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Por qué los jóvenes europeos afrontan más problemas de salud mental que sus mayores

Los jóvenes adultos afrontan problemas de salud mental y dificultades cotidianas cada vez más graves.
Los adultos jóvenes afrontan una peor salud mental y más dificultades en su vida cotidiana. Derechos de autor  Cleared/Canva
Derechos de autor Cleared/Canva
Por Marta Iraola Iribarren
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Los jóvenes adultos afrontan un deterioro de su salud mental y de su vida diaria, marcado por la fragilidad de los lazos familiares, la escasa espiritualidad, el uso precoz del móvil y el alto consumo de alimentos ultraprocesados.

En todo el mundo, los jóvenes tienen dificultades para hacer frente a los retos de la vida y desenvolverse con eficacia en su día a día, según un nuevo estudio.

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Los adultos jóvenes en Europa obtienen peores resultados que los de otros continentes, y varios países europeos figuran entre los peor situados del mundo.

El estudio, elaborado por Sapien Labs, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos que trabaja para comprender la salud mental a escala global, midió un 'Mind Health Quotient' (MHQ, cociente de salud de la mente) mediante encuestas en línea realizadas en Asia, África, Europa y América. Este índice evalúa la "salud de la mente" de cada persona, definida como las capacidades emocionales, sociales, cognitivas y físicas esenciales para prosperar en la vida, el trabajo y las relaciones.

"La crisis de la salud de la mente parece un deterioro progresivo de generación en generación y va mucho más allá del aumento de los casos de depresión y ansiedad entre los adultos jóvenes", señaló Tara Thiagarajan, autora principal del informe y fundadora y directora científica de Sapien Labs.

Los encuestados valoraron tanto las capacidades esenciales para afrontar los retos cotidianos como los principales trastornos de salud mental, e informaron de dificultades para controlar las emociones, manejar las relaciones con los demás y mantener la concentración.

"Los adultos jóvenes menores de 35 años, que ya se encontraban en peor situación que sus padres y abuelos antes de la pandemia de la COVID-19, sufrieron un fuerte desplome durante la pandemia del que nunca se han recuperado", escribió Thiagarajan en el estudio.

Desde que el equipo empezó a medir el MHQ en 2019, las personas de 55 años o más se han mantenido en torno a una puntuación de 100, que es donde cabría esperar que se situara una población considerada normal, según los autores.

Por el contrario, cada generación más joven obtiene peores resultados. Quienes tienen entre 18 y 34 años registran una media de 36 puntos de MHQ, y el 41 por ciento declaró sufrir problemas de salud mental de importancia.

¿Qué nota obtienen los países europeos?

El estudio constató que los jóvenes de África subsahariana, la región con la renta per cápita más baja del planeta, obtenían resultados muy superiores a los de Estados Unidos, Canadá, Europa, India, Japón y Australia, todos ellos situados cerca de la parte baja de la clasificación.

Italia es el país europeo mejor situado, en el puesto 20 de los 84 Estados incluidos en el estudio.

Finlandia figura en el puesto 40, Portugal y España en el 46, Bélgica en el 52 y Francia en el 58. Los países europeos peor clasificados son Irlanda, en el puesto 70, Alemania, en el 71, y el Reino Unido, en el 81.

Thiagarajan destacó que "lo sorprendente de este deterioro en las generaciones más jóvenes es que se manifiesta con más intensidad en los países más ricos y desarrollados, donde el aumento del gasto en atención a la salud mental no ha logrado cambiar la situación".

Añadió que, para abordar este problema, es fundamental atacar sus causas de raíz y no limitarse a tratar los síntomas.

¿Qué hay detrás de los problemas de salud mental?

El estudio identificó cuatro factores clave que determinan el estado de salud mental de los jóvenes, los vínculos familiares, la espiritualidad, el uso del teléfono móvil y el consumo de alimentos ultraprocesados.

Las malas relaciones familiares hacen que los adultos jóvenes tengan una probabilidad casi cuatro veces mayor de situarse en las franjas de angustia o serias dificultades que quienes mantienen una relación estrecha con varios miembros de su familia.

Los participantes con un fuerte sentimiento de espiritualidad y conexión con una fuerza superior obtuvieron mejores resultados que quienes no se consideraban personas espirituales. Los países donde los jóvenes se sienten menos espirituales son Alemania, el Reino Unido y España.

Además, el acceso más temprano al primer teléfono móvil inteligente se asocia con peores resultados de salud mental en etapas posteriores de la vida, según el estudio.

En todo el mundo, la edad media a la que la Generación Z (18-24 años) tuvo su primer teléfono inteligente fue de 14 años, con medias nacionales que van de 9 años en Finlandia a 18 en Tanzania y Uganda. En Europa, se sitúa entre los 12 y los 13 años.

El estudio señala que el consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado en los últimos 15 años y se ha relacionado con entre el 15 y el 30 por ciento de la carga de trastornos de salud mental.

Los autores destacaron que, pese al aumento de la inversión en investigación y atención en salud mental en todo el mundo, los resultados no han mejorado.

"Estos patrones apuntan claramente a la necesidad de impulsar cambios estructurales de fondo, centrados no solo en el tratamiento, sino también en los factores del entorno que moldean las mentes de los jóvenes desde el principio", escribieron.

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