene la culpa, los científicos llevan décadas demostrando la propia existencia de la crisis climática.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Sin embargo, los expertos señalan que estas narrativas de desinformación evolucionan cada vez más y que ahora se orientan a desacreditar las políticas medioambientales y la acción climática, más que a negar abiertamente el calentamiento global.

"La era de la negación climática está prácticamente acabada", dijo Ned Mendez, responsable de investigación y análisis en la agencia de campañas digitales 411, al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube. "La industria de la desinformación se ha desplazado un peldaño río abajo. Así que ya no se trata tanto de si la lucha contra el calentamiento global es real, sino de si la respuesta es viable, si es justa y si merece la pena el coste".

"Cuando pensamos en desinformación, solemos imaginar que consiste en negar la existencia del cambio climático o su origen humano. Sin embargo, lo que vemos hoy es que esta ya no es necesariamente la forma más habitual que adopta el fenómeno", nos explicó Eva Morel, secretaria del observatorio francés de desinformación climática Quota Climat.

Todo ello se inscribe en un contexto político más amplio de 'greenlash', un juego de palabras entre 'green' (verde) y 'backlash' (reacción), que describe la creciente resistencia política a la lucha contra el cambio climático.

Aun así, la desinformación climática sigue estando muy marcada por la actualidad, señala Morel, ya que se moldea por el debate político, la publicación de documentos de política climática, grandes citas internacionales como las cumbres del clima o las cumbres europeas, así como por grandes acontecimientos como olas de calor, inundaciones e incendios forestales.

Estas narrativas no se limitan a las redes sociales. Aunque existe un consenso entre los líderes europeos en que el cambio climático es real y que debe abordarse, la negación del clima sigue formando parte del paisaje político.

En Alemania, por ejemplo, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha cuestionado el consenso científico de que el cambio climático tiene origen humano. Otros, mientras tanto, repiten las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que ha presentado en repetidas ocasiones el cambio climático como un "timo" y ha atacado a los Gobiernos europeos por sus políticas climáticas, calificando estas medidas de "gran nuevo timo verde".

Las olas de calor disparan la desinformación

Pese a todo, las afirmaciones falsas sobre la naturaleza del cambio climático siguen apareciendo de la mano de bulos sobre las políticas climáticas.

En junio, la ola de calor récord que vivió Europa provocó una oleada de desinformación, con publicaciones virales en redes sociales que sostenían que las altas temperaturas no eran inusuales. Afirmaban que se correspondían con picos de temperatura anteriores, citando olas de calor que se produjeron en Londres en los años setenta.

Científicos del clima afirman que estas afirmaciones no solo son engañosas, sino que además han aumentado la hostilidad y el acoso que sufren, ya que muchas personas les culpan en internet del fracaso de la acción climática.

El termómetro de una farmacia marca una temperatura de 38ºC (100ºF) mientras los termómetros alcanzan récords históricos, en Roma, el miércoles 24 de junio de 2026.
El termómetro de una farmacia marca una temperatura de 38ºC (100ºF) mientras los termómetros alcanzan récords históricos, en Roma, el miércoles 24 de junio de 2026. AP Photo

"La gente argumenta que, en el fondo, ellos (los científicos del clima) han sido demasiado alarmistas, poco didácticos, que han señalado soluciones equivocadas y tomado malas decisiones, y que por tanto la culpa es suya", explicó Morel. "Así que la culpa se traslada a los expertos".

Las narrativas falsas sobre la última ola de calor en Europa no son un caso aislado. Cuando en octubre de 2024 cayó en el este de España la lluvia de todo un año en cuestión de horas, la desinformación sobre uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia del país, que se cobró más de 230 vidas, se difundió con fuerza.

Entre las afirmaciones falsas figuraban acusaciones de que se habían desmantelado presas de forma deliberada para agravar las inundaciones, así como que la estrategia de biodiversidad de la UE y la política de restauración de ríos habían provocado el desastre.

Políticos del partido español de extrema derecha Vox, que cuestiona la realidad del cambio climático, estuvieron entre los responsables de propagar estas acusaciones.

Una profunda desconfianza institucional sustentó estas narrativas, según Mendez. "Si ya estás predispuesto a desconfiar de una institución, incluso si te da un consejo climático bastante útil, por ejemplo que el nivel del agua será alto a las 16:00, puedes pensar bueno, se lo están inventando para demostrar algo".

Los pilares de la desinformación

En el terreno de la desinformación climática hay varias narrativas recurrentes, entre ellas la idea de que la transición verde es un "plan punitivo" impuesto por una élite lejana en Bruselas.

La transición verde alude a un cambio global de enorme alcance que busca abandonar las industrias altamente contaminantes y los combustibles fósiles para avanzar hacia prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente con el fin de combatir el cambio climático.

El discurso negativo en torno a ella estalla de forma recurrente en respuesta a leyes verdes, al amparo de la idea de "un debate político legítimo sobre la competitividad y la burocracia", explica Mendez.

"Esto se conecta con las acusaciones a hipócritas que tienen aviones privados y te sermonean sobre tu coche, y a las turbinas como símbolo de una clase que no comparte tu vida", afirma. "Y esto no es realmente factual, pero cabalga sobre muchas otras historias de la guerra cultural".

Otra narrativa en internet trata de girar la opinión pública contra las soluciones de energía renovable, como la energía eólica y solar, para presentarlas como una "intrusión extranjera" que impide la "soberanía climática". Fue el caso durante el apagón de la península ibérica en la primavera de 2025, que provocó un gran corte de suministro en la Portugal continental y en la España peninsular.

El incidente desató una oleada de críticas a las energías renovables, con teorías muy extendidas tras el apagón que sostenían que la dependencia de España de la energía solar y eólica desestabilizó la red y desencadenó la interrupción del suministro.

Sin embargo, esta versión fue rápidamente cuestionada. Un informe final de ENTSO-E, la red europea de gestores de redes de transporte, concluyó que el apagón tuvo múltiples causas, entre ellas fallos en el control de la tensión y oscilaciones en la red. Las energías renovables no fueron la causa última del apagón.

"Vimos que las energías renovables fueron culpadas muy rápidamente, por ejemplo en grupos locales de Facebook", nos dijo Mendez. "En un día ya circulaba por comunidades de WhatsApp, y explicaciones técnicas inventadas se blanqueaban a través de supuestos expertos".

No obstante, según los expertos, también hay raíces más profundas en este escepticismo hacia las renovables, ya que la preocupación por la seguridad energética se ha disparado desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022.

"Vemos estas narrativas muy a menudo en Europa central y oriental, donde el carbón o la energía nuclear forman parte de una especie de identidad nacional", afirma Mendez. "También en comunidades rurales que se enfrentan a proyectos concretos".

Añadió que todo ello encaja en un contexto más amplio de incertidumbre económica en Europa, que se utiliza para dar la vuelta a la opinión pública contra las medidas contra el cambio climático, con detractores que sostienen que el objetivo de emisiones netas cero destruirá empleos, disparará las facturas y dañará a las industrias tradicionales.

"Y para eso no hace falta ninguna ideología, basta con una factura de la calefacción", resume.

"Las mentiras son entretenidas y enganchan"

Pese a que los canales por los que se difunde la desinformación climática han evolucionado, gran parte del mensaje se ha mantenido constante a lo largo de las décadas.

"La mayor fuente de desinformación climática son probablemente los anuncios en los que las grandes empresas de combustibles fósiles gastan enormes sumas, ya sea patrocinando eventos deportivos o culturales, o a través de anuncios en televisión, radio, prensa y medios digitales", afirmó Philip Newell, copresidente de comunicaciones de la coalición Climate Action Against Disinformation. "La industria gasta cantidades enormes de dinero y llega de una forma u otra a la mayoría de la población, así que por la mayoría de los indicadores es la principal fuente".

La monetización de las redes sociales, que alimenta la economía de la atención, actúa también como incentivo para la desinformación climática.

"Lo que han descubierto es que las mentiras son divertidas y generan atención", dijo Newell. "Así que ese tipo de teorías conspirativas, el ABC de la desinformación climática, se han convertido una y otra vez en memes virales".

Añadió que estos "desinfluencers" dependen de la economía de la atención para ganar dinero, de modo que tienen un incentivo para publicar a diario y estar presentes en la conversación general para generar interacción, sea cual sea el tema.

El papel de la IA en la desinformación climática

La inteligencia artificial se ha convertido en una fuente constante de desinformación en la actualidad, especialmente en lo que respecta a imágenes generadas digitalmente, y los investigadores señalan que esta herramienta ha llevado a un abanico más amplio de personas a difundir narrativas falsas sobre el clima.

"Hasta ahora, este tipo de operaciones estaban en manos de actores estatales con presupuestos enormes", explicó Mendez. "Ahora puedes hacerlo desde tu propio teléfono".

Herramientas baratas, impulsadas por la IA generativa, permiten a los usuarios de redes sociales crear contenidos convincentes relacionados con el clima y difundirlos rápidamente en grupos locales de Facebook, en TikTok y en otras plataformas.

"La cobertura mediática y, más en general, el entorno informativo en torno a la ola de calor de mayo y junio de 2026 mostró que estaba emergiendo una nueva narrativa", señaló Morel.

"Se apoya en narrativas ya existentes, como negar la eficacia de ciertas soluciones climáticas o presentar el aire acondicionado como solución milagrosa al calentamiento global, e introduce además una narrativa nueva que culpa a los propios climatólogos y defensores del medio ambiente".

Por ejemplo, un vecino molesto por un proyecto de parque eólico puede utilizar ahora la IA generativa para crear un vídeo falso pero convincente en el que se diga que las turbinas se han incendiado o se han desplomado, y compartirlo después en un grupo local de Facebook.

Esto se vio en 2025, cuando los negacionistas del cambio climático difundieron lo que aseguraban que era un artículo científico que refutaba el cambio climático de origen humano.

Más tarde se supo que en realidad lo había generado Grok, el chatbot de xAI, y los verificadores comprobaron que el artículo contenía numerosos errores de hecho e interpretaba de forma errónea la ciencia del clima.

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google

Noticias relacionadas

La UE confirma que Europa occidental sufrió su mes de junio más caluroso jamás registrado

Europa rompe todos los récords de calor en junio y los científicos lanzan una advertencia

Aire acondicionado: ¿Sí o no? Las claves de un debate cada vez más politizado en Europa