El técnico portugués volverá a coger las riendas del equipo blanco a falta del anuncio oficial que previsiblemente se hará después del periodo electoral. El contrato es de dos años prorrogables a uno más si conquista LaLiga.
Sólo falta el papel. José Mourinho tiene cerrado en lo esencial su contrato con el Real Madrid, duración y sueldo, y el anuncio oficial es cuestión de días. Antes de que eso ocurra, el técnico portugués se reunió el lunes con el presidente del Benfica, Rui Costa, para comunicarle que rechaza la oferta de renovación del club lisboeta, que le ofrecía dos años más de contrato y un aumento de sueldo.
El único freno para hacer oficial el fichaje es de mero trámite: el domingo 24 de mayo, Florentino Pérez será proclamado presidente del Madrid una vez expire el plazo de presentación de candidaturas, el sábado 23, y el anuncio se producirá previsiblemente al día siguiente. La cláusula que permite a Mourinho desvincularse del Benfica con una penalización mínima vence el 26 de mayo.
Las condiciones del contrato contemplan dos temporadas con opción a una tercera de forma automática si el Madrid conquista LaLiga bajo su dirección. Mourinho permanecerá en Lisboa hasta el jueves, viajará después a Londres, donde reside su familia, para descansar unos días y prevé desplazarse a Madrid a finales de la semana siguiente para estampar su firma. La intención es que pueda incorporarse a su nuevo proyecto con plenos poderes desde principios de junio.
El técnico todavía no ha informado a su cuerpo técnico del fichaje, aunque cuenta con ellos para su etapa en el club blanco. Y aunque le resta un año de contrato con el Benfica, eso le da margen por si el proceso en el Madrid se complicara inesperadamente, como que un candidato alternativo se presentara a las elecciones y las ganara. Un escenario improbable, pero que de producirse no le dejaría sin equipo.
Según apuntan los rumores recogidos por 'The Independent', uno de los fichajes que 'Mou' querría para los blancos es el de Marcus Rashford, que parece ser que volvería al Manchester United después de terminar su cesión en el Barça.
El equipo azulgrana querría quedarse con la estrella inglesa pero la prohibitiva cláusula de Rashford, de 30 millones de euros, impide a los catalanes retener al delantero. Y además a esto se suma que el jugador no tiene intención de volver a la isla británica y se encuentra en búsqueda de un nuevo club.