Desde el inicio de la guerra circulan en internet bulos, vídeos generados con IA e imágenes bélicas recicladas, tanto al servicio de relatos estatales como fruto de iniciativas individuales que buscan visitas y clics para obtener ingresos.
La guerra con Irán ha puesto de manifiesto hasta qué punto la producción de vídeos con inteligencia artificial (IA) puede influir en la percepción del público en periodos de máxima atención informativa, al tiempo que los países implicados en el conflicto tratan de moldear también su propio relato.
Pero este fenómeno puede tener un fuerte impacto emocional en los países que forman parte de la guerra y empujar a sus Gobiernos a adoptar estrictas medidas de contención.
El acceso fácil y barato a tecnologías de vídeo basadas en IA ha inundado las redes sociales con vídeos y fotos manipulados, 'deepfakes' de combates, de impactos en zonas civiles o de supuestas declaraciones desde el inicio de la guerra con Irán, alimentando la desinformación, que puede influir de manera significativa tanto en la percepción de la guerra como en la realidad sobre el terreno.
"Imágenes y vídeos espectaculares que aseguran mostrar en tiempo real escenas de combate y lanzamientos de misiles están inundando las redes sociales, se difunden a gran velocidad y engañan a millones de personas", declaró Marc Owen Jones, profesor asociado de análisis de medios en la Northwestern University de Catar, a 'Euronews Next' al hablar de cómo se está desarrollando la guerra en internet.
El campo de batalla digital
Jones, especializado en cómo las redes sociales, la desinformación y la política en internet influyen en la opinión pública, señaló que las redes se han convertido en un campo de batalla de relatos enfrentados en este conflicto, ya que todas las partes y sus simpatizantes las utilizan ahora "para ganar corazones y mentes".
En el caso estadounidense, Jones dijo que se trata de "vídeos montados con fragmentos de películas de Hollywood, una especie de 'memeificación' de la comunicación diseñada para conectar con una estética de extrema derecha que rechaza la empatía y apuesta por la humillación".
En el otro bando, añadió, "Irán ha entrado de lleno en el juego y se burla a menudo de Estados Unidos con sus memes, pero muchas imágenes generadas con IA parecen exagerar los éxitos militares iraníes, probablemente para aumentar la presión sobre los países del Golfo y que estos a su vez presionen a favor de una desescalada".
'Deepfakes' generados con IA
Los avances en inteligencia artificial están facilitando la desinformación y haciéndola más convincente. Cualquier persona puede utilizar herramientas de IA para crear en segundos vídeos, imágenes y audios de alta calidad.
Entre los ejemplos figuran vídeos que aseguraban mostrar al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln ardiendo en el mar. Las imágenes eran tan verosímiles que el presidente Donald Trump afirmó que llamó a sus generales para comprobar si eran reales.
Más tarde, Trump recurrió a su plataforma Truth Social y escribió: "No solo no estaba ardiendo, ni siquiera le habían disparado, Irán sabe que no le conviene hacer algo así".
Otros ejemplos son vídeos ya desmentidos que decían mostrar a soldados estadounidenses llorando o edificios destruidos en ciudades del Golfo. "El uso de la IA es masivo y cada vez más difícil de detectar", advirtió Jones.
Velocidad y verificación
La velocidad a la que se difunden los contenidos en internet dificulta que la gente corriente pueda comprobar qué es real. "En un conflicto que evoluciona con rapidez, la información verificada suele llegar con retraso, lo que crea un vacío que la desinformación ocupa de inmediato", explica Jones. "Cuando la gente está preocupada, necesita información, pero muchas veces esa información es falsa", añade.
Los contenidos no verificados pueden llegar a millones de personas en cuestión de minutos y la ciudadanía se ve obligada a la difícil tarea de comprobar informaciones que a menudo resultan muy verosímiles o se comparten en multitud de páginas.
Rumores virales
Junto a las imágenes de combate generadas con IA, la semana pasada se difundieron masivamente especulaciones de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había muerto.
Algunos usuarios señalaron fallos visuales en un vídeo de baja calidad difundido por la oficina de Netanyahu el 13 de marzo. Afirmaban que Netanyahu parecía tener seis dedos en una mano, una señal inequívoca, según ellos, de uso de IA.
"Los rumores sobre la muerte de Netanyahu iban acompañados de acusaciones de que su discurso era en realidad un vídeo generado con IA", relató Jones. Más tarde, Netanyahu difundió varios vídeos a modo de 'prueba de vida' para acallar los rumores. Sin embargo, las especulaciones sobre su muerte siguen circulando en internet.
Bots y campañas coordinadas
Parte del contenido que circula en la red podría formar parte de campañas coordinadas destinadas a desviar la atención, persuadir o influir en la opinión pública.
"Existen cuentas sospechosas y anónimas, con historiales de múltiples cambios de nombre y sin una identidad reconocible, que difunden noticias falsas y vídeos generados con IA", señaló Jones.
Estas cuentas pueden parecer creíbles, pero a menudo están vinculadas a actores respaldados por Estados o a personas que buscan lucrarse con contenidos sensacionalistas, explicó.
En algunos casos, cuentas automatizadas, o bots, amplifican determinados relatos compartiendo y comentando publicaciones, lo que les hace parecer mucho más populares de lo que son en realidad.
Parodias y sátira
No todos los vídeos generados con IA buscan engañar. Algunos se crean deliberadamente como parodia o sátira. Estos montajes suelen burlarse de líderes mundiales, como Trump y Netanyahu, o imitarlos, pero aun así pueden confundirse con vídeos reales.
Según Jones, "los 'deepfakes' generados con IA han superado un umbral crítico, los fallos evidentes de antes han desaparecido y esta tecnología está al alcance de cualquiera que tenga un teléfono inteligente".
Entre los ejemplos que circulan en la red figura un vídeo que presenta a Trump como el nuevo líder supremo de Irán, así como montajes en los que Netanyahu aparece como un robot averiado o con varios dedos en cada mano.
Otros vídeos muestran a miembros de la OTAN negándose a ayudar al presidente Trump a desbloquear el estrecho de Ormuz o al presidente ucraniano Volodímir Zelenski llegando a la región del Golfo con tecnología antidrones, para ser abatido de inmediato por un misil. En conflictos que cambian con rapidez, vídeos como estos pueden cobrar vida propia y difundirse velozmente más allá de su contexto original.
Erosión de la confianza
El creciente volumen de información engañosa en internet hace cada vez más difícil distinguir entre hechos y ficción. "La información falsa puede difundirse hasta diez veces más rápido que las noticias precisas en las redes sociales y las correcciones rara vez se ven o se creen tanto como la afirmación falsa original", afirmó Jones. "La indignación impulsa a compartir antes de que pueda producirse la verificación, y eso es exactamente lo que explotan los actores malintencionados", añadió.
Jones sostiene que las imágenes espectaculares deben recibir el mismo grado de escepticismo que cualquier afirmación no verificada. "El mero hecho de que algo parezca real ya no basta como prueba de que lo sea", añadió. A medida que el conflicto continúa, también lo hace la batalla en las redes sociales y son las personas de a pie las que deben abrirse paso en la compleja mezcla de desinformación, sátira y contenidos manipulados.