Sánchez quiere que Ceuta y Melilla obtengan el estatus de región ultraperiférica de la UE, como Canarias. Este reconocimiento permitiría adaptar determinadas políticas europeas a sus particularidades y reforzar su encaje económico e institucional en la Unión.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió el jueves a impulsar ante la Unión Europea el reconocimiento de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas (RUP), un estatus que actualmente tienen nueve territorios pertenecientes a España, Francia y Portugal.
Sánchez realizó el anuncio durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados para abordar la crisis fronteriza en Ceuta, después de la entrada masiva de inmigrantes registrada a finales de julio.
El objetivo del Ejecutivo es reforzar el encaje de las dos ciudades autónomas en la Unión Europea y dotarlas de un marco especial que tenga en cuenta sus particularidades económicas y geográficas, entre ellas su condición de únicas fronteras terrestres de la UE en África.
Pero ¿qué significa exactamente convertirse en una región ultraperiférica y qué cambiaría para Ceuta y Melilla?
¿Qué es una región ultraperiférica de la Unión Europea?
Las regiones ultraperiféricas (RUP) son territorios que forman parte plenamente de la Unión Europea, pero cuyas circunstancias geográficas, económicas y sociales justifican un tratamiento específico dentro de la legislación comunitaria. Actualmente existen nueve: Canarias, en España; Azores y Madeira, en Portugal; y Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica, Reunión, Mayotte y San Martín, pertenecientes a Francia.
El artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) reconoce las dificultades estructurales a las que se enfrentan estos territorios por factores como la lejanía, la insularidad, su reducida superficie, un relieve y clima difíciles o su dependencia económica de un reducido número de productos.
Estas características permiten a la UE adoptar medidas específicas para las RUP y adaptar la aplicación de determinadas políticas europeas a su situación particular.
¿Qué ventajas tiene ser una región ultraperiférica?
El estatus de RUP permite establecer condiciones especiales en ámbitos como las políticas aduanera y comercial, la fiscalidad, las ayudas públicas, la agricultura, la pesca y el acceso a fondos estructurales europeos.
Las regiones ultraperiféricas también cuentan con mecanismos europeos destinados a compensar las dificultades estructurales derivadas de su situación, favorecer el desarrollo económico y proteger determinados sectores productivos.
Sin embargo, convertirse en RUP no implica recibir automáticamente las mismas ventajas que Canarias. Las medidas específicas se diseñan teniendo en cuenta las características y necesidades de cada territorio.
Ceuta y Melilla, además, ya cuentan con un régimen económico y fiscal especial. No aplican el IVA, sino el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI), y sus residentes y empresas disfrutan de diferentes bonificaciones fiscales.
¿Qué ganaría Ceuta y Melilla con el estatus de RUP?
Más allá de las ventajas económicas, la propuesta de Sánchez tiene una importante dimensión política y geoestratégica.
Ceuta y Melilla ya forman parte de España y de la Unión Europea y constituyen la frontera exterior terrestre de la UE con Marruecos. Convertirse en regiones ultraperiféricas no cambiaría esa realidad, pero sí reforzaría su reconocimiento específico dentro del marco jurídico e institucional europeo.
El propio Sánchez ha defendido que su objetivo es conseguir que Bruselas entienda que Ceuta y Melilla "no son un problema fronterizo que debe padecer, sino una parte integral del pasado y del futuro de Europa que deben ser reconocidas y tratadas como tal".
El Gobierno pretende, además, avanzar hacia la integración de Ceuta y Melilla en la unión aduanera europea con condiciones específicas, preservando al mismo tiempo las particularidades de su régimen económico y fiscal.
La iniciativa tiene, por tanto, una lectura geopolítica: Madrid busca reforzar el anclaje europeo de Ceuta y Melilla y conseguir una mayor implicación comunitaria ante los desafíos derivados de su condición de frontera exterior de la UE, en lugar de que estos queden circunscritos únicamente a la relación bilateral entre España y Marruecos.
Eso no significa, sin embargo, que el estatus de RUP obligase automáticamente a Bruselas o a los 27 Estados miembros a intervenir ante cualquier crisis migratoria, diplomática o de seguridad que afectase a las ciudades autónomas. El régimen de las RUP está diseñado principalmente para permitir medidas específicas que compensen sus condicionantes estructurales.
¿Pueden Ceuta y Melilla convertirse realmente en regiones ultraperiféricas?
Este es uno de los principales obstáculos del plan de Sánchez. Ceuta y Melilla no reúnen todas las características que tradicionalmente definen a las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea.
El artículo 349 del TFUE menciona una combinación de condicionantes estructurales como la gran lejanía, la insularidad, la reducida superficie, un relieve y clima adversos y la dependencia económica de un reducido número de productos.
Ceuta y Melilla comparten algunos de esos condicionantes. Ambas tienen una superficie muy reducida y presentan particularidades económicas derivadas, entre otros factores, del pequeño tamaño de sus mercados y de su dependencia de determinados sectores y del exterior.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental respecto a las actuales RUP: no se encuentran a miles de kilómetros del continente europeo. Aunque están situadas geográficamente en el norte de África, se encuentran a poca distancia de la España peninsular, al otro lado del estrecho de Gibraltar.
Además, Ceuta y Melilla no figuran actualmente entre las regiones ultraperiféricas reconocidas por los tratados europeos. Su incorporación, por tanto, no sería automática ni dependería únicamente de la voluntad del Gobierno español.
La propuesta ha generado ya críticas desde Canarias, la única RUP española. El Gobierno canario ha cuestionado que Ceuta y Melilla puedan equipararse a las actuales regiones ultraperiféricas y ha subrayado las diferencias geográficas entre ambos territorios.
El anuncio de Sánchez abre así un proceso político y jurídico ante la Unión Europea cuyo resultado todavía está por determinar.