Las autoridades rumanas han completado con éxito una operación de ingeniería militar sin precedentes en el río Danubio para garantizar el suministro de agua de refrigeración de la central nuclear de Cernovodă, una de las más importantes del país.
Tras dos días de explosiones controladas, más de 100 militares del Ministerio de Defensa Nacional de Rumanía lograron destruir la formación rocosa conocida como Pârjoaia, que desviaba hasta el 85% del caudal del Danubio hacia un brazo secundario del río, dejando que apenas el 15% alcanzara la central nuclear.
Qué viene ahora
La operación no ha terminado. Las autoridades tienen previsto cargar las rocas resultantes en dos barcazas, que serán hundidas deliberadamente junto a otras dos embarcaciones que llegarán ya cargadas de piedras. El objetivo es crear una barrera natural que redirija el flujo del río y eleve el nivel del agua hasta 12 centímetros en las proximidades de la central.
Por qué es importante: evitar una crisis energénica
La central nuclear de Cernovodă depende del agua del Danubio para sus sistemas de refrigeración. El descenso histórico del nivel del río, agravado por la sequía, había comprometido el funcionamiento normal de la instalación, que genera en torno al 20% de la electricidad que consume Rumanía.