La misión SMILE estudiará la magnetosfera terrestre, que protege el planeta de las partículas cargadas procedentes del Sol.
Una misión conjunta europea y china que va a radiografiar el entorno magnético de la Tierra ya se encuentra oficialmente en el espacio.
La misión Solar Wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer (SMILE) (fuente en inglés) de la Agencia Espacial Europea (ESA) puso en órbita el martes una nave espacial de tres metros de altura equipada con sensores de seguimiento y antenas desde su base de lanzamiento en la Guayana Francesa.
La misión conjunta, desarrollada junto con la Academia China de Ciencias (CAS), seguirá la magnetosfera terrestre, que protege el planeta de los flujos relativamente suaves de partículas cargadas, conocidos como viento solar, que proceden del Sol.
Según la ESA, SMILE ayudará a los científicos a comprender mejor una zona aún poco estudiada del sistema solar y a reforzar la protección de las tecnologías y de los astronautas en el futuro.
"Si no fuera por la magnetosfera, la vida no podría sobrevivir en el planeta Tierra", señaló la ESA sobre la misión.
La nave medirá cómo, dónde y cuándo interactúa el viento solar con nuestro planeta a lo largo de la misión.
Durante su recorrido, el aparato llegará hasta 121.000 kilómetros sobre el Polo Norte, aproximadamente un tercio del camino hacia la Luna. También recopilará hasta 45 horas por órbita de observaciones continuas de rayos X blandos y luz ultravioleta.
SMILE envió su primera señal a los científicos apenas dos horas después del despegue y desplegó sus paneles solares, lo que significa que ya puede captar la luz del Sol para alimentar sus sistemas e instrumentos científicos.