Ceuta ha vivido dos jornadas consecutivas de protestas por la crisis migratoria, con barricadas y disparos de pelotas de goma en la playa del Trampolín. Los equipos de 'La Sexta' y 'RTVE' fueron increpados mientras cubrían las movilizaciones, en una escalada que los sindicatos ya han denunciado.
Ceuta ha encarado su segunda noche consecutiva de protestas por la crisis migratoria y el termómetro social no deja de subir. A las movilizaciones del martes contra la presunta intención del Ejecutivo de alojar a los inmigrantes en el acuartelamiento Coronel Fiscer les siguió, el miércoles, una nueva oleada de manifestantes que acabó con barricadas, pelotas de goma disparadas por la Policía y bloqueos en las calles del puerto.
Ambas jornadas comparten un denominador común que empieza a repetirse conforme avanzan los días y la crisis se mantiene: la prensa que cubre la crisis se ha convertido también en blanco de las críticas.
Dos noches, dos equipos de televisión acosados
El martes, un reportero de 'La Sexta' y su cámara tuvieron que refugiarse tras las mesas de una terraza cuando varios vecinos los rodearon a gritos de "¡fuera, fuera!" mientras cubrían la protesta. Un vídeo grabado por 'El Faro de Ceuta', que se hizo viral horas después, mostró insultos y empujones, también de varios menores, sin que la policía interviniera hasta que alguien llegó a empujar al periodista.
Durante esa misma jornada, una periodista de 'RTVE' optó por cubrir la información sin la esponja identificativa del micrófono, un gesto que en las redes sociales se interpretó como un intento de pasar desapercibida.
Al día siguiente, la cautela no bastó. Mientras la Policía Nacional blindaba el acceso a la Delegación del Gobierno, donde se reunía el comité de seguimiento del mando único, presidido por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, junto al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, la ministra de Migraciones, Elma Saiz, y representantes de otros ministerios por videoconferencia, varios manifestantes increparon a los periodistas que cubrían la concentración desde el lugar, entre ellos un equipo de 'RTVE', según confirmó la propia cadena pública.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y el partido Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) enmarcan ambos episodios en una escalada de hostigamiento hacia la prensa en la ciudad, que se suma a la expulsión, semanas atrás, de equipos de 'RTVE' y de la agencia EFE de la localidad marroquí de Fnideq por parte de las autoridades de Rabat.
No son las primeras agresiones de este tipo: hace un par de semanas, otro periodista fue atacado en Ceuta tras ser confundido con un migrante. Desde el MDyC insisten en que el hartazgo vecinal, por comprensible que resulte tras casi un mes de crisis, no puede convertir a quienes cubren la información en blanco de la tensión: "Están haciendo su trabajo, igual que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", recuerdan en su comunicado.
Barricadas en el Trampolín y un puerto bloqueado
La segunda jornada de movilizaciones arrancó a las 19:00 con cientos de vecinos, muchos con banderas de España, coreando lemas como "Ceuta se defiende" o "un caballa nunca se rinde" y exigiendo que se agilicen las deportaciones de extranjeros en situación irregular sin derecho de asilo.
Con la caída de la noche subió el tono: se levantaron pequeñas barricadas y un grupo de jóvenes intentó desmantelar algunas casetas del asentamiento de migrantes en la playa del Trampolín, donde la policía bloqueó el acceso y disparó pelotas de goma para disuadirlos.
La marcha, que se dirigía hacia la Delegación del Gobierno, se disolvió finalmente en la Plaza de África sin llegar hasta la fábrica de harinas de Otero, como estaba previsto, según pudo saber 'RTVE'. Un grupo, sin embargo, continuó y cortó la Avenida Teniente General Muslera, cerca del puerto, cruzando contenedores en la calzada, según informó Radio Televisión Ceuta.
"No se puede salir, las criaturas no pueden ir a los colegios, no podemos salir tranquilas", resumía una vecina; otros denuncian el colapso de los servicios públicos, "nuestra Policía, nuestras ambulancias, nuestros servicios de limpieza, no dan abasto", según el presidente de la Asociación de la Barriada San Daniel. Los trabajadores municipales guardan desde este miércoles un minuto de silencio, al que se ha sumado el propio Vivas.
De fondo, la cifra que sigue marcando la crisis: el detonante fueron los cerca de 80.000 migrantes que entraron los días 30 y 31 de julio, según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la mayoría ya retornados. El reto ahora se concentra en los menores: la Policía Nacional ha identificado a unos 1.500 migrantes menores de edad que entraron de forma irregular, cifra revisada a la baja desde los 2.168 iniciales tras depurar duplicados en los registros.
Emboscada de madrugada
En esta escalada de tensión, también se ha producido un hecho que aún lo agrava más. Cuatro militares han resultado heridos tras sufrir una emboscada perpetrada por un grupo de entre 30 y 40 personas llegadas a Ceuta durante las entradas masivas de inmigrantes, en la zona de Benzú. Los hechos ocurrieron alrededor de las 5:30 de esta madrugada, cuando los efectivos se dirigían al punto de vigilancia establecido en esta zona de Ceuta.
El ataque se produjo después de que los militares atravesaran el semáforo de Benzú y llegaran al lugar donde tenían establecido el servicio de vigilancia. En ese momento, varios individuos salieron de distintos puntos y se abalanzaron sobre el vehículo en el que viajaban los miembros de la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu).
El coche, que no era blindado, dejó rápidamente de ofrecer protección a los efectivos. El grupo comenzó a lanzar piedras de grandes dimensiones contra el vehículo, obligando a los cuatro militares a abandonarlo y emprender la huida a pie para ponerse a salvo.
La situación no terminó cuando los militares salieron del vehículo. Los agresores continuaron persiguiéndolos en dirección a Calamocarro mientras seguían lanzándoles piedras. Algunos de los proyectiles llegaron a alcanzar y golpear a los efectivos. Los militares recibieron especialmente los impactos durante los primeros momentos de la huida, hasta que consiguieron ponerse a cubierto y solicitar auxilio a través del 112.
Despliegue policial
La llamada de emergencia permitió activar un dispositivo en el que participaron efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Según las primeras informaciones, la llegada del primer vehículo policial provocó que los integrantes del grupo emprendieran la huida en dirección a Benzú.
Las fuerzas de seguridad iniciaron entonces la persecución y consiguieron detener a 12 individuos, todos ellos de nacionalidad marroquí y con edades comprendidas, aparentemente, entre los 35 y los 40 años.
Durante la intervención policial, varios de los implicados intentaron escapar por vía marítima. Algunos llegaron a lanzarse al agua para evitar ser detenidos, por lo que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil continuó con las labores de búsqueda para localizar a quienes permanecían en el mar. Durante el operativo también se produjeron detonaciones policiales con el objetivo de ahuyentar y dispersar al grupo.
Una vez controlada la situación, los cuatro militares fueron trasladados a un centro sanitario para recibir asistencia médica. Presentaban distintas molestias y lesiones, entre ellas dolor en los brazos y la espalda, además de golpes provocados por la agresión y el lanzamiento de piedras.