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La nicotina "invisible" conquista a los jóvenes y enciende las alarmas sanitarias

Cada envase contiene 20 bolsas de nicotina
Cada envase contiene 20 bolsitas de nicotina Derechos de autor  AP Photo
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Por Joana Mourão Carvalho
Publicado Ultima actualización
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Mientras la OMS alerta sobre el potencial adictivo de las bolsas de nicotina y sus efectos en el desarrollo cerebral, estos productos ganan popularidad en Portugal, donde autoridades y expertos debaten cómo regular un mercado en plena expansión.

Pequeñas, discretas y sin humo. Las bolsas de nicotina ganan terreno en Portugal antes incluso de que exista una regulación completa sobre su venta y publicidad. Se colocan entre la encía y el labio y liberan nicotina sin necesidad de combustión, una característica que las diferencia del cigarrillo convencional y que se encuentra en el centro de un creciente debate entre la industria, las autoridades y los expertos en salud pública.

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Durante meses, estos productos se vendieron en estancos y quioscos sin una regulación específica. La situación empezó a cambiar este año, desde que pasaron a incluirse en la lista de productos del tabaco y con nicotina sujetos al impuesto especial sobre el consumo. Fue en ese contexto cuando Tabaqueira, una filial de Philip Morris International, lanzó oficialmente la comercialización de las bolsas de nicotina en el país.

"Las bolsas de nicotina ya estaban presentes en el mercado portugués, pero carecían de una regulación específica. La introducción este año de un impuesto especial puso fin a esa situación de indefinición legal", explica a 'Euronews' el director general de Tabaqueira, Marcelo Nico.

El directivo de origen argentino enmarca el lanzamiento de la empresa en una estrategia más amplia de sustitución del tabaco tradicional: "Nuestra visión es crear un mundo sin humo, en el que alternativas menos nocivas y sin combustión sustituyan al cigarrillo tradicional", afirma. Según Marcelo Nico, se trata de "un producto destinado a fumadores adultos que buscan una alternativa".

Al reconocer que la nicotina es una sustancia adictiva, Marcelo Nico defiende la necesidad de regulación: "Todos los productos con nicotina tienen que estar regulados, porque la nicotina es adictiva. Lo fundamental es que exista una regulación que permita comercializar estos productos para el fumador adulto, pero que también garantice que los menores de edad no tengan acceso a ellos y que no resulten atractivos para ese público, que no es el público objetivo de estos productos".

Marketing, sabores y preocupación por los jóvenes

Con sabores como menta, frutos rojos o mango, las bolsas de nicotina despiertan preocupación entre los especialistas, sobre todo por el potencial que tienen de resultar más atractivas para el público más joven y para las personas no fumadoras.

En declaraciones a 'Euronews', Sofia Belo Ravara, médica neumóloga en la Unidade Local de Saúde da Cova da Beira y profesora de Medicina Preventiva en la Faculdade de Ciências da Saúde da Universidade da Beira Interior, alerta sobre el papel del marketing y la falta de regulación inicial.

"Estos productos se introdujeron con un marketing extremadamente agresivo, con envases llamativos y una fuerte presencia en las redes sociales. Todo ello contribuyó a un aumento del consumo, sobre todo entre los jóvenes", denuncia. La especialista subraya que los aromas desempeñan un papel central en la dependencia y considera que solo su prohibición puede poner freno al consumo de estos productos.

"Los sabores hacen que la experiencia sea más agradable, aumentan la absorción de la nicotina y potencian la dependencia. Es una de las razones por las que los jóvenes se sienten atraídos por estos productos", explica la neumóloga.

Además, destaca que esta forma de consumo no elimina los riesgos: "La nicotina se absorbe rápidamente a través de la mucosa oral y también de forma continua mediante la saliva, lo que lleva a niveles constantes en el organismo, aumentando su potencial adictivo".

Riesgos para la salud e impacto en el cerebro

Actualmente, en Portugal, cada bolsa puede contener hasta 12 mg de nicotina, mientras que un cigarrillo contiene aproximadamente 8 mg de nicotina, pero solo alrededor de 1 mg se absorbe al fumar.

Aunque no contienen tabaco, el potencial de dependencia se mantiene y también los riesgos para la salud, en particular en lo que se refiere a los efectos sobre el sistema nervioso central.

Un cigarrillo contiene aproximadamente ocho mg de nicotina, pero solo se absorbe alrededor de un mg al fumar
Un cigarrillo contiene aproximadamente ocho mg de nicotina, pero solo se absorbe alrededor de un mg al fumar AP Photo

"Los efectos en el cerebro son quizá los más preocupantes, sobre todo porque quienes van a utilizar estos productos son principalmente niñas y niños, adolescentes y también adultos jóvenes. La nicotina perjudica el desarrollo del cerebro, interfiere en las capacidades cognitivas y provoca cambios en el comportamiento. Interfiere en la memoria, la atención y el control de los impulsos, y también aumenta el riesgo de ansiedad y depresión", alerta Sofia Belo Ravara.

