La falta de protección legal permite nuevas construcciones en Sarakiniko, el icónico paisaje lunar de Milos. Vecinos y expertos alertan del impacto del turismo masivo y temen que la isla siga el modelo de saturación de Santorini.
Sarakiniko, en la isla griega de Milos, es una maravilla geológica conocida en todo el mundo por su paisaje blanco y ondulado, que muchos comparan con la superficie de la Luna.
La Asociación Europea de Geocientíficos ha advertido de la necesidad de dotar al enclave de protección legal para preservar sus frágiles capas de ceniza volcánica frente a la erosión y la presión turística.
Sin embargo, la falta de una protección efectiva permitió el año pasado la construcción de un hotel de cinco estrellas, lo que provocó daños irreversibles en este entorno natural. Los vecinos de Milos reaccionaron y lograron que el Gobierno revocara el permiso. Aun así, en otras zonas de la isla continúan levantándose nuevos hoteles y el litoral se deteriora día tras día.
"Si se apuesta por una construcción de baja densidad, para evitar grandes complejos hoteleros, puede haber desarrollo. Es lógico: la gente quiere que la isla prospere. Pero debe ser un crecimiento serio y moderado. No hay motivo para que Milos se convierta en Santorini en cinco años", afirma el ingeniero George Konstantinidis.
Otros vecinos, en cambio, subrayan el impacto económico del turismo. "Mira cuánta gente está trabajando en estas obras. Son ingresos para el Estado y empleo para la población local. Y cuando el hotel abra, seguirá generando dinero y puestos de trabajo", señala Manolis Psathas.
Un año después, la isla sigue sin contar con una protección jurídica clara, lo que preocupa no solo en Milos, sino también en otras islas griegas sometidas a una creciente presión urbanística. El alcalde de Milos defiende la necesidad de salvaguardar la identidad del territorio, aunque admite que hay margen para inversiones que respeten el entorno.
"Esta isla tiene una identidad propia. Su singularidad geológica la ha dado a conocer en todo el mundo. No queremos que eso cambie. Hay espacio para nuevas infraestructuras y para empresarios que respeten nuestro paisaje. Apoyaremos el desarrollo siempre que se mantengan intactas nuestras características únicas", subraya el alcalde, Manolis Mikelis.
Por su parte, los residentes que se oponen al desarrollo excesivo denuncian que se están concediendo autorizaciones previas y licencias de construcción incluso en zonas que deberían estar protegidas por la Red Natura 2000.