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Desigualdad global extrema, crecen voces para gravar jets privados mientras ricos huyen de Dubái

Al fondo se ve una columna de humo provocada por un ataque iraní mientras varios aviones de Emirates permanecen estacionados en el aeropuerto internacional de Dubái
Una columna de humo provocada por un ataque iraní se ve al fondo mientras aviones de Emirates están estacionados en el Aeropuerto Internacional de Dubái Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Por Liam Gilliver
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Los aviones privados son hasta 14 veces más contaminantes que los comerciales y ahora se utilizan para huir del creciente conflicto en Oriente Medio.

Las empresas de jets privados que se aprovechan de la situación se han visto desbordadas por la demanda, mientras los ultrarricos se apresuran a huir de Dubái en plena guerra contra Irán.

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Tras los ataques contra hoteles de lujo y el aeropuerto internacional de Dubái, principal centro de conexiones aéreas de Emiratos Árabes Unidos, las autoridades confirmaron que todos los vuelos quedaron en tierra durante el fin de semana. Tras el cierre de 48 horas, el aeropuerto internacional de Dubái reanudó un servicio limitado y aerolíneas como Emirates señalaron que se estaba dando prioridad a los pasajeros con reservas anteriores.

Con miles de personas atrapadas y temiendo por su seguridad, muchos trataron de escapar de Dubái por carretera y conducir cuatro horas hasta Mascate, en Omán. Algunos incluso se embarcaron en un viaje de diez horas hasta Riad, la capital de Arabia Saudí.

Sin embargo, la mayoría de los vuelos comerciales de Mascate a Europa estaban completos hasta más adelante en la semana, lo que dejaba solo dos opciones, quedarse y confiar en que todo saliera bien o contratar un jet privado.

Debido a la demanda disparada, el precio de los vuelos chárter se ha disparado, y los multimillonarios llegan a desembolsar la asombrosa cifra de 200.000€ para salir de la ciudad o de las regiones cercanas.

El jet privado de Cristiano Ronaldo abandonó Arabia Saudí la noche del lunes, mientras que el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, y su familia regresaron a casa en un avión militar el fin de semana pasado.

‘Volar por encima del caos’ en Dubái

Tyrone Scott, de War on Want (fuente en inglés), una organización benéfica con sede en el Reino Unido que lucha contra la pobreza y defiende los derechos humanos, asegura a Euronews Green que el auge del uso de jets privados deja al descubierto una "desigualdad global flagrante".

"Cuando estallan las crisis, los más ricos del planeta pueden, literalmente, volar por encima del caos, mientras millones de personas quedan atrapadas en zonas de conflicto o ante fronteras cerradas y fuertemente vigiladas", afirma.

Dubái ha sido durante años un parque de atracciones para los ricos, que atrae a grandes fortunas por su brillo, su lujo y la ausencia de impuesto sobre la renta. Pero su atractivo, amplificado por los influencers en redes sociales, se ha construido sobre la espalda de trabajadores migrantes que, según organizaciones de derechos humanos, han sufrido una explotación sistemática.

En 2023, la organización sin ánimo de lucro FairSquare (fuente en inglés) concluyó que los trabajadores migrantes de la construcción en el recinto de la COP28 de Dubái fueron obligados a trabajar al aire libre bajo un calor extremo que "suponía una grave amenaza para su salud y podía resultar mortal".

Una investigación de 2024 advirtió además de que los trabajadores migrantes con bajos ingresos en Emiratos Árabes Unidos estaban viéndose afectados de forma desproporcionada por un prolongado brote de dengue tras las devastadoras inundaciones de primavera.

"A medida que los casos de dengue se han propagado por la comunidad, el impacto sobre los trabajadores migrantes, que viven en barrios marginados y tienen dificultades para acceder a una atención sanitaria de calidad, ha sido especialmente duro", señaló entonces James Lynch, codirector de FairSquare.

Para estos trabajadores, columna vertebral del imponente horizonte de Dubái y de sus enormes centros comerciales, huir del conflicto no es una opción.

"La desigualdad en el corazón de esta historia es también la raíz de la crisis climática", afirma Hannah Lawrence, portavoz de la red Stay Grounded.

"Mientras los superricos pueden pagar decenas de miles de euros para huir en jets privados, quienes más sufren la guerra y la crisis climática no pueden hacerlo".

