Portugal abrirá las carreteras a las pruebas con vehículos autónomos a partir de julio, con la entrada en vigor de un nuevo decreto ley que fija estrictas normas de seguridad, seguros y supervisión para la circulación de estas tecnologías en la vía pública.
Los vehículos con sistemas de conducción autónoma podrán empezar a ser probados en la vía pública en Portugal. Después de que a finales del mes de abril el Consejo de Ministros aprobase un decreto ley que permite realizar pruebas con vehículos autónomos en las carreteras portuguesas, este fue publicado en el 'Diário da República' (fuente en portugués) el pasado lunes y entrará en vigor el próximo mes de julio.
Según el decreto, la conducción autónoma va a "permitir la democratización de la movilidad, promoviendo la inclusión de ciudadanos que no pueden conducir, por limitaciones de orden físico o de otra naturaleza".
Al mismo tempo, "posibilitará nuevas y diferentes soluciones de movilidad individual y colectiva, contribuyendo a optimizar el parque automovilístico y a la reducción de las ineficiencias asociadas al actual paradigma de movilidad basado en el vehículo en propiedad y de uso individual", considera el Gobierno.
En la práctica, el decreto establece el marco jurídico para que las vías públicas puedan utilizarse en ensayos de tecnología de conducción autónoma, previa obtención de licencia y cumpliendo un conjunto de requisitos técnicos, operativos y de seguridad.
Los ensayos tecnológicos serán realizados por laboratorios de investigación, instituciones de enseñanza superior y empresas de los sectores del automóvil, las infraestructuras y el transporte.
Una de las principales exigencias de este régimen es el refuerzo del seguro obligatorio. El valor mínimo de la cobertura pasa a ser cuatro veces superior al normalmente exigido y debe cubrir la reparación de los daños corporales o materiales causados a terceros por los vehículos autónomos.
Las entidades también tendrán que presentar un plan de mitigación de riesgos y demostrar que han adoptado medidas de ciberseguridad capaces de impedir accesos indebidos a los sistemas del vehículo.
La realización de las pruebas también debe comunicarse con antelación. Al finalizar, deberá entregarse además un informe de pruebas "en el que debe constar, entre otros elementos, la descripción de cualquier accidente, incidente grave o incidente ocurrido durante su realización".
Además, tanto el conductor como el operador responsable de los sistemas de alta automatización o automatización total deberán poseer carné de conducir desde hace al menos seis años y no podrán tener antecedentes de ningún delito o infracción de tráfico en los últimos cinco años.
Durante las pruebas, los límites establecidos en el Código de la Circulación se reducirán en 20 kilómetros por hora. En cuanto a la tasa de alcohol en sangre, se equipara a la de un conductor profesional y tanto el conductor como el operador no pueden ejercer sus funciones durante más de tres horas consecutivas, debiendo realizar pausas no inferiores a una hora.
Durante las pruebas de conducción autónoma, los vehículos utilizados deberán disponer de sistemas capaces de registrar información detallada, como las características del sistema automático, la identificación de quién ejerce el control dinámico del coche o indicadores como la velocidad, el funcionamiento de la dirección y el frenado, así como el historial de intervenciones del conductor o del operador.
Los vehículos también deberán almacenar información sobre las órdenes remotas y sobre las comunicaciones establecidas con otros vehículos, infraestructuras viarias y distintos puntos de conexión digital.
Las licencias emitidas en el extranjero también serán válidas en Portugal, siempre que se reconozca la solicitud, que debe dirigirse al presidente del consejo directivo del Instituto de Movilidad y Transportes (IMT).