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El sistema que hace casi imposible arrebatar a Florentino Pérez la presidencia del Real Madrid

Florentino Pérez durante una rueda de prensa
Florentino Pérez durante una rueda de prensa Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Cristian Caraballo
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Los estatutos del Real Madrid exigen 20 años de antigüedad como socio y un aval personal de 187 millones para presentarse. Florentino cumple ambas desde hace décadas.

El 12 de mayo, Florentino Pérez convocó una rueda de prensa de urgencia. Llevaba semanas en el ojo del huracán: dos temporadas sin títulos, rumores de enfermedad y una afición con el cuchillo entre los dientes. Todo el mundo esperaba una dimisión o algo parecido. Lo que vino fue esto: "Lamento decirles que no voy a dimitir". Y después, casi de refilón, anunció que convocaba elecciones.

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Que un presidente anuncie elecciones en lugar de marcharse no es exactamente lo que nadie esperaba. Pero en el Real Madrid, convocar elecciones y ganarlas son, desde hace mucho tiempo, casi la misma cosa.

Florentino tiene 79 años. Es socio del club desde el 1 de octubre de 1961 y es el número de socio 1.484. No llegó al Madrid como presidente ni como empresario de éxito sino que llegó como un chaval de 14 años al que le gustaba el fútbol. Desde entonces no ha dejado de ser socio ni un solo año. Ese detalle, que parece anecdótico, resulta ser uno de los cimientos de su poder.

El muro de los 187 millones

Para presentarse a las elecciones del Real Madrid hay que acreditar al menos 20 años ininterrumpidos como socio. Florentino lleva 65. Pero el verdadero muro no es ese. El verdadero muro son los 187 millones de euros.

Los estatutos del club exigen un aval equivalente al 15% del presupuesto anual, y el presupuesto del Madrid para este ejercicio ronda los 1.248 millones. Ese aval tiene que ser de patrimonio propio, sin inversores detrás, sin fondos, sin socios capitalistas.

Dinero suyo, en una notaría, listo para responder. No hay margen para estructuras creativas ni para llamar a un amigo rico a última hora. Cuando Florentino se presentó por primera vez en el año 2000, tuvo que depositar 120 millones para competir contra Lorenzo Sanz. Lo hizo sin rechistar y ganó. La semana pasada recordó ese momento con una puntería bastante deliberada: "No pedí más tiempo. Me presenté y las gané". Lo decía por Enrique Riquelme, aunque sin nombrarlo.

Más allá del aval y los años de carné, cualquier candidatura a la presidencia tiene que estar formada por entre 10 y 20 socios, cada uno con sus propios requisitos de antigüedad: 15 años para los vicepresidentes, 10 para el resto de la junta. Construir un equipo así, con esa profundidad de raíces en el club, requiere años de trabajo previo. No es algo que se improvisa en dos semanas.

Quiénes son los hombres que se mueven en la sombra

Enrique Riquelme tiene 37 años, es de Cox (Alicante) y preside una empresa de energías renovables que se disparó tras comprar los activos de la antigua Abengoa en 2023. Es socio del Madrid desde niño, porque su padre fue consejero durante la presidencia de Ramón Calderón, el gran rival político de Florentino en su momento. En teoría, podría cumplir los requisitos económicos y de antigüedad. En teoría. Según trascendió, habría pedido más plazo para organizar la candidatura, y Florentino aprovechó esa grieta para hacer sangre en público.

Le acusó de estar detrás de campañas mediáticas contra el club, de moverse "en la sombra", de hablar "con las eléctricas". Y remató con un comentario sobre su "acento mexicano" que generó bastante ruido, dado que Riquelme es de Alicante, aunque ha pasado mucho tiempo entre México y Sudamérica por negocios.

Lo de "las eléctricas" no es un detalle inocente. Junto a Riquelme aparece el nombre de David Mesonero, director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno de Ignacio Sánchez Galán, el presidente de la eléctrica. Iberdrola y ACS, la constructora de Florentino llevan años enzarzadas en una guerra de intereses en el sector energético español. Que los posibles rivales del presidente del Madrid tengan ese vínculo con su principal antagonista empresarial es el tipo de coincidencia que Florentino no pasa por alto, y que tampoco deja de señalar.