Lawrence sostiene que la seguridad no debería depender de la capacidad de una persona para permitirse un jet privado. "Todo el mundo merece seguridad y un futuro en el que pueda prosperar", añade.

"Debemos poner fin a la desigualdad disparada que entrañan los jets privados, el turismo de lujo y los privilegios de los ultrarricos".

‘Un colapso climático en aceleración’

Los jets privados son también conocidos por su impacto medioambiental, y los estudios señalan que contribuyen de forma muy elevada al cambio climático.

Un análisis de Transport & Environment determinó que los vuelos privados contaminan entre cinco y 14 veces más que los aviones comerciales por pasajero y 50 veces más que los trenes. A pesar de ello, las emisiones de los jets privados han aumentado un 46 % entre 2019 y 2023.

"En un momento de descomposición climática creciente e inestabilidad global, resulta indefendible que este nivel de lujo intensivo en carbono siga prácticamente sin impuestos ni regulación", sostiene Scott.

"Los gobiernos deberían estudiar seriamente medidas como potentes impuestos sobre la riqueza y tasas al uso de jets privados, para frenar las emisiones excesivas y garantizar que los más ricos aportan su parte justa para hacer frente a las crisis que sus estilos de vida contribuyen a alimentar".

¿Puede un impuesto a la riqueza ayudar a combatir la crisis climática?

Las demandas de impuestos más agresivos sobre los bienes de lujo intensivos en carbono y sobre los beneficios de los combustibles fósiles se han hecho más fuertes en los últimos años, mientras los ultrarricos siguen exhibiendo lo que Oxfam describe como "temeridad carbónica extrema".

Un informe de este grupo de ONG publicado en enero concluyó que el uno por ciento más rico agotó su presupuesto anual de carbono tan solo diez días después de comenzar 2026. Es el punto en el que las emisiones de CO2 superan los límites para mantener el calentamiento global dentro de 1,5ºC, como establece el Acuerdo de París.

El análisis también concluyó que el 0,01 por ciento más rico superó su límite de carbono en las primeras 72 horas del año nuevo, el 3 de enero. Los expertos sostienen que los ultrarricos deben recortar sus emisiones un 97 % de aquí a 2030 para cumplir los objetivos climáticos jurídicamente vinculantes.

Oxfam pide ahora a los gobiernos que introduzcan un "impuesto a los beneficios de los grandes contaminadores". Afirma que aplicar una medida de este tipo a 585 compañías de petróleo, gas y carbón, en las que invierten muchos grandes patrimonios, podría generar más de 340.000 millones de euros en el primer año.

También reclama la prohibición o un gravamen punitivo a los "artículos de lujo intensivos en carbono" como los superyates y los jets privados. La huella de carbono de un europeo ultrarrico, acumulada tras casi una semana utilizando estos medios de transporte devoradores de combustible, equivale a la huella de carbono de toda la vida de una persona perteneciente al uno por ciento más pobre del planeta.

Cómo afecta desproporcionadamente el cambio climático a los más pobres

La comunidad científica ha advertido en repetidas ocasiones de que los países más pobres serán los más afectados por el cambio climático, a pesar de que a menudo son quienes menos contribuyen al aumento de las temperaturas.

Un informe de 2025 de World Weather Attribution analizó 22 desastres impulsados por el cambio climático ocurridos el año anterior y concluyó que, a escala global, las mujeres soportan una "carga desigual" que a menudo aumenta su riesgo ante temperaturas peligrosamente altas.

No obstante, la desigualdad va mucho más allá y puede observarse incluso en las propias pruebas científicas. Muchos de los estudios de WWA en 2025 se centraron en episodios de lluvias torrenciales en el llamado Sur Global, término que agrupa a países de África, Asia, América Latina y Oceanía (excepto Australia y Nueva Zelanda) a los que habitualmente se denomina "en desarrollo" o "menos desarrollados".

En general, estos países son más pobres que los de Norteamérica y Europa, presentan mayores niveles de desigualdad de ingresos y tienen una esperanza de vida más baja.

Pero los científicos detectaron de forma reiterada lagunas en los datos de observación y argumentaron que la dependencia de modelos climáticos desarrollados principalmente para el Norte Global les impedía extraer conclusiones sólidas.

"Esta base desigual de la ciencia del clima refleja las injusticias más amplias de la crisis climática", añade el informe.

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