La médica insiste además en que el debate no debe centrarse solo en la comparación con el cigarrillo. "La pregunta no es si son menos peligrosas que el tabaco, sino si son seguras, y no lo son. Son productos tóxicos y altamente adictivos", reitera.

El ejemplo de Dinamarca: crecimiento rápido y respuesta tardía

La experiencia en otros países también muestra que el crecimiento de este mercado puede ser rápido y difícil de frenar. La médica danesa Charlotta Pisinger ayuda a entender este reto, trazando un paralelismo con el caso danés.

"En Dinamarca, las bolsas de nicotina empezaron a promocionarse hacia 2018-2019, en un momento en que no existía legislación específica. Estaban por todas partes, sobre todo en las redes sociales y en festivales, muchas veces se distribuían gratuitamente", contextualiza en declaraciones a 'Euronews'.

El resultado fue un fuerte aumento del consumo entre los jóvenes: "En pocos años se hicieron muy populares. En 2025, alrededor del 14% de los jóvenes en Dinamarca de entre 15 y 29 años utilizaban bolsas de nicotina".

Según Charlotta Pisinger, la respuesta regulatoria también llegó tarde. "Cuando conseguimos aplicar normas más estrictas, los productos ya estaban muy extendidos. Es mucho más difícil controlar la situación una vez que la dependencia se ha instalado", subraya.

Dinamarca ha adoptado medidas como la limitación de sabores, envases neutros, restricciones a la publicidad y límites al contenido de nicotina. Cada bolsa puede contener como máximo 9 mg de nicotina y cada lata solo puede tener 20 unidades. Aun así, persisten desafíos, especialmente en el control de las ventas en línea, donde no hay verificación de la edad del consumidor mediante la presentación de un documento de identidad.

La especialista en salud ligada al tabaco lanza además un aviso a las autoridades portuguesas: "Es esencial actuar con rapidez. Cuanto más se tarda, más difícil será controlar el fenómeno. La industria afirma que estos productos son para fumadores, pero en la práctica está reclutando nuevos consumidores entre los jóvenes".

La misma advertencia fue reiterada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) este mes, que recordó que las bolsas de nicotina "no deben considerarse exentas de riesgos" y que la nicotina "es extremadamente adictiva y perjudicial, particularmente para niños y adolescentes", cuyo "desarrollo cerebral puede verse afectado".

Según la OMS, la exposición temprana a la nicotina puede afectar a la atención y el aprendizaje, aumentar la probabilidad a largo plazo de dependencia y de uso futuro de productos de tabaco y elevar los riesgos cardiovasculares.

La OMS y especialistas en salud pública acusan a la industria tabaquera de utilizar tácticas agresivas para reclutar nuevos consumidores
La OMS y especialistas en salud pública acusan a la industria tabaquera de utilizar tácticas agresivas para reclutar nuevos consumidores AP Photo

En un informe en el que se analizaron las técnicas de marketing de las industrias que producen estas bolsas, difundido con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo, la OMS señala también que estos productos se están "comercializando de forma agresiva entre adolescentes y jóvenes" y que las tácticas utilizadas por la industria para atraer al público más joven "están diseñadas para normalizar el uso de la nicotina y rebajar la percepción de los riesgos".

El organismo de Naciones Unidas cita como ejemplos los envases que imitan los paquetes de caramelos, los sabores a chicle, la promoción del consumo en redes sociales, los patrocinios en conciertos, festivales y eventos deportivos, especialmente la Fórmula 1.

¿Regulación en camino?

Con el fin de responder a las peticiones de países que buscaban orientación especializada sobre las bolsas de nicotina, la OMS instó a los gobiernos a adoptar un conjunto de medidas que frenen su uso.

Las medidas recomendadas incluyen prohibiciones o fuertes restricciones a los aromatizantes, prohibiciones de publicidad, promoción y patrocinio, también en redes sociales y en el uso de personas influyentes, un control estricto de verificación de la edad, advertencias sanitarias claras y envases estandarizados, límites máximos a la cantidad de nicotina permitida, impuestos para reducir la accesibilidad económica y desincentivar el uso entre los jóvenes, así como la vigilancia de los patrones de consumo y de las tácticas de la industria.

En Portugal, el Gobierno aprobó a comienzos de mes, en Consejo de Ministros, una propuesta de ley que crea un marco legal para las bolsas de nicotina y prepara ahora nuevas normas para acompañar la expansión del mercado. Entre las medidas que se estudian figuran restricciones a la publicidad, limitaciones en los puntos de venta y la posible prohibición de sabores y envases llamativos.

Para Marcelo Nico, la regulación es necesaria, pero debe ser equilibrada. "Es importante que exista un marco claro que permita al fumador adulto acceder a alternativas, pero que proteja a los menores", defiende.

En cambio, Sofia Belo Ravara se inclina por un enfoque más restrictivo: "Debemos aplicar el principio de precaución. Sabemos que la nicotina hace daño y que estos productos están llegando a los más jóvenes. Eso debería bastar para actuar", afirma, subrayando que el "camino de la experimentación al consumo regular es extremadamente rápido".

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