El Madrid que Florentino necesita olvidar

Desde que el Madrid levantase la Champions en Wembley en junio de 2024, han pasado dos temporadas sin conquistar un título de primer nivel. Este hecho no ocurría desde 2006 aunque este año ha sido especialmente duro. La temporada que acaba de terminar fue especialmente complicada: el Barcelona se adjudicó el título nacional de Liga con 94 puntos, 11 más que un Madrid que terminó con 83. Y, al cierre de estas líneas, aún queda una jornada por disputarse.

El problema no fue la falta de talento. Según la web Transfermarkt, el valor de la plantilla del Real Madrid asciende a 1.360 millones de euros, la más valiosa del mundo. Aun así, no ganaron nada. Ni Carlo Ancelotti, ni Xabi Alonso, ni Álvaro Arbeloa lograron darle una identidad al equipo y según los rumores se dice que Mourinho volverá a coger las riendas del equipo blanco tal y como hizo en 2010 aunque su fichaje no se anunciará hasta que pase le periodo electoral.

Alonso llegó en verano de 2025 con el mandato de instaurar un juego más riguroso y fue destituido el 12 de enero de 2026, horas después de perder la final de la Supercopa de España ante el Barça por 3-2. Le sustituyó Arbeloa, que antes de llegar al primer equipo entrenaba al Real Madrid Castilla. La decisión generó más preguntas que respuestas, y los meses siguientes no las despejaron.

Crisis de vestuario: Mbappé, Valverde y Tchouaméni

Mbappé, el fichaje que iba a cambiar la historia del club, se convirtió en el epicentro de todo lo malo. Una campaña digital llamada 'Mbappé Out' recogió más de dos millones de firmas pidiendo su salida. Protagonizó un cruce con un miembro del cuerpo técnico durante un entrenamiento, reaccionando con enojo e insultos hacia un asistente que señaló un fuera de juego. En el Clásico del 10 de mayo, el que certificó el título del Barcelona, no estuvo disponible. Su apoyo al equipo fue un mensaje de "Hala Madrid" en Instagram publicado cuando el marcador ya era 2-0.

Pero Mbappé no fue el único problema. El 7 de mayo, el Real Madrid confirmó que Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni fueron multados con 500.000 euros cada uno tras una pelea en el entrenamiento. Valverde terminó en el hospital con un traumatismo craneoencefálico y puntos de sutura.

El periodista Marcos Benito describió el ambiente en Valdebebas: nadie habla, nadie bromea, silencio absoluto, como autómatas que van al campo a entrenar sin generar ningún tipo de convivencia normal. Es en ese contexto donde hay que leer la rueda de prensa del 12 de mayo. Florentino no convocó elecciones desde una posición de fuerza. Las convocó con el vestuario en llamas, LaLiga perdida hace semanas y una afición que lleva dos años sin celebrar nada.

17 años sin que nadie se moleste en presentarse

Cuando Florentino volvió a la presidencia en junio de 2009, después de tres años fuera, no hubo elecciones. Fue proclamado directamente al ser el único candidato. Desde entonces, eso se ha repetido. En 2013, en 2017, en 2021: candidato único, proclamación directa, sin urnas. Lo que en cualquier otro contexto podría llamarse falta de democracia interna, en el Madrid tiene una explicación técnica: sencillamente no hay nadie capaz de cumplir todos los requisitos a la vez y con ganas de intentarlo, o al menos no lo había hasta ahora.

¿Por qué el ruido de estas últimas semanas es distinto al de otras veces? Dos temporadas sin títulos pesan. La gestión de Mbappé, fichado a bombo y platillo y con un rendimiento muy por debajo de lo esperado, ha generado un desgaste real. Y por primera vez en mucho tiempo hay nombres concretos moviéndose, con dinero detrás y con los años de socio en regla.

Florentino lo sabe y por eso no esperó a que le empujaran. Convocó él, marcó los tiempos, salió a la rueda de prensa antes de que la narrativa se le escapara de las manos. "El que se quiera presentar, que se presente", dijo, con el tono de quien ofrece algo convencido de que nadie va a cogerlo.

Lleva 65 años siendo socio del Madrid y según 'Forbes' tiene una fortuna que se estima se sitúa en 3.100 millones de euros. Ha ganado más Copas de Europa que Santiago Bernabéu. Y preside un club cuyo sistema electoral, tal y como está diseñado, convierte la permanencia en el cargo en el estado natural de las cosas.

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