El paquete de sanciones de la UE contra Rusia va dirigido a 56 actores militares, incluidos drones y redes de comunicación, y podría reforzar el esfuerzo bélico de Ucrania y la futura seguridad de Europa.
Decenas de empresas vinculadas a la defensa y particulares que apuntalan la maquinaria bélica del Kremlin han sido objeto del vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia.
"Se incluyen más de 50 entidades del complejo militar-industrial, así como actores clave implicados en la producción de los drones de largo alcance de Rusia", declaró el jueves la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, cuando se adoptaron las medidas. "Rusia solo negociará para poner fin a su guerra ilegal y dejar de matar a civiles si se la presiona para ello. Las sanciones aumentan esa presión".
Con el nuevo paquete de sanciones, la UE sigue centrándose en los proveedores de bienes y tecnologías de doble uso en terceros países, como China e India. Estas tecnologías se encuentran a menudo en el armamento ruso, como misiles, drones y carros de combate.
Pero la atención de los responsables y expertos de la UE se centra en dos medidas relativamente nuevas dentro del componente militar del paquete. Entre ellas figuran más de 30 inclusiones en la lista de sanciones que afectan a toda la red de fabricación y suministro de los drones de largo alcance Garpiya, así como al proyecto ruso que compite con el sistema de satélites Starlink, conocido como Rassvet.
El Garpiya, la red de destrucción de infraestructuras civiles
Un alto cargo de la UE señaló que la población civil ucraniana ha sufrido una enorme presión por los bombardeos rusos desde el inicio de la invasión, en particular por el uso de drones de ataque de largo alcance.
Tras la expiración en mayo de una tregua de tres días impulsada por Estados Unidos, Rusia lanzó más de 200 drones de largo alcance contra Ucrania, atacando infraestructuras energéticas, edificios residenciales e incluso una guardería. A raíz de ello, el vigésimo primer paquete de sanciones ha reforzado de forma específica la presión sobre la fabricación de drones de largo alcance, pero, como explicó un alto cargo de la UE, se ha optado por un "enfoque diferente".
"Lo que hemos hecho ha sido centrarnos en una categoría de drones de largo alcance, los Garpiya, y hemos cartografiado de forma efectiva toda su red de fabricación y suministro", explicó el responsable. "En un solo golpe la atacamos hoy con más de 30 inclusiones en la lista de sanciones".
Las medidas de la UE en este último paquete incluyen 37 nuevas entradas dirigidas contra personas y entidades vinculadas explícitamente a la producción del dron de ataque Garpiya/Garpiya-A1. Entre ellas figuran empresas que producen cabezas explosivas, propulsores de cohetes, catapultas y otras piezas necesarias para el despliegue de estas armas de largo alcance.
El investigador sénior del 'think tank' Bruegel Jacob Funk Kirkegaard ha declarado a 'Euronews' que, aunque valora la dimensión militar del último paquete de sanciones, se muestra cauto a la hora de prever su eficacia.
"Rusia dispone de múltiples tipos de drones de largo alcance", afirma. "Eso no significa que se trate de un esfuerzo equivocado, merece claramente la pena. Pero no deberíamos fingir que atacar uno de los muchos drones de largo alcance que Rusia tiene o produce vaya a cambiar de forma decisiva la amenaza estratégica que hoy se cierne sobre Ucrania o, a la larga, sobre el resto de Europa".
Rassvet, el anti Starlink
El paquete de sanciones también alcanza a empresas rusas situadas en la intersección entre la tecnología militar, la electrónica y las comunicaciones, y el alto cargo de la UE que ha hablado con 'Euronews' deja entrever que una empresa concreta y un sistema de satélites están en el punto de mira.
"Hay un aspecto que considero especialmente importante y que está relacionado con la fabricación de un sistema que Rusia está desarrollando como alternativa a Starlink, de modo que el proyecto ruso de Starlink está incluido en este paquete", señala.
El sistema de satélites en órbita baja Rassvet, producido por la empresa aeroespacial rusa Bureau 1440, es descrito ampliamente por los medios rusos como una "alternativa a Starlink" y aspira a proporcionar a los ciudadanos rusos acceso a internet de alta velocidad. Dieciséis de estos satélites se lanzaron por primera vez a la órbita en marzo de 2026, con el objetivo de tener 250 en órbita en 2027 y 900 en 2035.
Kirkegaard señaló que cuando Rusia perdió anteriormente el acceso a Starlink, como ocurrió en febrero de 2026, ello tuvo "implicaciones muy significativas en su rendimiento en el campo de batalla".
"Privar a Rusia de la capacidad, con el tiempo, de establecer una alternativa a Starlink sería obviamente una prioridad muy importante", afirma, y explica que una decisión de la UE de actuar contra Rassvet podría debilitar las capacidades de Rusia en el campo de batalla en Ucrania y también mermar su capacidad a largo plazo de suponer una amenaza militar para la UE en el futuro.
"Conforme la UE, o Europa en un sentido más amplio, se prepara para un mundo en el que tengamos que disuadir por nuestra cuenta a Rusia durante mucho tiempo, privar a Rusia de capacidades militares en los próximos tres, cuatro, diez años es muy importante para nuestra propia seguridad".
En un plano más general sobre el apoyo a Ucrania, Kirkegaard apuntó que centrarse en los drones Garpiya y los satélites Rassvet es eficaz. Pero lo que refuerza de verdad a Ucrania en el campo de batalla son los gobiernos que financian sus programas de drones de largo alcance y de misiles balísticos y de crucero, impulsados sobre todo por los Países Bajos, Alemania y los países nórdicos.