Con cerca del 95% de los votos escrutados, Roberto Sánchez mantiene una ligera ventaja sobre Keiko Fujimori tras remontar en el recuento. El voto de las zonas rurales vuelve a ser decisivo, como ya ocurrió en las elecciones de 2021.
El patrón de 2021 parece repetirse en Perú. Con cerca del 95% de los votos escrutados, el izquierdista Roberto Sánchez ha consolidado una ligera ventaja sobre Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori.
Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez obtiene algo más del 50,11% de los votos válidos, frente al 49,88% de Fujimori. La diferencia entre ambos supera ya las decenas de miles de sufragios, aunque sigue siendo muy estrecha en términos porcentuales.
La evolución del escrutinio recuerda a la segunda vuelta de 2021, cuando Pedro Castillo terminó imponiéndose a Fujimori después de que el recuento de las zonas rurales, tradicionalmente más favorables a la izquierda, redujera progresivamente la ventaja inicial de la candidata conservadora reflejada en los sondeos a pie de urna y en los primeros resultados.
Aún quedan por contabilizar miles de votos procedentes de zonas rurales de difícil acceso y del sufragio emitido en el extranjero, un segmento que históricamente ha mostrado una mayor inclinación hacia el fujimorismo y que podría influir en el resultado final.
La extrema igualdad del resultado mantiene abierta la incertidumbre sobre el desenlace final y anticipa un escrutinio bajo máxima atención política en un país marcado por la polarización y por las disputas postelectorales de los últimos años.