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El 'caníbal marino' que se expande en el Báltico y amenaza a especies autóctonas

Gaviotas vuelan cerca de una playa del mar Báltico en Haffkrug, Alemania, al amanecer del domingo 28 de diciembre de 2025
Gaviotas vuelan cerca de una playa del mar Báltico en Haffkrug, Alemania, al amanecer del domingo 28 de diciembre de 2025 Derechos de autor  Michael Probst / AP
Derechos de autor Michael Probst / AP
Por Katarzyna Kubacka
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Se parece a una medusa, brilla en la oscuridad y puede devorar a su propia descendencia. El ctenóforo 'Mnemiopsis leidyi', especie invasora, gana presencia en el mar Báltico.

El ctenóforo americano, proviniente de las aguas costeras del oeste del océano Atlántico, es similar como especie a una medusa, aunque a diferencia de ella carece de células urticantes. Este llegó a Europa en torno a la década de 1980.

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Según señalan W. M. Graham y K. M. Bayha en el libro 'Biological Invasions by Marine Jellyfish', fue transportada por los barcos que recalaban en los puertos del mar Negro desde las costas atlánticas de ambas Américas. En poco tiempo se convirtió allí en uno de los organismos dominantes.

En 1988, en el punto álgido de la invasión, la densidad de 'Mnemiopsis leidyi_'_ alcanzó hasta 400 individuos por metro cúbico. Poco después, debido al consumo intensivo de grandes cantidades de zooplancton, base de su alimentación, la población de este ctenóforo empezó a disminuir.

En el mar Báltico esta especie aún no ha alcanzado una abundancia tan elevada, pero los estudios más recientes indican que su expansión se está acelerando. Uno de los factores que podría favorecer su propagación es la ampliación de las zonas sin oxígeno, conocidas también como desiertos de oxígeno.

Este invertebrado extraordinario, que según se describe entre otros en un artículo publicado en _'_Tutoring Gedanensis', posee capacidad de bioluminiscencia, representa una seria amenaza para la pesca. Son especialmente vulnerables especies como el espadín y la sardina, ya que el ctenóforo se alimenta de sus huevos y larvas, lo que reduce la abundancia de las futuras generaciones de peces.

Las investigaciones también han demostrado que 'Mnemiopsis leidyi' consume enormes cantidades de zooplancton, compite por el alimento con muchos otros organismos marinos y altera el equilibrio natural del ecosistema.

Además, esta especie ha desarrollado una estrategia de supervivencia excepcional. Cuando las reservas de alimento empiezan a agotarse, el ctenóforo puede devorar sus propias larvas y los adultos producen grandes cantidades de huevos que, en periodos de escasez, pueden convertirse en una fuente adicional de energía. Este peculiar tipo de canibalismo le permite sobrevivir incluso en condiciones desfavorables.

Sin embargo, se desarrolla mejor en aguas costeras poco profundas, cálidas y ricas en nutrientes. En los nuevos ecosistemas, 'Mnemiopsis leidyi' a menudo no encuentra enemigos naturales capaces de limitar eficazmente su abundancia. En el Báltico la situación es algo distinta: allí vive una especie que puede depredar las larvas del ctenóforo. El problema es que los cambios ambientales en curso están debilitando este mecanismo natural de control.

Sus enemigos naturales

En enero de 2026, la revista 'Journal of Plankton Research' publicó los resultados de un estudio que indica que el espinoso común del Báltico ('Gasterosteus aculeatus') puede actuar como enemigo natural del ctenóforo, ya que se alimenta de sus larvas.

Las observaciones más recientes muestran, sin embargo, que la hipoxia creciente, es decir, la disminución del contenido de oxígeno en el agua que lleva a la formación de las llamadas zonas muertas, reduce la actividad de los espinosos y disminuye la intensidad con la que se alimentan de las larvas.

Esto significa que el éxito expansivo de este invertebrado invasor depende no solo del aumento de la temperatura del agua asociado al cambio climático, sino también de la pérdida progresiva de hábitats adecuados para sus enemigos naturales.

Paradójicamente, el cambio climático también está provocando un descenso de la salinidad del mar Báltico. Esto no resulta del todo favorable para 'Mnemiopsis leidyi', ya que la especie se desarrolla mejor en aguas con una salinidad algo mayor. La complejidad de los procesos que tienen lugar en el Báltico hace, no obstante, que prever las futuras transformaciones siga siendo un gran reto para la comunidad científica.

Un ecosistema bajo presión y un Báltico en transformación

La aparición del "caníbal marino" es solo una de las muchas señales de que el ecosistema del mar Báltico se encuentra sometido a una fuerte presión. En los últimos años los científicos han observado, entre otros fenómenos, la expansión de los desiertos de oxígeno, oscilaciones récord del nivel del agua y episodios cada vez más frecuentes relacionados con el cambio climático.

Estos procesos afectan a las condiciones de vida de las especies autóctonas y pueden facilitar la expansión de organismos exóticos, que se adaptan mejor a las nuevas condiciones ambientales. No obstante, no todas las especies exóticas tienen por qué suponer una amenaza para el ecosistema báltico. Algunas acaban integrándose en la red local de interacciones y ciertas especies pueden incluso aumentar la biodiversidad.

Un ejemplo es el cangrejo americano, que se ha convertido en una fuente importante de alimento para bacalaos, platijas y aves acuáticas, así como la almeja cavadora, una especie que se entierra profundamente en los sedimentos del fondo, donde contribuye a airearlos y mejorar su oxigenación. El mar Báltico sigue siendo así un ecosistema dinámico y vulnerable, en el que los procesos naturales se entrelazan cada vez más con los efectos de la actividad humana y del cambio climático global.

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