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Robots humanoides van a la guerra antes de lo que parece, empresa los prueba en Ucrania

Fundación Industrias del Futuro
Fundación Future Industries Derechos de autor  Foundation Future Industries
Derechos de autor Foundation Future Industries
Por Pascale Davies
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La empresa de robótica Foundation Future Industries advierte de que los robots humanoides impulsados por IA podrían convertirse en armas en 2027.

Con el despliegue vertiginoso de la inteligencia artificial y los enormes avances tecnológicos en robótica, las imágenes de robots humanoides armados han dejado de ser una simple fantasía del imaginario colectivo.

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Pero a medida que esta tecnología visionaria avanza, también crece la inquietud que la rodea.

La empresa estadounidense Foundation Future Industries, que fabrica humanoides para uso comercial y militar, ya ha probado sus robots Phantom en Ucrania.

El director ejecutivo de la compañía afirma que espera empezar a evaluar casos de uso armados de sus robots "tan pronto como el próximo año", tras los programas piloto en Ucrania.

"Creo que tenemos una reacción psicológica, como si fuera 'Terminator', pero en realidad, si se piensa de forma práctica, no es exactamente así", explica a Euronews Next el consejero delegado de Foundation, Sankaet Pathak.

"En esencia, viene a ser: ¿por qué enviar un montón de humanoides si tu objetivo es causar la máxima destrucción?"

Consejero delegado de Foundation Future Industries y robot humanoide
Consejero delegado de Foundation Future Industries y robot humanoide Foundation Future Industries

En su opinión, los humanoides podrían asumir con el tiempo más funciones de combate y ofrecer un nivel de precisión que otros sistemas de armas, incluidos los bombardeos aéreos, no pueden igualar.

Sostiene que no tiene sentido sembrar el caos con un grupo de humanoides, cuando una bomba puede hacerlo de forma mucho más barata.

A su juicio, los humanoides resultan útiles precisamente cuando un objetivo militar exige precisión, evitar daños en infraestructuras y víctimas civiles mientras se lleva a cabo una misión compleja.

Robots en el campo de batalla

Pathak no cree que los humanoides vayan a sustituir a los drones, pero sí que cubrirán un vacío a medida que el combate terrestre se vuelve cada vez más peligroso para los soldados.

"Los humanoides solo tienen sentido cuando el objetivo de la misión es aumentar la precisión, en esencia asegurarse de que no se destruye infraestructura ni se hiere a civiles y de que se hace todo lo posible por cumplir una misión muy compleja", señala.

"Creo que es cada vez más peligroso para los soldados estar sobre el terreno. Y también pienso que esta es la siguiente fase de la precisión, algo que en términos generales sería muy positivo".

No existe ningún tratado específico que regule el uso de robots humanoides o autónomos en el campo de batalla, por lo que quedan cubiertos por el derecho internacional humanitario vigente, que exige que las armas respeten la distinción entre combatientes y civiles.

La semana pasada, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que su "principal preocupación son los sistemas de armas letales autónomos".

"Llamémoslas por lo que son, robots asesinos", escribió en una publicación en LinkedIn. "Máquinas que seleccionan y atacan su objetivo y arrebatan vidas sin control ni juicio humanos", añadió.

Desde 2023, la ONU negocia un tratado específico sobre los sistemas de armas letales autónomos (LAWS) en el marco de la Convención sobre ciertas armas convencionales, mientras el secretario general de la organización defiende que se apruebe para 2026 una prohibición vinculante de las armas que operan sin control humano.

Preguntado por este debate, Pathak asegura que no ve motivos para que los humanoides reciban un trato distinto al de otros sistemas de armas de precisión ya en uso, como los drones armados o los vehículos terrestres no tripulados.

La IA en el campo de batalla

El humanoide utiliza inteligencia artificial basada en los propios modelos de mundo de la empresa, que no revela quiénes son sus proveedores.

