Los ministros del Interior de la UE evaluarán en una reunión el martes si vuelven a imponer controles más estrictos en las fronteras interiores de Europa en respuesta a la crisis de Ceuta.
Los ministros del Interior de la UE se reunirán por videoconferencia el martes para debatir una respuesta europea a la crisis migratoria en Ceuta, con opciones que incluyen la reintroducción de controles fronterizos internos en toda Europa y un papel reforzado para Frontex, la agencia europea de fronteras, en situaciones de emergencia.
Las propuestas ya fueron examinadas por los embajadores de la UE en una reunión preliminar celebrada el lunes. Las conversaciones tienen lugar pocos días después de que unas 60.000 personas procedentes de países no pertenecientes a la UE entraran en el enclave español de Ceuta desde Marruecos en 24 horas, el mayor cruce irregular de frontera registrado hasta ahora en Europa en un periodo tan breve.
La mayoría de quienes entraron en Ceuta regresaron a Marruecos ese mismo día y, en el momento de redactar esta información, la situación había vuelto a una relativa calma. Aunque el enclave se encuentra en el continente africano, lo que lo convierte en una ruta complicada para los migrantes que intentan llegar a la Europa continental, y pese a sus disposiciones fronterizas especiales, las imágenes del cruce masivo provocaron fuertes reacciones entre los gobiernos europeos.
El sábado, 22 gobiernos enviaron una carta impulsada por Italia y Dinamarca en la que reclamaban que la reunión del martes sirviera para elaborar una respuesta europea a lo sucedido.
"Reiteramos nuestra disposición a adoptar todas las medidas necesarias, de conformidad con el Derecho de la Unión y el Código de fronteras Schengen, para salvaguardar el orden público y hacer frente a los riesgos derivados de los movimientos secundarios, también mediante el refuerzo o la reintroducción de controles fronterizos internos temporales", señala la carta.
Según la normativa vigente, los países de la UE pueden suspender unilateralmente las normas Schengen en sus fronteras durante un periodo limitado en respuesta a una amenaza para la seguridad. La suspensión puede durar inicialmente un mes y renovarse hasta un máximo de seis meses.
En la práctica, esto implica un refuerzo de las patrullas en los pasos fronterizos y un mayor número de personas sometidas a controles de documentación e inspecciones. Sin embargo, no se controla a todo el mundo, ya que los controles son selectivos y no sistemáticos.
Los 27 Estados miembros pueden proponer que estas normas se apliquen a todo el espacio Schengen. Para ello es necesaria una mayoría cualificada, que corresponde al menos a 15 países que representen el 65% de la población europea.
Los ministros reclamaron además un papel más destacado para Frontex en este tipo de situaciones. Como agencia de la UE, Frontex actúa a petición del Estado miembro afectado y puede aportar personal, equipos, conocimientos especializados y formación, entre otras formas de apoyo.