Los recientes hallazgos de gas de Eni en Egipto reavivan las esperanzas de un repunte en exploración y producción, pero los analistas prevén que la presión importadora seguirá siendo elevada a corto plazo.
Egipto ha encadenado varios grandes descubrimientos de gas en los dos últimos meses, culminados con su mayor hallazgo en el desierto Occidental en 15 años, en un contexto en el que la guerra con Irán dispara la demanda energética a máximos históricos y abre la puerta a que El Cairo recupere su papel de gran plataforma exportadora de gas.
"Creo que los nuevos descubrimientos ayudarán a aliviar los difíciles equilibrios energéticos de Egipto, pero es poco probable que supongan un cambio radical", afirmó Bill Farren-Price, responsable de investigación sobre gas en el Oxford Institute for Energy Studies.
"Es previsible que la creciente demanda de electricidad siga superando las mejoras en la producción, aunque las reformas probablemente atraerán a más compañías internacionales y reactivarán a las que ya operan en el país", añadió.
En apenas dos meses Egipto ha anunciado tres importantes hallazgos de gas, todos vinculados a la italiana Eni, el gigante petrolero y gasista que actúa como operador o socio fundador de las empresas que han realizado los descubrimientos y que está presente en Egipto desde 1954.
Descubrimientos récord
En abril, Eni y BP anunciaron Denise West, un yacimiento marino en el Mediterráneo estimado en unos dos billones de pies cúbicos de gas.
"Con unos dos billones de pies cúbicos de gas in situ, Denise West es el mayor descubrimiento de gas en Egipto desde el hallazgo de Nargis por Chevron en 2023", explicó Martijn Murphy, analista principal para el norte de África en Wood Mackenzie.
"Su proximidad a infraestructuras ya existentes, operadas por Eni, abre la posibilidad de un desarrollo acelerado".
A comienzos de mayo llegó Nidoco N-2, en la zona de West Abu Madi del delta del Nilo, operado por Eni y BP a través de su empresa conjunta Petrobel, que se espera añada en torno a 50 millones de pies cúbicos diarios.
A finales de mayo, Agiba Petroleum, empresa conjunta de Eni y la estatal EGPC, anunció South Bostan-1X en el desierto Occidental, con estimaciones iniciales de 330.000 millones de pies cúbicos de gas, diez millones de barriles de condensados y crudo y unas reservas totales de unos 70 millones de barriles equivalentes de petróleo.
Murphy señaló que South Bostan es más pequeño que Denise West, pero sigue siendo destacable para un descubrimiento terrestre en el desierto Occidental, donde las áreas maduras pueden ofrecer oportunidades de menor coste cerca de infraestructuras ya desplegadas.
"Ambos descubrimientos apuntalarán la alicaída producción nacional de gas y reducirán la necesidad de recurrir a cargamentos importados de GNL, más caros", señaló.
Los tres se encuentran cerca de infraestructuras existentes, algo que, según los analistas, es clave para ponerlos en producción con rapidez y a menor coste.
En conjunto, apuntan a un renovado impulso exploratorio tras años de caída de la producción interna y de creciente presión sobre las reservas de divisas de Egipto por las importaciones de energía.
Hallazgos rápidos, impacto lento
Para Egipto, el momento es clave. El país fue en su día considerado un centro regional de exportación de gas, apoyado en grandes yacimientos como Zohr y en sus plantas de GNL de Idku y Damietta.
Pero el descenso de la producción y el aumento del consumo interno han obligado a El Cairo a volver a importar GNL, pese a que el país sigue presentándose como futura vía de salida para el gas del este del Mediterráneo.
Abdelaziz Khlaifat, profesor y director del departamento de ingeniería del petróleo y la energía en la Universidad Americana de El Cairo, asegura que estos hallazgos reflejan un cambio deliberado de estrategia, que abandona la búsqueda de otro gran campo como Zohr y se centra en desarrollos más rápidos y baratos cerca de las infraestructuras existentes.
"Aunque ninguno alcanza la escala de Zohr, en conjunto reflejan una estrategia egipcia más pragmática, centrada en la exploración guiada por la infraestructura, en acelerar el desarrollo de proyectos y en reducir la dependencia de las importaciones", afirmó.
Murphy fue más tajante. "El equilibrio entre oferta y demanda ha pasado de un simple desfase a un verdadero abismo", señaló. "Harían falta éxitos exploratorios de carácter transformador para reducir de forma significativa las importaciones de gas de Egipto".
Saldar las deudas para reactivar la perforación
Estos descubrimientos no se han producido en el vacío. Egipto ha pasado el último año reduciendo la deuda con las compañías energéticas extranjeras, unos retrasos en los pagos que llevaban años asfixiando discretamente la actividad en exploración y producción.
Murphy sostuvo que este esfuerzo de devolución es tan importante como cualquier hallazgo concreto. "La reducción de los atrasos es uno de los grandes motores del renovado impulso exploratorio en Egipto. Los atrasos se han reducido de forma notable, ya que el Gobierno se ha fijado como prioridad dejar las cuentas saneadas a mediados de año".
Khlaifat afirmó que el efecto sobre la confianza de los operadores ha sido palpable. "Una mayor disciplina en los pagos y unas condiciones comerciales más flexibles han contribuido a restaurar la confianza de operadores como Eni, BP y Shell".
La incógnita de las exportaciones
Aun así, los analistas señalan que las ambiciones de Egipto en materia de exportación de GNL dependerán de algo más que de los descubrimientos domésticos. El Cairo sigue tratando de consolidarse como centro regional del gas, con posibles flujos desde Israel y Chipre que alimentarían sus infraestructuras y plantas de GNL.
Un acuerdo por valor de 35.000 millones de dólares (30.000 millones de euros), aprobado recientemente, ampliaría las exportaciones de gas desde el yacimiento Leviathan de Israel a Egipto entre 2026 y 2040.
Ese gas adicional por gasoducto podría ayudar a Egipto a reducir su dependencia de las importaciones de GNL, más caras, aunque las carencias internas implican que cualquier retorno a unas exportaciones sostenidas pasa primero por cubrir la demanda local.
Chipre también mira a Egipto como vía de acceso al mercado. En abril, los socios del yacimiento Aphrodite firmaron un acuerdo de 15 años para vender gas al comprador estatal egipcio.
La semana pasada, ExxonMobil y QatarEnergy firmaron un acuerdo independiente para estudiar el envío de gas desde los yacimientos Glaucus y Pegasus, en aguas de Chipre, a Egipto a través de la infraestructura de GNL ya existente.
"Lo más interesante será comprobar si el gas chipriota e israelí puede ayudar a recuperar la confianza en las exportaciones egipcias de GNL a medio plazo", apuntó Farren-Price.
Pero el gas de terceros no resuelve el problema inmediato. "Se trata de descubrimientos de tamaño modesto que serán absorbidos por el colosal mercado interno egipcio en cuanto entren en producción", advirtió Murphy.
"Si Egipto quiere materializar esas ambiciones, primero tendrá que satisfacer la demanda interna".