Mientras la inteligencia artificial impulsa al mundo hacia el futuro, los coleccionistas de ordenadores vintage preservan las máquinas que dieron forma a la era digital.
El ingeniero de software Josh Dersch calcula que tiene en su casa de Seattle más de 200 ordenadores y dispositivos antiguos, parte de una tendencia coleccionista en auge que también se ha extendido a Europa.
"Siempre me ha fascinado ver el origen de las cosas", dijo Dersch. "Es un reto divertido depurarlas y repararlas. Puedes comprender todo el sistema de arriba abajo".
Dersch forma parte de una comunidad creciente de coleccionistas de ordenadores vintage que preservan las máquinas clásicas que contribuyeron a poner en marcha la revolución digital. Mientras Silicon Valley se ha centrado en dar forma al futuro de la inteligencia artificial, estos entusiastas del hardware se empeñan en salvar las máquinas de Atari, Commodore e IBM, antecesoras de los portátiles, los dispositivos wearables y los teléfonos inteligentes actuales.
Donde otros solo ven trastos, gente como Dersch ve piezas de la historia de la informática que merecen atención y respeto. Disfrutan al volver a oír los pitidos y sonidos de su infancia y al arrancar una partida en baja definición de 'Pong' o 'Space Invaders'.
"El entusiasmo por la historia de los ordenadores y todo lo que la rodea va en aumento", afirmó Erik Klein, presidente de la Vintage Computer Federation, que organiza un festival anual en el Computer History Museum de Mountain View, en pleno Silicon Valley.
Los festivales de ordenadores vintage reúnen a los coleccionistas
Este año, más de 3.500 personas asistieron a la edición de dos días del Vintage Computer Festival a comienzos de agosto, que celebraba el 50º aniversario de Apple, fundada en 1976 en la cercana Cupertino (California). El programa incluía una mesa redonda con los cofundadores Steve Wozniak y Ronald Wayne, que recordaron los primeros años de la empresa como una start-up modesta dirigida por el fallecido Steve Jobs.
Desde entonces han surgido más de una docena de encuentros similares en ciudades de Norteamérica, Sudamérica y Europa.
El creciente interés se refleja en una mayor demanda de ordenadores vintage en los mercados en línea, señaló Klein. Ordenadores raros e icónicos como el Apple-1, el primer producto de la compañía, pueden alcanzar cientos de miles de euros.
Los coleccionistas mostraron los sistemas informáticos que han restaurado minuciosamente hasta dejarlos como nuevos, lo que permitió a los asistentes utilizar ordenadores construidos mucho antes de que internet, las redes sociales y la inteligencia artificial transformaran el mundo.
La restauración del 'abuelo del ordenador moderno'
Dersch viajó desde Seattle para mostrar la joya de su colección, el Xerox Alto. Pasó años restaurando el que se considera el 'abuelo del ordenador moderno', desarrollado en el pionero Xerox Palo Alto Research Center en los años setenta.
El Alto fue uno de los primeros ordenadores que fueron más allá del texto en pantalla y utilizaron el ratón y una interfaz gráfica de usuario, con ventanas, iconos y cursores, que acabaría convirtiéndose en el estándar del sector. Este modelo inspiró de forma decisiva a Jobs y a Bill Gates para incorporar estas tecnologías en sus primeros productos.
Klein, responsable de ingeniería de software en Silicon Valley, fue un coleccionista apasionado hasta que su afición desbordó su casa y su vida familiar. Llegó a acumular hasta 150 sistemas informáticos, con todos sus accesorios, documentación y embalajes, apilados en los armarios y en el garaje.
Contó que su querida colección se había convertido en un "lastre" y que le preocupaba cargar a su familia con ella. Así que empezó a vender y regalar sus máquinas hasta quedarse solo con unas pocas favoritas en casa.
Los eventos similares para coleccionistas se extienden por Europa
Ahora Klein canaliza su pasión por los ordenadores vintage organizando festivales, talleres de reparación, mercados de intercambio y otros eventos como presidente de la Vintage Computer Federation.
"En realidad se trata de divulgar esa historia y de difundir esta afición de conservar, coleccionar y disfrutar de esta tecnología vintage", explicó Klein.
Sellam Ismail está encantado de ver cómo la comunidad de coleccionistas ha ido creciendo y madurando desde que organizó el primer festival en 1997, al que acudieron unas 150 personas aficionadas en un recinto al este de San Francisco. Dirigió estos eventos durante una década.
Más tarde cofundó la Vintage Computer Federation, que organiza festivales en Estados Unidos y Canadá. También ha ayudado a otros grupos a poner en marcha festivales similares en Argentina, Alemania y Suiza.
"La comunidad ha madurado. Cada vez más gente empezó a conseguir ordenadores antiguos, empezó a coleccionarlos", señaló Ismail, que llegó a tener una colección enorme guardada en un almacén. "El año que viene será el 30º aniversario y espero que esto continúe y crezca aún más".