El calor y el aumento de la temperatura del agua elevan el riesgo de infecciones como la vibriosis, la otitis del nadador o la gastroenteritis. Estas son las recomendaciones de los expertos para evitarlas.
Las altas temperaturas no solo están marcando un verano de récord en España, sino que también pueden aumentar el riesgo de infecciones relacionadas con el agua, como la vibriosis, la otitis del nadador, las gastroenteritis o algunas infecciones de la piel y del aparato urinario.
Ante el aumento de los veranos más largos y cálidos en Europa, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha advertido de que determinadas bacterias encuentran cada vez mejores condiciones para proliferar, especialmente en aguas costeras cálidas y de baja salinidad.
Aunque el riesgo de contraer este tipo de infecciones sigue siendo bajo, los expertos recuerdan que unas sencillas medidas de prevención pueden reducir al mínimo las posibilidades de contagio durante los meses de verano, cuando millones de personas acuden a playas, piscinas, ríos y otras zonas de baño para refrescarse.
El calor favorece la proliferación de bacterias
Según el ECDC, el aumento de la temperatura del agua, unido a los cambios ambientales y al incremento de los desplazamientos durante el verano, está modificando la distribución de algunas enfermedades infecciosas en Europa.
Entre ellas destaca la vibriosis, una infección causada por bacterias del género Vibrio, que viven de forma natural en determinadas aguas costeras durante los meses más cálidos del año. Estas bacterias proliferan especialmente en zonas de baja salinidad, como estuarios o desembocaduras de ríos, y también pueden encontrarse en marisco crudo o poco cocinado, especialmente ostras. Algunas especies, como Vibrio vulnificus, han sido popularmente bautizadas como 'bacterias carnívoras' por su capacidad, en casos muy poco frecuentes, de provocar infecciones graves en los tejidos.
El organismo europeo ha actualizado incluso un mapa interactivo que permite identificar las zonas donde el riesgo de infección puede ser mayor en función de las condiciones ambientales.
Cómo evitar una infección al bañarse
La mayoría de los casos pueden prevenirse con medidas muy sencillas. La principal recomendación del ECDC es evitar el contacto con el agua si se tienen heridas abiertas, cortes, arañazos o piercings recientes, ya que las bacterias pueden penetrar en el organismo a través de la piel lesionada.
Si no es posible evitar el baño, aconseja cubrir las heridas con un apósito completamente impermeable. Además, tras salir del agua, conviene lavar cualquier corte o raspadura con agua dulce y limpia para reducir el riesgo de infección.
Los expertos también recomiendan prestar atención al consumo de marisco. Evitar las ostras y otros moluscos crudos o poco cocinados y cocinar completamente los productos del mar ayuda a prevenir la infección por Vibrio.
¿Quién tiene más riesgo?
Aunque cualquier persona puede contraer una infección, el ECDC señala que el riesgo de desarrollar cuadros graves es mayor en personas con el sistema inmunitario debilitado, enfermedades hepáticas crónicas u otras patologías previas.
En estos casos, extremar las precauciones al bañarse y al consumir productos del mar resulta especialmente importante.
España, un verano marcado por el calor
España afronta este verano varias olas de calor consecutivas y temperaturas muy por encima de lo habitual en buena parte del país. Aunque el ECDC destaca especialmente zonas como el mar Báltico y algunos estuarios europeos por ofrecer las condiciones más favorables para el crecimiento de Vibrio, el organismo subraya que el calentamiento de las aguas asociado al cambio climático está ampliando las áreas donde estas bacterias pueden desarrollarse.
Por ello, insiste en la importancia de mantener medidas preventivas sencillas y en la vigilancia de las condiciones ambientales durante los meses de verano.