La Comisión Europea ha reducido su aportación al Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, mientras donantes de todo el mundo recortan su ayuda a la salud global.
La Comisión Europea se ha comprometido a aportar 700 millones de euros al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que se ejecutarán entre 2027 y 2029.
De ese importe, 185 millones de euros estarán disponibles de inmediato con cargo al actual marco financiero plurianual del bloque.
"La seguridad sanitaria mundial es una responsabilidad compartida y una inversión estratégica en nuestro futuro común", declaró Jozef Síkela, comisario europeo de Asociaciones Internacionales, tras el anuncio.
Añadió que la Unión Europea reafirma su compromiso de reforzar los sistemas de salud y la resiliencia sanitaria mundial, y sigue siendo un socio fiable, volcado en la cooperación internacional y en la inversión a largo plazo en salud global.
El total recaudado por el Fondo Mundial asciende a 12.640 millones de dólares (10.820 millones de euros), por debajo del objetivo de 18.000 millones de dólares (15.400 millones de euros). El compromiso anterior, correspondiente al periodo 2023-2025, alcanzó los 15.700 millones de dólares (13.600 millones de euros), la mayor cuantía conseguida nunca por el organismo.
El Fondo Mundial es una de las mayores organizaciones internacionales dedicadas a erradicar la malaria, la tuberculosis y el VIH. Cada tres años celebra una denominada "reposición", durante la que los donantes anuncian nuevas aportaciones para un nuevo ciclo de financiación.
El último compromiso de la Comisión, anunciado en la cumbre One Health de Lyon, supone un descenso de 15 millones de euros frente a los 715 millones aportados entre 2023 y 2025.
La UE sigue siendo un socio clave
En conjunto, la aportación de Team Europe, que engloba a la Comisión y a los Estados miembros de la Unión Europea, superó los 3.000 millones de euros, por debajo de los 4.300 millones recaudados en el periodo anterior.
Alemania comprometió 1.000 millones de euros, frente a los 1.300 millones del último ciclo, mientras que Italia prometió 150 millones de euros, por debajo de los 185 millones de 2022.
Países Bajos sí aumentó su contribución, de 180 millones de euros en 2022 a 195,2 millones. No obstante, su periodo de donación abarcará de 2026 a 2029, un año más que el ciclo anterior.
Aun así, la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE siguen figurando entre los socios clave del Fondo Mundial, explicó a Euronews Health un portavoz del organismo, "ya que aportan más de 3.000 millones de euros a la Octava Reposición y alrededor de un tercio del total de contribuciones desde 2002".
El portavoz añadió que la organización está muy agradecida por el renovado compromiso de la Comisión Europea.
"Reafirma el liderazgo de Europa en la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, y refuerza nuestros esfuerzos conjuntos para impulsar la innovación, reorientar los mercados y la producción regional, ampliando el acceso a herramientas que salvan vidas para quienes más las necesitan".
¿En qué se empleará este dinero?
Aunque agradeció todas las contribuciones, el Fondo Mundial advirtió de que la caída de la financiación amenaza los avances hacia la erradicación de las tres enfermedades y señaló que seguirá trabajando para movilizar recursos adicionales.
Ante el "contexto de recursos limitados", la organización ha reorientado su acción hacia los países más pobres y con mayor carga de enfermedad para acelerar su autosuficiencia.
"Apoyar a los países en su transición para dejar de depender del Fondo Mundial no es nuevo; lo que sí es nuevo es la escala y el ritmo de la transición que estamos impulsando ahora", señaló Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial.
"Trabajaremos con los países para reforzar la sostenibilidad y acelerar su camino hacia la autosuficiencia, apoyando, incentivando y, en último término, apartándonos", añadió.
Recortes generalizados en salud global
El Fondo Mundial no es la única organización que sufre recortes de financiación y asiste a un cambio de prioridades entre sus socios internacionales. Donantes de todo el mundo están reduciendo sus aportaciones a la salud global y a la ayuda internacional.
Estados Unidos ha paralizado toda la ayuda humanitaria y ha desmantelado su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). El país también se retiró oficialmente de la Organización Mundial de la Salud a comienzos de año, una decisión que más tarde fue secundada por Argentina.
Un estudio reciente del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), financiado por la Fundación Rockefeller, estima 22,6 millones de muertes adicionales de aquí a 2030 si se mantienen los recortes actuales.
Esto incluye alrededor de 5,4 millones de niños menores de 5 años en 93 países de renta baja y media.
Persisten los desafíos sanitarios
La malaria, la tuberculosis y el VIH siguen siendo algunas de las enfermedades más extendidas y peligrosas del planeta.
Más de 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis en todo el mundo y alrededor de 1,2 millones murieron por esta enfermedad en 2024, según los últimos datos de la OMS.
A escala mundial, la tuberculosis es la principal causa de muerte por un único agente infeccioso y figura entre las diez principales causas de mortalidad.
Según el Informe Mundial sobre la Malaria 2025, la malaria sigue siendo un grave desafío para la salud global, con un cálculo de 282 millones de casos y 610.000 muertes en 2024, unos nueve millones de casos más que el año anterior.
El VIH sigue siendo asimismo un importante problema de salud pública mundial, con una estimación de 40,8 millones de personas que vivían con el virus a finales de 2024, entre ellas 1,3 millones de nuevas infecciones y 630.000 muertes anuales relacionadas con el sida.