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Europa rompe todos los récords de calor en junio y los científicos lanzan una advertencia

El sol se alza sobre Fráncfort, Alemania.
El sol sale sobre Fráncfort, Alemania. Derechos de autor  AP Photo / Michael Probst The sun rises in the outskirts of Frankfurt, Germany, Tuesday, June 30, 2026.
Derechos de autor AP Photo / Michael Probst The sun rises in the outskirts of Frankfurt, Germany, Tuesday, June 30, 2026.
Por Marta Pacheco
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La rápida sucesión de olas de calor desde mayo refuerza la idea de que el calor extremo ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en una constante de los veranos europeos.

Junio ha sido el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental y el segundo más cálido a escala mundial, con una temperatura media situada 1,39ºC por encima del nivel preindustrial estimado, según los servicios de la Unión Europea sobre cambio climático.

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El calor récord registrado en tierra coincidió con las temperaturas superficiales del mar más altas observadas para un mes de junio, lo que refleja la continua acumulación de calor en el sistema climático terrestre, según los datos publicados este jueves por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF).

"En conjunto, estos registros reflejan un sistema climático que sigue acumulando calor. El resultado son olas de calor cada vez más intensas, un océano persistentemente cálido y riesgos crecientes para las personas, los ecosistemas y las infraestructuras en Europa y más allá", señaló Samantha Burgess, responsable de estrategia climática del ECMWF.

Europa occidental y central sufrieron a finales de junio una intensa ola de calor que batió récords mensuales y absolutos de temperatura en varios países, entre ellos Alemania y la República Checa. Este episodio llegó después de otra ola de calor inusualmente intensa en mayo y dio paso a una nueva a comienzos de julio, lo que evidencia un patrón cada vez más persistente de calor extremo durante el verano.

La rápida sucesión de estos episodios confirma que el calor extremo ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una característica cada vez más habitual y prolongada de los veranos europeos.

Copernicus
Copernicus Copernicus climate data.

Los efectos fueron mucho más allá del aumento de las temperaturas. El calor extremo vino acompañado de una acusada sequedad en amplias zonas de Europa, especialmente en la Península Ibérica, el sur de Francia y parte de Europa oriental. Además, aumentó la actividad de los incendios forestales, disminuyeron los caudales de los ríos y se incrementó el riesgo de sequía, con el consiguiente impacto sobre la producción de alimentos.

En este contexto, el presidente del Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático, Ottmar Edenhofer, advirtió de que alcanzar los objetivos climáticos de la Unión Europea para 2040 y 2050 requerirá "reducciones significativas de emisiones en el conjunto de la economía".

"Aunque la agricultura ha avanzado, la magnitud y el ritmo de las reducciones aún no son suficientes. El sector tendrá que intensificar la acción en los próximos años para contribuir a alcanzar la neutralidad climática y proteger los medios de vida de los agricultores, apoyar a las comunidades rurales y garantizar el suministro de alimentos de Europa a medida que el clima sigue cambiando", afirmó Edenhofer durante la presentación de un informe el pasado marzo.

Océanos cada vez más cálidos

Las olas de calor marinas también se extendieron por el Mediterráneo occidental y las costas atlánticas, poniendo en riesgo los ecosistemas marinos. A escala global, junio de 2026 registró la temperatura superficial del mar más alta jamás observada para ese mes en los océanos libres de hielo, superando ligeramente el récord alcanzado en 2024, según los datos de la Unión Europea.

Los científicos atribuyen este fenómeno, en parte, al fortalecimiento de las condiciones de El Niño, un patrón climático que eleva de forma anómala la temperatura de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical. No obstante, los datos de la UE indican que el cambio climático provocado por la actividad humana sigue siendo el principal responsable del aumento de las temperaturas a largo plazo.

Algunos expertos cuestionan, sin embargo, hasta qué punto El Niño explica el calentamiento observado y advierten de que el incremento continuado de las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo el factor determinante.

Los climatólogos subrayan que estos registros confirman que el sistema terrestre continúa acumulando calor, lo que favorece olas de calor cada vez más frecuentes e intensas y aumenta los riesgos para la salud, los ecosistemas y las infraestructuras.

En paralelo a la Conferencia de Bonn sobre Cambio Climático, el investigador sénior del Instituto de Investigación sobre el Impacto del Clima de Potsdam, William Lamb, advirtió de que Europa se encamina hacia otro verano marcado por temperaturas récord y fenómenos meteorológicos extremos.

Según Lamb, la actividad humana elevó el calentamiento global hasta 1,37ºC en 2025 y las proyecciones apuntan a que la temperatura media del planeta podría superar el umbral de 1,5ºC en aproximadamente cuatro años, una señal del rápido ritmo al que el sistema climático sigue acumulando calor.

"Nuestro estudio muestra que las emisiones de gases de efecto invernadero están en un máximo histórico, principalmente por la quema de combustibles fósiles. Los impactos climáticos ya suponen un coste de miles de millones para la economía europea y se cobran un alto precio en vidas humanas", afirmó.

Ante este escenario, la Comisión Europea ha comenzado a poner un mayor énfasis en la adaptación al cambio climático, sin abandonar los esfuerzos para reducir las emisiones. El cambio de enfoque llega después de que las recientes olas de calor en Europa se hayan relacionado con unas 1.300 muertes.

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