La UE ya había reducido el alcance de las leyes sobre normas ambientales y de derechos humanos en la cadena de suministro presionada por empresas, pero EE.UU. afirmó que eso seguía siendo insuficiente.
La UE rechazó el viernes las nuevas presiones comerciales de Estados Unidos, después de que Washington acusara al bloque de facilitar que China eluda los aranceles estadounidenses y redoblara sus demandas para que dé marcha atrás en sus principales normas verdes para las empresas.
El embajador de Estados Unidos ante la UE, Andrew Puzder, instó al bloque a "armonizar" las disposiciones de dos nuevas leyes clave sobre normas medioambientales y de derechos humanos en las cadenas de suministro con el acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos alcanzado el año pasado.
"Ahora ha llegado el momento de que la UE cumpla", publicó Puzder en X, junto con un documento del Gobierno estadounidense que detalla una larga lista de "preocupaciones" sobre las normas.
"Estados Unidos adoptará todas las medidas necesarias para afrontar las cargas irrazonables sobre el comercio estadounidense en ausencia de una solución que atienda estas preocupaciones", advertía el documento.
En respuesta al mensaje de Puzder, la portavoz de la Comisión Europea, Arianna Podesta, afirmó que la UE mantiene un intercambio sobre cuestiones arancelarias y no arancelarias con Estados Unidos y calificó el proceso de "constructivo".
Pero añadió: "Hemos sido muy claros y coherentes en que ni nuestro marco normativo ni nuestra autonomía regulatoria están sobre la mesa de negociación".
La Directiva sobre diligencia debida en materia de sostenibilidad corporativa (CSDDD) obliga a las grandes empresas a corregir los "impactos negativos en los derechos humanos y el medio ambiente" de sus cadenas de suministro en todo el mundo, mientras que la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) les exige aportar datos sobre su impacto climático y sus emisiones y sobre las medidas para reducirlas.
"El alcance extraterritorial de las directivas y las obligaciones de diligencia debida en la cadena de suministro, costosas y gravosas, afectarán negativamente a la capacidad de las empresas estadounidenses para competir en igualdad de condiciones en el mercado de la UE", señalaba el documento estadounidense.
La UE ya ha recortado el alcance de ambas leyes presionada por las empresas tanto dentro como fuera del bloque, retrasando su aplicación y exonerando a las compañías más pequeñas, pero el documento estadounidense sostiene que esos cambios no son suficientes.
Las declaraciones de Puzder llegaron un día después de que arremetiera contra el impuesto fronterizo sobre el carbono del bloque, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que consideró "un arancel en la práctica, al margen de la etiqueta de 'política climática'".
Por otra parte, la UE figuraba entre decenas de socios comerciales señalados en un informe de la Casa Blanca publicado el jueves como un riesgo en relación con el "transbordo ilegal" desde China, donde las mercancías se envían a través de terceros países para evitar pagar los amplios gravámenes impuestos por el presidente Donald Trump.
El informe, que también señalaba a México, Canadá y Japón, promete recurrir a la inteligencia artificial para ayudar a detectar prácticas ilegales en el futuro.
"La UE comparte el objetivo de Estados Unidos de combatir el fraude aduanero", afirmó la portavoz de la Comisión en respuesta a las acusaciones.
Podesta señaló que Bruselas está "en contacto" con Washington para comprender mejor las "posibles implicaciones para la UE" del informe, al tiempo que destacó que el documento considera que el riesgo de transbordo en la UE está "integrado en amplios flujos comerciales legítimos".