El acusado, que según varios medios griegos es de origen afgano, ha reconocido ante la Justicia que introdujo el cuerpo de la víctima en una maleta, aunque niega ser el autor del crimen.
El principal sospechoso del asesinato de la británica Elizabeth Jane Ross ha comparecido este miércoles ante la Fiscalía de Atenas para prestar declaración por un crimen que ha conmocionado a Grecia, después de que el cuerpo de la mujer fuera hallado dentro de una maleta en un edificio abandonado del barrio ateniense de Kypseli.
Según la Policía griega, el detenido, de 26 años y que, según varios medios locales, es de origen afgano, ha reconocido haber introducido el cuerpo de la víctima en una maleta, aunque niega ser el autor del crimen. Durante su declaración aseguró que la mujer ya estaba muerta cuando la encontró. La Fiscalía le imputa presuntos delitos de homicidio doloso, robo e infracción de la legislación sobre armas.
La víctima, Elizabeth Jane Ross, de 38 años y natural de Escocia, llegó a Grecia el 26 de junio. Permaneció hasta el 10 de julio en casa de un amigo en El Pireo antes de desplazarse a un punto no determinado del área metropolitana de Atenas, donde se perdió su rastro.
La investigación sostiene que el sospechoso trató de ocultar el cadáver. Según la Policía, "el hombre de 26 años colocó el cuerpo dentro de una maleta y lo trasladó al edificio abandonado" donde finalmente fue localizado. Los investigadores también le atribuyen el uso de las tarjetas bancarias de la víctima para retirar dinero en efectivo durante los días posteriores a su muerte.
La identificación de Ross fue posible gracias a la cooperación internacional. Sus huellas dactilares fueron reconocidas a través de Interpol en Estados Unidos y en la investigación colaboraron también oficiales de enlace de la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido (NCA) y de la Policía de Escocia.