Al cartografiar la gravedad terrestre, la NASA ha publicado una visualización del geoide, la forma real aparente de nuestro planeta que tendría la superficie oceánica global si solo la influyeran la gravedad y la rotación de la Tierra.
La gravedad no actúa con la misma intensidad en toda la Tierra y eso tiene un impacto visible en la forma de nuestro planeta.
Este verano, la NASA difundió una llamativa visualización que refleja esas diferencias en todo el planeta.
Si los océanos del mundo no tuvieran mareas, olas, vientos ni corrientes y estuvieran moldeados únicamente por la gravedad y la rotación de la Tierra, su superficie se vería algo diferente. En lugar de formar una esfera perfectamente lisa, presentaría ligeras protuberancias y depresiones.
La visualización de la NASA magnifica estas diferencias por un factor de 10.000 y hace que la Tierra parezca una patata irregular.
El geoide, como se denomina a este modelo matemático del campo gravitatorio terrestre, representa un nivel del mar imaginario en todo el planeta, también bajo los continentes. No refleja la forma real de la superficie física de la Tierra.
Como la masa se distribuye de manera desigual dentro y sobre la Tierra, su campo gravitatorio también es irregular.
Las montañas, las fosas oceánicas y las diferencias en la densidad de los materiales del interior del planeta afectan a su campo gravitatorio. Las zonas con masa adicional atraen el agua hacia ellas y generan elevaciones imaginarias en el geoide. En otros lugares, el nivel del mar teórico es más bajo y se producen depresiones.
El punto más bajo del geoide se encuentra al sur de India
En la visualización, las variaciones en la altura del geoide se han exagerado por un factor de 10.000. En realidad, la diferencia entre sus puntos más alto y más bajo es de 191 metros.
El geoide alcanza 85 metros por encima del nivel de referencia en torno a Islandia y 106 metros por debajo al sur de India. Ese nivel de referencia es un modelo matemático de la Tierra, liso y ligeramente achatado, que se utiliza como base para medir estas variaciones.
La visualización se basa en más de 1.000 millones de observaciones recopiladas por 19 satélites a lo largo de 15 años. Entre ellos figuran la misión Gravity Recovery and Climate Experiment de la NASA y el satélite Gravity Field and Steady-State Ocean Circulation Explorer de la Agencia Espacial Europea.
Los científicos utilizan el geoide para estudiar el campo gravitatorio de la Tierra y cómo cambia a medida que el agua, el hielo y otras masas se desplazan por el planeta. Según la NASA, esta información también es importante para la cartografía, la topografía y la navegación.