Los testimonios de los supervivientes revelan un trauma que aún perdura. La batalla judicial, los incendios posteriores y los avances de las nuevas tecnologías de prevención en Grecia.
El incendio de Mati sigue siendo una de las catástrofes con más víctimas mortales de la historia reciente de Grecia y una de las mayores fallas en la gestión de incendios forestales y emergencias.
La cifra de 104 muertos continúa, ocho años después, atormentando a la sociedad griega. Detrás del balance oficial hay personas que quedaron atrapadas en las carreteras, buscaron una salida hacia el mar, perdieron a familiares o sobrevivieron con graves quemaduras y un trauma psicológico permanente.
En Mati, las casas se han reconstruido en gran medida y la naturaleza va cubriendo poco a poco las huellas de la destrucción. Para los supervivientes, sin embargo, el 23 de julio de 2018 no pertenece al pasado.
Kalli Anagnostou intentaba aquella tarde llegar al mar junto a su hijo de 5 años y los padres de su marido. El fuego ya había rodeado la zona y las llamas se acercaban mientras bajaban hacia la costa. "Nos encontramos cuatro personas corriendo cuesta abajo, con las llamas literalmente tocándonos. Se quemó todo mi cuerpo, se me quemó el pelo", recuerda.
El trauma que permanece
Anagnostou y su hijo sufrieron quemaduras en más del 45% de su cuerpo. Las secuelas físicas siguen presentes, al igual que la herida psicológica. Durante años, el niño no quiso encender las velas de su tarta de cumpleaños. Incluso la vista de un mechero bastaba para hacerle llorar.
"Vives en un bucle constante, dentro de tu cabeza, en los sueños, en las pesadillas y en tu vida diaria. No puedo moverme sin pensar en las posibles salidas de emergencia, esté donde esté", afirma.
El largo camino judicial
Las investigaciones sacaron a la luz graves fallos en la respuesta al incendio, entre ellos retrasos en la movilización y falta de coordinación. En junio de 2025, casi siete años después de la catástrofe, el Tribunal de Apelación declaró culpables a diez acusados. Cuatro ingresaron en prisión, con penas de cinco años.
En mayo de 2026, el Tribunal Supremo Áreios Pagos hizo firme, en lo relativo a la culpabilidad, la condena del entonces jefe de Bomberos, del entonces subjefe y del entonces secretario general de Protección Civil.
Para estos tres, el caso regresa al Tribunal de Apelación únicamente para reexaminar la atenuante de haber tenido una vida conforme a la ley y la cuantía de sus penas. Anagnostou sostiene que la tragedia podía haberse evitado. "Si se le hubiera dado la debida importancia desde los primeros minutos, nunca habría llegado a amenazar a nadie ni a arrebatar vidas humanas", señala.
Lo que quedó de Tania
Giorgos Kairis perdió a su esposa, Tania, que murió por asfixia dentro de su casa. Ha conservado una vieja vitrina tal como la dejó el fuego. "No quiero ocultar nada, no quiero embellecer la fealdad. Quiero que esta fealdad exista, de ella tiene la culpa el Estado", afirma.
Aquella tarde se había ido en busca de ayuda. Prometió a su esposa que volvería para sacarla de allí, pero no lo logró. De la vida que compartieron han quedado fotografías y unos pocos objetos personales, entre ellos los que le entregaron en la morgue. "Es lo que me queda de ella. Esta es toda mi riqueza", dice.
Los incendios después de Mati
La catástrofe de Mati no fue el último incendio de gran escala en Grecia. En 2023, el incendio en Alexandroupolis y en Evros quemó alrededor de 96.000 hectáreas y causó la muerte de 20 personas. Fue el mayor incendio registrado en la Unión Europea desde 2000, cuando comenzó el registro sistemático por parte del sistema europeo EFFIS.
Entre 2022 y 2026, Grecia ha invertido alrededor de 667 millones de euros en prevención. Está previsto utilizar más de 100 drones y cuatro satélites de imagen térmica este verano, mientras que unos 18.000 bomberos profesionales y voluntarios se han movilizado.
Cuatro nanosatélites especiales, con sensores térmicos e inteligencia artificial, pueden detectar focos de apenas cuatro metros y enviar nuevos datos cada hora. Los grandes incendios siguen golpeando el sur de Europa. En julio de 2026, un incendio en Almería, en el sur de España, acabó con la vida de 13 personas y quemó alrededor de 70 kilómetros cuadrados.