La joya ferroviaria mexicana atraviesa la sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, al norte del país, entre montañas, cañones, túneles y puentes, en uno de los viajes en tren más impresionantes del planeta.
Viajar en el Chepe Express es una de las mejores formas de descubrir Chihuahua, el estado más grande de México, fronterizo con Estados Unidos. A lo largo de sus 350 kilómetros de recorrido, en un trayecto de unas diez horas, el tren ofrece un espectáculo natural único: en pocas horas se pasa de paisajes montañosos y clima fresco, a casi 2.400 metros de altitud, a zonas cálidas y casi desérticas a tan solo 25 metros sobre el nivel del mar.
El recorrido conecta Creel, en plena Sierra Madre Occidental, con Los Mochis, en Sinaloa, cerca del océano Pacífico. Para muchos viajeros, este último es el punto de partida. En nuestro caso, el viaje comienza en Divisadero, una parada situada en pleno corazón de las Barrancas del Cobre.
Balcón natural sobre las barrancas
Divisadero es uno de los mejores lugares para contemplar la magnitud del sistema de cañones, formado por hasta seis barrancas que se extienden a lo largo de 1.800 km. Su tamaño impresiona: es hasta cuatro veces más grande que el Gran Cañón de Colorado. Además de sus vistas espectaculares, este enclave se ha convertido en un referente del turismo de aventura. Aquí se encuentra el parque Barrancas del Cobre, que ofrece actividades como el ZipRider, la segunda tirolina más larga del mundo, un circuito de otras siete tirolinas, teleféricos a 400 metros de altura y rutas de vía ferrata.
Para los amantes de la adrenalina, Creel propone recorridos en quad por el impresionante Valle de los Monjes, un paisaje singular donde enormes formaciones rocosas verticales, de hasta 60 metros de altura, han sido esculpidas durante millones de años por la erosión. Muchas de ellas recuerdan a figuras humanas con túnicas como si se tratara de monjes en procesión.
Cultura rarámuri: El alma de la sierra
En estas montañas habita el pueblo rarámuri o tarahumara, una de las comunidades indígenas más representativas del estado de Chihuahua. Son conocidos por su resistencia física y por mantener un estilo de vida ligado a la naturaleza y las tradiciones. Son comunidades rurales y autosuficientes que viven dispersas bajo techos de adobe, madera o piedra.
Este es el caso de Azucena que reside con su familia en una cueva excavada en una roca, conservando la tradición de su madre Petra que murió hace tres años a los 97 años. Se turna cada año y medio con sus otras tres hermanas y sus respectivas familias para habitar en este lugar.
La presencia rarámuri, con su vestimenta típica de faldas largas y coloridas en mujeres y niñas, será una constante durante todo el viaje. Incluso, nos ayudarán para guiarnos en rutas de senderismo en Divisadero como en el caso de Felicitas, una pizpireta niña de nueve años que nos llevará por el campo para contemplar las barrancas desde distintos puntos, con una clase magistral de pura naturaleza que nos recordará la conexión real con México y su cultura local.
Durante el trayecto en el Chepe Express también los veremos en las paradas ofreciendo sus artesanías (sobre todo cestas) a los pasajeros, uno de los mejores recuerdos que pueden llevarse de esta experiencia. En el tren, el 70% del turismo es nacional; el 20% de Norteamérica y el 10% restante procede de Asia y Europa.
Un viaje de contrastes
Katya Dittmar, alemana de Baviera y residente en México desde hace 15 años, dice estar impresionada por este viaje. "Es una experiencia espectacular con unos paisajes de película".
Para la española Laura García, el viaje resulta especialmente llamativo. "No hay nada similar en Europa con tantos cambios de paisaje en tan poco tiempo", subraya. Su marido, Uri Gil, coincide: "El contraste de paisajes a lo largo del recorrido es lo que más me ha impresionado porque no he visto nada igual antes".
Mauricio Navarro, subgerente del tren, destaca el carácter único del recorrido: "La diferencia con otros trenes es que ofrecemos un recorrido singular con cambios dramáticos de altitud que hacen que este viaje sea único y muy conectado con el México real y su cultura local".
Ingeniería y lujo sobre raíles
El Chepe Express pasa por 86 túneles y cruza 37 puentes, el más alto a 105 metros. Cuenta con tres clases -primera, ejecutiva y turista- con todas las comodidades de un tren de lujo. En primera, los pasajeros pueden disfrutar de un vagón panorámico abierto con bar para ver el paisaje al son de la música. También de un famoso domo comedor de 360º con vistas espectaculares.
Para el fotógrafo español Ignacio Izquierdo esta es su segunda vez en el Chepe Express y lo está disfrutando incluso más que la primera. "El tren es imprescindible para conocer ese México auténtico del que forma parte Chihuahua", sentencia. "Atraviesa varios ecosistemas, partiendo de lo alto de la montaña, pasando por climas subtropicales hasta paisajes desérticos que enriquecen mucho el viaje".
Muchos viajeros deciden bajarse en El Fuerte, un Pueblo Mágico con un notable patrimonio colonial, buena oferta hotelera y una ubicación estratégica, gracias a su conexión con Los Mochis.
El viaje concluye precisamente en esta ciudad costera, puerta de entrada al Pacífico. Desde allí, algunos viajeros continúan hacia la playa, como la alemana Katy prolongando así una experiencia que va mucho más allá de un simple trayecto en tren.
El Chepe Express no es solo un recorrido ferroviario. Es una travesía por la diversidad natural, cultural y humana del norte de México. Un viaje que atraviesa montañas y barrancas, pero también historias, tradiciones y formas de vida que permanecen intactas en el tiempo.