La derechista toma la delantera por apenas 42.000 votos a Roberto Sánchez, que anuncia movilizaciones y avisa de que no reconocerá su Gobierno tras denunciar un "fraude en desarrollo".
A la cuarta va la vencida. Keiko Fujimori encara este martes la victoria que se le había negado en las tres elecciones anteriores y se sitúa al borde de la presidencia de Perú. Lo hace por muy poco margen y en medio de una polarización cada vez más acusada porque, aunque a los candidatos apenas les separan poco más de 40.000 votos, todavía no se ha terminado de completar el escrutinio.
A esta hora, ya se ha llegado al menos al 99,79% del escrutinio y a sólo 38.000 votos por contar, la distancia que separa a ambos candidatos es mínima. Mientras la líder de 'Fuerza Popular' suma el 50,11% de los votos, el izquierdista Roberto Sánchez y su formación 'Juntos por el Perú' aglutina el 49,88%.
La clave de esa ventaja se encuentra en la diáspora peruana. El voto de los peruanos residentes en el extranjero ha funcionado como un paracaídas para la candidata derechista, que toma la delantera en la carrera electoral a pesar de que su rival ya ha declarado que piensa trasladar la pelea de las urnas a los tribunales.
Sánchez denuncia "fraude en desarrollo"
Sánchez, heredero político del defenestrado Pedro Castillo, ha endurecido el discurso en las últimas horas y ya habla abiertamente de un "fraude en desarrollo". Lo hizo este martes en una rueda de prensa en el centro de Lima, pero sin aportar ninguna prueba. Su principal argumento se basa en que las actas del exterior no se han digitalizado de forma inmediata, como sí se hizo en la primera vuelta y eso, según Sánchez, ha favorecido al 'fujimoroismo'.
El recurso, sin embargo, ha chocado con la ley. Un jurado electoral de Lima rechazó este martes por improcedente la petición de anular los votos del exterior, una jugada que, de haber prosperado, habría dado la vuelta al resultado. El tribunal fue tajante: la solicitud llegó fuera de plazo y sin abonar la tasa correspondiente, e incluso afeó al partido de Sánchez que no ajustara su conducta a los principios de buena fe y colaboración.
Lejos de aceptarlo, el izquierdista ha subido la apuesta. Ha anticipado que no reconocerá un eventual Gobierno de Fujimori y ha convocado una movilización para este sábado en defensa de lo que considera la voluntad popular. "Apelaremos a la lucha de resistencia patriótica y popular", advirtió.