Los turistas llegan cada vez mejor preparados para protegerse del sol en Grecia, mientras Europa encadena olas de calor extremo y aumenta la preocupación por los efectos de la radiación ultravioleta.
Tras varios incidentes desagradables en años anteriores, este año los turistas que visitan Grecia parecen estar mejor informados sobre los riesgos de la radiación ultravioleta y los efectos perjudiciales de la exposición excesiva al sol.
La concienciación sobre la necesidad de protegerse del sol ha aumentado a medida que Europa afronta sucesivas olas de calor e incendios forestales. Las altas temperaturas han generado alarma, pero no han frenado significativamente los viajes a Atenas.
En el centro de la capital griega, cada vez más turistas contemplan los monumentos protegidos con sombreros, gafas de sol e incluso paraguas en algunos casos.
"Viajo con sombrero y este paraguas también tiene protección contra la radiación ultravioleta, así que tengo protección UV total", comenta una turista de Perú mientras visita la Acrópolis.
La Cruz Roja también confirma que los visitantes llegan mejor preparados. Eirini Bourovili, voluntaria de la organización, explica que cada vez reparte menos sombreros durante la campaña de distribución de un kit contra el estrés térmico entre los visitantes de Atenas, que incluye también agua y crema solar.
"La gente tiende a utilizar más sombreros y otros métodos de protección como crema solar y gafas de sol que antes, porque creo que ahora está más informada sobre la radiación ultravioleta y sobre cómo la luz solar y la exposición al sol pueden afectar a la piel y a su envejecimiento, así como al cáncer de piel", explica.
El verano pasado fue el tercero más caluroso de la historia de Grecia. Sin embargo, esto no disuadió a los turistas: el país recibió 38 millones de visitantes y marcó un nuevo récord.