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Un estudio relaciona el ruido del tráfico con un mayor riesgo de padecer enfermedad de Párkinson

Coches en un atasco en un cruce de calles de Roma.
Coches en un atasco en un cruce de carreteras en Roma. Derechos de autor  AP Photo/Gregorio Borgia
Derechos de autor AP Photo/Gregorio Borgia
Por Marta Iraola Iribarren
Publicado última actualización
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La exposición prolongada al ruido del tráfico puede aumentar el riesgo de padecer párkinson, mientras que disponer de un lado tranquilo en la vivienda podría reducir ese impacto, según un nuevo estudio.

La exposición prolongada al ruido del tráfico rodado se ha asociado a un mayor riesgo de padecer enfermedad de Párkinson, posiblemente debido a la alteración del sueño y al estrés sistémico, según un nuevo estudio.

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Un equipo de investigadores daneses analizó a más de tres millones de residentes para determinar si el ruido persistente en distintas zonas residenciales y ubicaciones de las viviendas aumenta el riesgo de este trastorno neurodegenerativo.

El estudio, publicado en la revista JAMA Neurology, examinó a más de tres millones de daneses entre 2000 y 2017 que tenían al menos 40 años y estaban libres de enfermedad de Párkinson al inicio del seguimiento.

Por cada aumento de aproximadamente 11 decibelios (dB) en el nivel de ruido en el lado más expuesto de una vivienda, el riesgo de enfermedad de Párkinson aumentó en torno a un tres por ciento, según los investigadores.

En el lado más silencioso de la vivienda, el menos expuesto al tráfico, el riesgo de enfermedad de Párkinson se incrementó un cuatro por ciento por cada nueve dB adicionales de ruido.

Al mismo tiempo, el estudio constató que disponer de un lado silencioso, es decir, cuando una de las fachadas de la vivienda es al menos diez dB más silenciosa que la otra, actúa como un colchón protector que puede mitigar estos efectos perjudiciales, sobre todo en quienes viven con niveles globales de ruido más elevados.

Las personas que no cuentan con un lado silencioso afrontan un nivel de ruido más persistente e inevitable, especialmente por la noche, algo que los autores consideran más dañino.

Los autores del estudio añadieron que los trabajos anteriores que solo analizaban el lado más ruidoso de la vivienda podrían estar infravalorando los riesgos para la salud, porque no tienen en cuenta si los residentes disponen de un lugar tranquilo al que retirarse.

Los resultados fueron coherentes con independencia del sexo, el nivel educativo, los ingresos, la convivencia o la densidad de población.

¿Cómo influye el ruido en el riesgo de padecer enfermedad de Párkinson?

Los autores consideran que estos resultados tienen una base biológica plausible, ya que el ruido crónico puede alterar el sueño, fundamental para la salud cerebral, y desencadenar además una respuesta de estrés en el organismo.

También puede provocar "neuroinflamación" y estrés oxidativo en el cerebro, en concreto en las zonas relacionadas con la producción de dopamina.

La enfermedad de Párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, afecta a más de 11 millones de personas según investigaciones recientes, una carga que se prevé que más que se duplique en las próximas décadas a medida que la población vive más años y algunos países registran crecimiento demográfico.

En la enfermedad de Párkinson , las células nerviosas del cerebro, llamadas neuronas, se deterioran o mueren de forma progresiva. Muchos de los síntomas se deben a la pérdida de neuronas productoras de dopamina, lo que provoca una actividad cerebral irregular.

Se desconoce la causa exacta de la enfermedad y, por ahora, no existe cura.

"Por tanto, identificar factores ambientales potencialmente modificables es una prioridad de salud pública", señaló Fernando Alonso Frech, neurólogo e investigador del Centro Integral de Neurociencias HM CINAC, que no participó en el estudio.

Añadió que la gran proporción de población expuesta al ruido del tráfico implica que su posible impacto en la salud pública podría ser considerable.

"En este contexto, los hallazgos refuerzan la importancia de las políticas dirigidas a reducir la contaminación acústica urbana, mediante estrategias como la planificación urbanística, la creación de barreras acústicas, la reducción del tráfico en las zonas residenciales o el diseño de viviendas con fachadas y espacios de descanso menos expuestos al ruido".

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