Un nuevo estudio del Vlaams Instituut voor Biotechnologie (VIB) y de la KU Leuven, en Bélgica, identifica formas ocultas del Párkinson. Según los investigadores, su pesquisa podría aclarar por qué un mismo tratamiento no funciona en todos los pacientes.
La enfermedad del Párkinson podría no ser una única dolencia, sino varias afecciones biológicamente distintas que podrían requerir tratamientos diferentes, según sugiere un nuevo estudio. Investigadores del Vlaams Instituut voor Biotechnologie (VIB) y de la KU Leuven, en Bélgica, utilizaron aprendizaje automático para identificar dos grandes grupos y cinco subgrupos de la enfermedad del Párkinson en modelos de mosca de la fruta.
El Párkinson, que provoca síntomas como dificultades de movimiento y un deterioro neurológico progresivo, suele abordarse como un único trastorno. Sin embargo, la enfermedad puede estar causada por mutaciones en muchos genes distintos, y cada uno de ellos puede alterar el cerebro de manera diferente.
Esto ha dificultado el desarrollo de terapias eficaces. Un fármaco diseñado para actuar sobre una vía biológica concreta puede ayudar a algunos pacientes, pero tener poco efecto en otros.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mortalidad y la discapacidad asociadas a la enfermedad del Párkinson están aumentando con rapidez. En 2019, el organismo calculó que más de 8,5 millones de personas padecían este trastorno.
"Cuando los médicos o los pacientes se fijan en la enfermedad, ven los síntomas clínicos, que es lo que agrupa a las personas con Párkinson", explica Patrik Verstreken, responsable del grupo de investigación de neurobiología molecular en VIB-KU Leuven. "Pero cuando se analiza en profundidad, a nivel molecular, se ve que se dividen en subcategorías. Y eso es importante porque, en la práctica, no existe un solo fármaco capaz de abordar todas las disfunciones moleculares presentes en la enfermedad del Párkinson".
Para estudiar esas diferencias, los investigadores utilizaron moscas de la fruta con mutaciones en 24 genes relacionados con la enfermedad del Párkinson. Observaron cómo se comportaban los insectos a lo largo del tiempo y después recurrieron al análisis informático para detectar patrones en los resultados.
"Empezamos sin ideas preconcebidas sobre cómo una mutación concreta afectaría a nuestro modelo animal. Trabajamos con animales con mutaciones en cualquiera de esos 24 genes diferentes que provocan la enfermedad y simplemente fuimos registrando su comportamiento durante distintos periodos de tiempo", señaló Natalie Kaempf, autora principal del estudio e investigadora en el VIB-KU Leuven Center for Brain & Disease Research.
Los resultados indican que las diferentes formas genéticas del Párkinson se agrupan de manera natural en conjuntos separados. Esto podría ayudar a los científicos a buscar señales de alerta específicas de cada grupo y a desarrollar tratamientos dirigidos a los pacientes con más probabilidades de beneficiarse.
"Al contar con estas subcategorías, ahora podemos centrarnos en el grupo de pacientes con esas mutaciones concretas, buscar biomarcadores específicos y desarrollar fármacos adaptados a cada grupo", dijo Verstreken.
Los investigadores también probaron posibles tratamientos en los distintos grupos de modelos de mosca de la fruta. Comprobaron que un tratamiento que mejoraba los síntomas similares al Párkinson en un grupo no funcionaba necesariamente en otro.
"Cuando tomamos un primer compuesto que curaba al subgrupo A y lo probamos en el subgrupo B, este último no se recuperó. Nuestro estudio demuestra que se pueden desarrollar fármacos específicos para cada subgrupo, con efectos positivos y realmente ajustados a ese subgrupo", afirmó Verstreken.
La investigación se encuentra aún en una fase inicial y se ha llevado a cabo en moscas de la fruta, no en pacientes humanos. Pero apunta hacia un futuro en el que los tratamientos contra el Párkinson puedan ajustarse mucho más a la causa biológica de la enfermedad de cada persona.
El equipo sostiene que este mismo enfoque también podría ser útil para otras enfermedades complejas causadas por múltiples genes diferentes o por factores ambientales. "El mismo principio puede aplicarse a otros tipos de enfermedades. Las dolencias causadas por mutaciones en diversos genes o por factores ambientales podrían clasificarse siguiendo este criterio", concluyó Verstreken.