En Villefranche-sur-Saône se han registrado más de 1.800 entregas en menos de dos meses, mientras que en Estrasburgo los vuelos de drones ya perturban los helicópteros de rescate.
Drogas, teléfonos móviles, alcohol… En Francia, los drones se utilizan cada vez más para introducir productos prohibidos en el interior de las prisiones.
Los casos se han multiplicado en los últimos meses y ponen de manifiesto una creciente profesionalización de estas entregas por vía aérea.
Villefranche-sur-Saône: más de 1.800 entregas en dos meses
La cárcel de Villefranche-sur-Saône, en el departamento del Ródano, se enfrenta de manera recurrente a este fenómeno.
A principios de agosto, las autoridades destaparon un tráfico de una magnitud excepcional que implicaba el uso de drones para abastecer de estupefacientes a los reclusos.
En un primer momento, los investigadores habían contabilizado 880 entregas aéreas en tan solo 25 días y localizado dos zonas de despegue situadas en las inmediaciones de la prisión.
Una amplia operación llevada a cabo el 4 de agosto permitió posteriormente la detención de cinco personas, tres de ellas en flagrante delito. Los gendarmes se incautaron de 500 gramos de cannabis, diez cartuchos de cigarrillos, 6.000€ en efectivo, un vehículo y el dron utilizado para realizar las entregas.
El análisis de los datos digitales registrados por el aparato reveló una actividad aún mayor, 1.826 entregas se habrían efectuado en casi dos meses, y más de 30 kilos de estupefacientes introducidos en el interior de la prisión.
Las investigaciones también han puesto de manifiesto una organización especialmente estructurada. Cada sospechoso desempeñaba una función precisa, desde la preparación de los pedidos hasta la logística y la entrega de los paquetes.
En años anteriores ya se habían registrado otros casos similares, con cargamentos que incluían cocaína, heroína, cannabis, teléfonos móviles e incluso tarjetas SIM.
En Estrasburgo: los drones dificultan el aterrizaje de los helicópteros de emergencia
En Estrasburgo, el fenómeno tiene ya consecuencias que van mucho más allá de los muros de la prisión.
Desde hace varias semanas, unos drones impiden que los helicópteros que transportan heridos o enfermos aterricen por la noche en el helipuerto del hospital de Hautepierre.
Algunos de estos aparatos se utilizarían, en particular, para realizar entregas clandestinas destinadas a los internos de la cárcel de Estrasburgo-Elsau.
Debido al riesgo de colisión, los helicópteros médicos ya no pueden utilizar el helipuerto del hospital por la noche y deben aterrizar en otra plataforma antes de que los pacientes sean trasladados en ambulancia.
Las prisiones refuerzan sus dispositivos antidrones
Ante la magnitud del fenómeno, la administración penitenciaria trata de reforzar sus medios de lucha.
Los centros más expuestos se están equipando progresivamente con sistemas capaces de detectar y neutralizar los drones.
En febrero de 2026, 62 sistemas de lucha antidrones estaban ya instalados y operativos en las prisiones francesas, de un total de 78 encargados por el Ministerio de Justicia. Los 16 dispositivos restantes se desplegarán de aquí a finales de 2026.