Los Estados miembros han descartado en gran medida la posibilidad de modificar las normas de adhesión para conceder a Ucrania una adhesión 'inversa'. Según el modelo 'inverso' previsto por la Comisión, Ucrania se convertiría en miembro formal de la UE, pero sin acceso a la mayoría de las ventajas.
Los países de la Unión Europea han rechazado en gran medida la idea de conceder la llamada adhesión 'inversa' a Ucrania como parte de las negociaciones de paz en curso, temiendo que la reforma socavara la credibilidad del proceso de adhesión.
La falta de apetito quedó al descubierto el miércoles por la noche durante una cena informal de embajadores con la Comisión Europea, según declararon varios diplomáticos a 'Euronews'.
"La idea de esa cena era recuperar cierto grado de realismo político", dijo uno de ellos, que habló bajo condición de anonimato. "Nuestra prioridad es anclar firmemente a Ucrania en Europa, pero hacerlo con acciones factibles". Ahora "necesitamos otras opciones, otras modalidades", añadió el diplomático.
Según el modelo 'inverso' previsto por la Comisión, Ucrania se convertiría en miembro formal de la UE, pero sin acceso a la mayoría de las ventajas asociadas, como el derecho de voto, la Política Agrícola Común (PAC) y los fondos de cohesión.
Estos beneficios se adquirirían gradualmente en función de los progresos realizados y de los criterios cumplidos por Kiev. En esencia, se invertiría la trayectoria. La Comisión nunca puso por escrito esta propuesta radical. En lugar de ello, sus contornos se comentaron con los Estados miembros y se filtraron a la prensa.
Pero el miércoles, los embajadores echaron agua fría sobre el concepto, y la clara ausencia de entusiasmo en la sala sugería que la idea había llegado a su fin. La reacción era de esperar, pues las capitales ya habían manifestado su intención de oponerse a la reforma, que alteraría radicalmente la naturaleza de la adhesión. Otro diplomático censuró a la Comisión por exagerar y crear la "ilusión" de que la ampliación puede ser un proceso exclusivamente político y no basado en los méritos.
El intercambio, descrito como abierto, franco y amistoso, se vio ensombrecido por la realidad de que un acuerdo de paz sigue estando lejano, porque Rusia aún no ha hecho ni una sola concesión en la mesa de negociaciones. Los diplomáticos insisten en que ni Washington ni Moscú pueden dictar el ritmo de la adhesión, que corresponde a la Comisión y a los Estados miembros.
Dudas sobre 2027
La cena del miércoles, sin embargo, distó mucho de ser concluyente. Los embajadores coincidieron en la necesidad de proseguir las conversaciones en los próximos meses para encontrar el equilibrio adecuado entre las aspiraciones de Ucrania a ingresar en el bloque y el imperativo de mantener la estabilidad de la unión y la integridad del proceso de adhesión, estructurado en torno a 35 complejos capítulos cuya finalización puede llevar años.
Montenegro, el país candidato más avanzado, inició las negociaciones en junio de 2012. Para Ucrania, el primer país que solicitó la adhesión estando en guerra, una espera tan prolongada no es aceptable ni sostenible.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, está presionando para que se incluya una "fecha clara" en un futuro acuerdo de paz, con 2027 como objetivo. Un camino concreto para ingresar en la UE podría ayudar a compensar el dolor de posibles concesiones territoriales y facilitar la obtención del apoyo popular necesario en un referéndum de adhesión.
"Es cierto que queremos una vía rápida para la adhesión", declaró Zelenski la semana pasada, advirtiendo de que Moscú intentaría dividir a los Estados miembros para impedir la unanimidad necesaria. A su lado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, elogió la "extraordinaria" velocidad de las reformas de Kiev, pero advirtió que no se debía fijar una fecha concreta.
"La fecha que fijen es el punto de referencia que quieren alcanzar. Ya saben que, por nuestra parte, las fechas por sí solas no son posibles", dijo. Para los diplomáticos, las declaraciones de Von der Leyen reflejan su creciente conciencia de las reservas expresadas en privado por los Estados miembros.
Pero el rechazo también se ha manifestado abiertamente. A principios de esta semana, Rob Jetten, el nuevo primer ministro de los Países Bajos, instó a Bruselas a ser "cuidadosa" con la ampliación. "Estamos muy abiertos a estudiar un apoyo más amplio a estos países (candidatos), pero ir demasiado deprisa no es la forma de avanzar", declaró Jetten a la prensa.
"Creo que, en este momento, no es posible fijar una fecha para la ampliación con Ucrania, pero sí es posible hablar con ellos, y yo lo haré con el presidente Zelenski, (sobre) cómo los europeos pueden apoyar a Ucrania en las importantes reformas que ha emprendido. Pero en este momento es demasiado pronto para fijar la fecha".