Estos modelos de mundo aprenden observando vídeos o utilizando datos de simulación y otras entradas espaciales y después construyen sus propias representaciones de escenas u objetos.

Si el objetivo de misión de una IA es destruir a la humanidad, le aseguro que no va a enviar 100.000 humanoides.
Sankaet Pathak
Foundation Future Industries, consejero delegado

Por supuesto, necesitan grandes cantidades de datos para entrenarse, pero sus aplicaciones son distintas a las de los chatbots. Simplificando, en lugar de predecir la siguiente palabra, como hacen los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), construyen representaciones de entornos físicos y predicen qué ocurriría en el siguiente escenario o mundo, modelizando cómo se mueven las cosas con el tiempo.

"Estamos muy centrados en modelos de mundo capaces de predecir el futuro, creemos que eso será clave para construir una IA intuitiva y robusta", afirma Pathak.

Cuestionado sobre la posibilidad de que la IA tome el control de robots armados, considera que esa amenaza no se materializaría en forma de robots humanoides, sino de drones o de algo aún peor.

"Si el objetivo de misión de una IA es destruir a la humanidad, le aseguro que no va a enviar 100.000 humanoides. Creo que simplemente utilizaría drones o arsenales nucleares", sostiene.

Para él, el peligro más inmediato es el "terrorismo de IA", es decir, el uso indebido de modelos de inteligencia artificial de amplia disponibilidad para lanzar ciberataques, difundir desinformación o armar drones de consumo, algo que atribuye a los modelos de código abierto.

Las empresas de IA que se declaran de código abierto defienden que así hacen la tecnología más accesible para todos, mientras que los partidarios de los modelos cerrados advierten de que supone una amenaza para la seguridad pública, ya que cualquiera puede modificar los modelos y alterar sus mecanismos de protección.

Un ejemplo claro fue cuando Meta lanzó en 2023 su modelo de lenguaje de gran tamaño de código abierto Llama 2.

Pocos días después, usuarios publicaron sus propias versiones sin censura de Llama 2 y llegaron a formular preguntas sobre cómo construir una bomba nuclear, a las que el modelo respondía.

Sin embargo, Pathak asegura que aún faltan varios pasos técnicos importantes para llegar a un escenario en el que los sistemas de IA puedan reescribir sus propias directrices, mejorar por sí mismos y autorreplicarse sin depender de grandes y detectables centros de cálculo.

"A medida que estos modelos se vuelvan más eficientes y puedan autorreplicarse con menos capacidad de cálculo, podrán mejorarse y mostrar comportamientos en los que eludan y actualicen sus propias directrices. Ahí es cuando entraríamos en ese territorio", explica.

Pero añade: "Probablemente estemos a tres, cuatro, quizá cinco pasos de ese punto".

El camino por delante

En cualquier caso, incluso sin manejar armas, el consejero delegado sostiene que los humanoides pueden desempeñar funciones en el campo de batalla como la manipulación de material, es decir, el traslado de suministros entre espacios interiores y exteriores, y labores de reconocimiento, como cartografiar interiores y despejar edificios. Estas tareas ya se han probado en Ucrania.

Las pruebas militares en Ucrania llevaron a Foundation a rediseñar su hardware para condiciones exteriores de alta exigencia.

La empresa está construyendo su robot de nueva generación, Phantom 2, resistente al agua y al polvo, cuya capacidad de carga ha pasado de unos 25 a 30 kilogramos en la primera versión a cerca de 80 kilogramos.

Su tolerancia a las caídas, medida en fuerzas G, ha aumentado de 12 a 15 G hasta casi 100 G y está equipado con una batería de tres kilovatios hora.

Entre los inversores de Foundation figuran Eric Trump, hijo del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, la empresa de pagos Stripe y la firma de capital riesgo Define, entre otros.

Actualmente, Foundation alquila comercialmente los robots Phantom por unos 100.000 dólares (90.000€) al año por unidad, mientras que los clientes militares los adquieren a precios similares.

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