Científicos instalan cámaras en el principal reservorio del virus de Marburgo en Uganda y documentan la interacción entre fauna y humanos, lo que aviva la preocupación por un posible salto a la población.
Científicos que monitorizan la Cueva de la Pitón de Uganda han captado en vídeo a animales y personas que visitan una cueva repleta de murciélagos, conocida foco del virus de Marburgo, lo que ofrece una rara ventana sobre el riesgo de transmisión zoonótica.
La Cueva de la Pitón, en Uganda, es un conocido reservorio natural del virus de Marburgo, un letal virus de fiebre hemorrágica que se transmite a las personas a partir de murciélagos frugívoros.
Se grabaron más de 8.832 horas de imágenes entre el 16 de febrero y el 23 de junio de 2025, material que fue publicado en la revista 'Current Biology'. Los investigadores observaron múltiples incursiones en la cueva y sus alrededores, con un total de 321 detecciones de al menos 14 especies diferentes. Entre ellas había buitres, babuinos, monos azules, águilas, leopardos y seres humanos.
El salto de virus zoonóticos de animales a humanos no es infrecuente, pero presenciar estas dinámicas de primera mano sí lo es. "Esto supone una oportunidad significativa de exposición humana en este conocido reservorio de murciélagos del virus de Marburgo", escribieron los autores en el informe.
Los investigadores señalaron que estas observaciones no constituyen una prueba virológica de transmisión, pero sí "un prisma ecológico poco habitual" sobre un escenario real de salto de especie, estructurado, repetido, multitrófico y que se desarrolla en un foco vírico conocido.
Explicaron que los modelos sobre el salto de especie apuntan a múltiples vías por las que los virus cambian de hospedador, desde el contacto directo con el reservorio hasta el contacto indirecto a través de huéspedes intermedios, pasando por rutas ambientales como fluidos o superficies contaminadas.
La imprudencia humana
A pesar de que la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda instaló un puesto de observación a una distancia segura de la cueva para evitar episodios de salto de especie hacia humanos, las cámaras registraron a 214 personas pertenecientes a grupos escolares, de investigación y turísticos.
Solo una de ellas llevaba mascarilla y muchas se acercaron a la boca de la cueva, en contra de las normas del parque nacional que obligan a los visitantes a mantenerse al menos a 30 metros.
"Esto es especialmente preocupante durante los picos de nacimientos de murciélagos, cuando aumenta el riesgo de excreción vírica", señalaron los autores. Añadieron que las observaciones del nuevo informe cuestionan la idea de que las interfaces de salto de especie sean entornos ocultos, raros o inaccesibles.
Brotes de Marburgo en el pasado
El virus de Marburgo se detectó por primera vez en 1967 tras dos brotes simultáneos en Marburgo y Frankfurt, en Alemania, y en Belgrado, Serbia. Estos brotes se asociaron a trabajos de laboratorio con monos verdes africanos importados de Uganda.
Desde entonces se han registrado brotes y casos esporádicos en Angola, la República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Ghana, Guinea, Kenia, Sudáfrica, Tanzania y Uganda.
La Cueva de la Pitón se relacionó con la muerte de una mujer neerlandesa en 2008, que contrajo el virus tras visitar la gruta en Uganda. La enfermedad suele comenzar con fiebre alta, fuerte dolor de cabeza y dolores musculares. Los síntomas también incluyen diarrea, dolor y calambres abdominales, náuseas y vómitos.
En los casos mortales, el fallecimiento suele producirse entre los ocho y los nueve días después del inicio de los síntomas, generalmente precedido de una grave pérdida de sangre y un shock. Actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados.